10 claves para que tu hijo ame leer (y no lo deje)
Cómo crear el hábito lector desde la infancia
Publicado por Carmen Prieto Ribó, neuroeducadora
Creado: 10 de febrero de 2026 09:06 | Modificado: 10 de febrero de 2026 09:18
Fomentar el hábito lector en la infancia no consiste únicamente en enseñar a leer. Es, en realidad, una inversión en el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños y niñas, y una manera de acompañarlos para que aprendan a relacionarse con la información, las emociones y las historias desde el respeto y la curiosidad. La literatura infantil, bien utilizada, se convierte en una herramienta educativa, afectiva y culturalmente enriquecedora, capaz de acompañar la crianza y de potenciar habilidades que trascenderán la infancia.
Ideas para desarrollar el gusto por la lectura en la infancia

Leer antes de saber leer
- Desde los primeros meses de vida, es posible ofrecer a los bebés herramientas que les acerquen al mundo de los libros. Cualquier revista o folleto que le permite explorar la acción de pasar hojas, algo aparentemente simple que activa la coordinación motora y la atención sostenida.
- Libros de cartón con imágenes grandes, texturas y colores contrastados facilitan que los pequeños exploren, toquen y se familiaricen con el objeto libro.
- Los cuentos contados con teatralización, gestos exagerados, cambios de voz y sonidos distintos ayudan a captar su atención y a estimular la imaginación y la memoria auditiva. Estas primeras experiencias no solo crean una relación positiva con la lectura, sino que también comienzan a sentar las bases de un hábito lector sólido.
Estimular el amor por la lectura en la primera infancia
- A medida que el niño se desarrolla, se pueden introducir nuevas estrategias para fomentar el amor por los libros. Las visitas a bibliotecas, librerías y librerías de segunda mano son experiencias imprescindibles. Permiten que los niños exploren libremente, seleccionen por curiosidad y experimenten el placer de elegir un libro con autonomía. El contacto físico con los libros, tocarlos, pasar las páginas, sentir el olor de un libro nuevo, es fundamental. A través de los sentidos, los niños aprenden a valorar la edición, las ilustraciones, la tipografía y la textura del papel. Estos elementos, que parecen superficiales, generan una conexión emocional con el libro, reforzando su significado y su valor como tesoro personal.
- La lectura compartida no termina en la propia historia. Después de cada sesión de lectura, ya sea en casa o en la escuela, se pueden generar conversaciones profundas. Hablar sobre lo que ocurrió en el cuento, resolver dudas y reflexionar sobre los temas principales ayuda a que los niños integren lo aprendido y desarrollen habilidades cognitivas, como la memoria, la comprensión y la capacidad de razonamiento. También se fortalecen competencias sociales y emocionales, ya que los niños aprenden a identificar emociones propias y ajenas, a reconocer conflictos y a explorar soluciones posibles a través de los personajes y situaciones del libro.
- La hora del cuento es otro elemento esencial para fomentar el hábito lector. Este momento de calma y conexión, que idealmente se puede implementar desde edades tempranas, ofrece un espacio de escucha activa, contacto y vínculo afectivo. En este tiempo, los ritmos se ralentizan, los sentidos se afinan y la atención se centra en la historia. Esta práctica regular refuerza la relación del niño con los libros y con los adultos, convirtiéndose en un hábito emocional que complementa el hábito lector.
Crear el hábito lector en el colegio
- En el ámbito educativo, los profesionales de la enseñanza tienen un papel crucial. Incorporar la literatura infantil como herramienta pedagógica permite no solo el desarrollo de competencias lectoras, sino también la integración de valores, emociones y aprendizajes significativos. Los libros en el aula no deben verse únicamente como material de lectura obligatoria, sino como recursos dinámicos que promueven la participación, el pensamiento crítico y el diálogo.
Crear el hábito lector en casa
- En casa, madres, padres y cuidadores también pueden aplicar estos principios. No se trata solo de leer con los niños, sino de acompañarlos de manera consciente, ofreciendo orientación, recursos y ejemplos que les permitan explorar, preguntar y reflexionar. La literatura infantil, cuando se utiliza con intención, se convierte en un puente para acompañar el desarrollo integral de los niños, fomentando habilidades cognitivas, emocionales y sociales, a la vez que construye hábitos saludables de lectura.
- La elección de los libros es igualmente relevante. Los títulos seleccionados deben aportar valor literario, educativo y emocional, y ser capaces de generar interés, curiosidad y motivación. No se trata de imponer lecturas por edad, sino de ofrecer oportunidades para que los niños descubran historias que despierten su imaginación, les enseñen sobre el mundo y les permitan sentirse comprendidos. En este sentido, las reseñas neuroeducativas son una herramienta útil para las familias, ya que les ayudan a comprender cómo cada libro contribuye al desarrollo del niño y cómo pueden utilizarlo como recurso en la crianza.
- Por último, es importante recordar que el hábito lector no se construye de manera aislada. Es un proceso que se nutre de experiencias sensoriales, emocionales y cognitivas, desde tocar y oler un libro hasta participar en conversaciones profundas sobre su contenido. Se construye a través del ejemplo: los niños que ven a los adultos leer y disfrutar de los libros aprenden a valorarlos, a cuidarlos y a relacionarse con ellos de manera afectiva. También se fortalece mediante la exploración y el juego, la elección autónoma de lecturas y la participación en experiencias culturales y comunitarias que giran en torno a los libros.
Fomentar la lectura desde la infancia es, en definitiva, una inversión en el desarrollo integral del niño y la niña. Implica crear experiencias ricas y variadas que combinen emoción, aprendizaje y disfrute. Es acompañar a los pequeños en la construcción de un hábito que no solo potenciará su capacidad lectora, sino que también fortalecerá su creatividad, su pensamiento crítico, su empatía y su relación con el mundo y con quienes los rodean. La literatura infantil, bien utilizada, se convierte así en una herramienta poderosa para la educación, el afecto y la cultura, capaz de acompañar a la infancia a lo largo de toda su vida.
Carmen Prieto Ribó. Crianza Respetuosa
Neuroeducadora. Autora del libro "No me grites, abrázame", una guía sobre cómo llevar a cabo una crianza respetuosa. Experta en el desarrollo y comportamiento infantil en la primera infancia.
Acompañante de familias y profesionales de la educación desde una perspectiva basada en la comprensión, el respeto y la crianza consciente, a través de formaciones y asesorías.
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