Cómo recuperar las rutinas de sueño y comida tras las vacaciones

Cuando llega septiembre, necesitamos adaptarnos y recuperar el ritmo de un horario menos flexible durante una semana antes por lo menos…

Se acaba el verano, época de gran actividad, de muchas horas al sol, de menos sueño y de más contacto con la naturaleza. Es importante preparar esta situación haciendo a los pequeños partícipes e introduciendo los cambios progresivamente, y no todos de una vez. No conviene, por ejemplo, madrugar de manera repentina, debemos respetar el ritmo de adaptación de cada uno para llegar finalmente a conseguir todos los propósitos.

Los momentos clave: dormir y comer

  • Las horas de irse a dormir y de levantarse. No es conveniente obligarles a madrugar, una de las consecuencias de “los temidos madrugones” es el agotamiento a medida que avanza el día y, en especial, en las últimas horas de la tarde. Si actuamos de esta forma alteraremos sus ritmos biológicos y pueden encontrarse somnolientos durante toda la jornada. Lo más adecuado en este caso es realizar actividades y juegos variados, excursiones para despedir el verano…, paralelamente ir adelantando el horario de despertarse poco a poco. Es muy importante tener en cuenta que las horas de sueño deben ser de calidad.
  • Las horas de las comidas. Fijaremos de forma progresiva un horario de comidas habitual en el lugar de costumbre y fijo (sin oscilaciones). De esta manera, estaremos preparando a los pequeños para una mejor adaptación al horario del comedor escolar.

Ya sabemos que durante las vacaciones las horas de merendar y comer se alteran y los niños desayunan más tarde. Una o dos semanas antes del regreso a la escuela infantil o al colegio los desayunos se tomarán un poco más temprano e intentaremos que la cena no sea tan tarde para que el niño tenga una noche placentera.

“La vuelta a una alimentación saludable”. Este es el momento perfecto para enseñar a nuestros hijos la importancia de una alimentación saludable. Normalmente durante el verano la planificación de las comidas se desvirtúa por los horarios tan dispares, aumentando de forma muy significativa el picoteo. Lo más probable es que los niños quisieran continuar comiendo helado cada noche, pero podemos cambiar esta rutina invitando a los niños a preparar cenas ricas y apetecibles basadas en verduras, hortalizas, frutas y carnes bajas en grasa.

Comenzar la rutina en casa

Una actitud paciente pero firme (no permitiremos que se entretengan a la hora de irse a dormir, por ejemplo) anticipándonos a los cambios y explicándoselos con cariño, les ayudará a volver a su ritmo de vida habitual, y valorarán la posibilidad de disfrutar cuando vuelvan las vacaciones.

La rutina representa para los pequeños seguridad y orden, es necesaria porque transmite equilibrio. Después de un verano relajado, con horarios flexibles y actividades diversas, los niños recuperarán sus hábitos aunque al principio se resistan; nosotros somos los responsables de iniciar e incorporar las rutinas de manera placentera, después será la educadora quien se encargará de continuar nuestra labor.

¿Qué hacemos para que se duerma antes? Algunas recomendaciones.

  1. Establecer un horario fijo para acostarse.
  2. Permitirle disfrutar de un baño relajante.
  3. Ir reduciendo progresivamente luces y ruidos.
  4. Evitar que lleve a la cama juguetes cuando llega la hora de dormir, es importante negociar con ellos.
  5. Contarle un cuento (o cantarle una canción suave) para preparar el camino hacia el sueño y darle las buenas noches.
  6. Las tabletas u otros dispositivos no son buenos compañeros, es conveniente restringir su uso a medida que se acerca el momento de dormir.

“Gestionar nuestra propia ansiedad”Si estamos nerviosos o nos sentimos estresados por la vuelta a la rutina, inevitablemente nuestro hijo también se sentirá nervioso y estresado. Con el fin de manejar nuestra propia ansiedad podemos administrar el final de las vacaciones de forma progresiva, por ejemplo, organizando una salida a la naturaleza el primer fin de semana tras el inicio de las clases. Los días aún son más largos y existen muchos planes divertidos que se pueden realizar al aire libre, incluso cuando llega el frío podemos pasar ratos divertidos con nuestros hijos.

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

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