¿Por qué a los niños les gusta coleccionarlo todo?

El coleccionismo en la Infancia: beneficios para los niños

Desde los tres años, cuando empiezan a reconocer su propia existencia y a ir tomando conciencia de sí mismos,  los niños tienden a reunir figuritas, piedras, trocitos de papel… antes de la pubertad comienzan a organizar su mundo, a poner cierto orden acumulando objetos que les sirvan para reafirmarse frente al exterior, objetos que para los mayores pasarían totalmente desapercibidos pero que para ellos tienen ciertas características exclusivas; por su parte los adolescentes también buscan acumular juegos, discos, fotografías, y esta costumbre nos acompaña a lo largo de toda la vida. Los seres humanos encontramos en algunos de estos elementos  un significado distinto, una sugerencia sentimental, o mágica, o simplemente un detalle de carácter estético que le da un cierto valor añadido al objeto en cuestión, un significado nuevo frente al resto.

Existen infinitas formas de practicar el coleccionismo, totalmente vinculadas a la forma de ser de la persona, su formación y entorno cultural y social.  No existen reglas fijas para coleccionar objetos, cualquier cosa puede despertar el interés de alguien que puede dedicarse con intensidad a desarrollar su instinto coleccionista, más o menos desarrollado. Evidentemente es necesario partir de ciertas bases para poder coleccionar, por ejemplo objetos de arte o joyas,  pero en esencia las necesidades a cubrir y las inquietudes que nos llevan a acumular determinados objetos  son muy similares.

¿Qué objetos pueden coleccionar los niños?

Cualquier cosa puede ser coleccionada, lo importante es que para el niño tenga un interés especial. El hecho de coleccionar puede ayudar a los niños a desarrollar la memoria  y la paciencia, y a mejorar su capacidad para ordenar, con ciertas dosis de constancia,  los objetos que poco a poco va recopilando. Les sirve también para ocupar su mente con algo alejado de la mera pasividad que supone en muchas ocasiones ver la televisión o jugar con videojuegos sin más finalidad que ser entretenidos. Así, con cinco o seis años, los niños empiezan a mostrar un claro interés por coleccionar figuritas de sus series de dibujos favoritas, o los cromos de futbolistas o cantantes que les llaman la atención, y esto supone una búsqueda activa, un interés por algo especial y distinto. Si somos capaces de fomentar ese interés por algo que se encuentre en la propia naturaleza, podrá servirnos de excusa para realizar muchas salidas al campo o playa y disfrutar paralelamente de las ventajas que ofrecen tales entornos; sin embargo debemos tener presente que para que los niños centren su interés de verdad en cierta actividad, esta ha de ser realmente escogida por ellos y no impuesta. Según van creciendo los niños, las posibilidades de coleccionar se van ampliando  desde chapitas, cromos, piedrecitas de los primeros años a otros elementos como mariposas, hojas, minerales, escudos, coches, collares… que tienen más interés para ellos a partir de los 9 años aproximadamente.

“Coleccionar desde la Pedagogía”

El hecho de coleccionar facilita para ciertos niños un punto de partida muy interesante para su progreso personal y educativo.  Por ejemplo, para los niños tímidos supone la excusa perfecta para hablar con otros niños y fomentar las relaciones de intercambio, para los niños con dificultades de atención supone desarrollar la capacidad de memorizar y la necesidad de concentrarse para conseguir aquello que les falta además de  organizarse y memorizar más de lo que habitualmente hacen.

A los niños más pequeños es interesante darles ciertas pautas, que en cierto modo necesitan, para mantenerse motivados en sus colecciones: ayudarles a practicar hábitos positivos, a ser constantes y a desarrollar comportamientos que les serán muy útiles en cualquier circunstancia.

Habilidades que desarrolla el coleccionismo

La costumbre de coleccionar ayudará al niño a desarrollar un conjunto de aspectos que les facilitarán su desarrollo en muy distintas áreas a lo largo de su vida; entre estos puntos positivos podríamos destacar los siguientes:

  1. Organización: Para saber qué le falta y qué tiene repetido, el niño tiene que tener perfectamente ubicados sus objetos coleccionados.
  2. Constancia: Como método para poder completar la colección, especialmente si se fija un plazo determinado para poder terminarla.
  3. Respeto: Por lo propio y por lo ajeno, dándose cuenta de que  los demás tienen que esforzarse al igual que él o ella  para conseguir lo que tienen, aprendiendo a valorar dicho esfuerzo.
  4. Responsabilidad: Cuidar las cosas, y si es el caso, a administrar los recursos necesarios para conseguirlas.
  5. Ahorro. A medida que van creciendo, los padres pueden ir dándoles periódicamente una pequeña cantidad de dinero que el niño tendrá que “administrar” para terminar su colección.
  6. Memoria: Necesaria para tener presente qué falta y qué se tiene, su ejercicio le será de gran utilidad para los estudios.
  7. Socialización: El hecho de estar completando una determinada colección supone un estupendo soporte para relacionarse  y mantener conversaciones, facilitando  la comunicación con los demás a  los niños que sean más tímidos.

Ayudar al niño a realizar sus colecciones. Pautas

Es importante que sienta que quien decide sobre su colección es realmente él o ella, que nosotros le ayudamos pero que la responsabilidad final de completar la colección es suya, y que es mejor continuar una concreta y bien centrada que dejar varias colecciones a medias o querer hacer todas corriendo para obtener satisfacciones rápidas y poco intensas.

Guiar un poquito a los niños a la hora de hacer una colección supone una excelente oportunidad para disfrutar con ellos a la vez que aprenden para la propia vida.  De esta manera podemos aprovechar para enseñarle pequeños trucos que le ayuden a organizarse, tales como hacer una lista de lo que le falta y priorizar con él o ella en función de sus preferencias, separar en pequeños archivadores o cajitas aquello que ya tenga duplicado, establecer una zona de piezas más importantes…

Si la colección tiene algún coste, es muy oportuno que aporte de su ahorro o de su asignación semanal, para que se dé cuenta de que el hecho de obtener algo supone un esfuerzo e implica dar algo a  cambio. En definitiva, que aprenda a apreciar lo que tiene y el trabajo que cuesta conseguir aquello que se desea, para dar verdadero valor a lo que hace.

Ana Roa, pedagoga y  psicopedagoga
www.roaeducacion.com
https://roaeducacion.wordpress.com/
 

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