Fábula para niños de La Fontaine: El molinero, el asno y su hijo

Fábula para niños sobre la autoestima


Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista
Creado: 13 de abril de 2026 13:32 | Modificado: 13 de abril de 2026 13:36


 A los niños les importa mucho lo que piensan los demás. Y es normal, porque están construyendo su identidad, buscan encajar y quieren sentirse aceptados. El problema aparece cuando la opinión ajena se convierte en un "mando a distancia" que decide por ellos qué hacen, cómo hablan, qué les gusta o incluso cómo deben ser. En esa etapa, aprender a tener criterio propio es tan importante como aprender a leer.

La fábula de "El molinero, el asno y su hijo", atribuida a La Fontaine (inspirada en relatos tradicionales anteriores), es perfecta para trabajar este tema porque muestra una situación muy humana: intentas hacerlo bien... pero siempre aparece alguien que te critica. Da igual lo que elijas, siempre hay una mirada externa que opina, compara o juzga.

Esta fábula sirve para enseñar a los niños una lección fundamental: no se puede gustar a todo el mundo. Y, más importante todavía, si intentas complacer a todos, puede que termines no complaciéndote a ti mismo. Tener en cuenta opiniones es bueno, pero vivir para agradar, no.

Fábula de El Molinero, el asno y su hijo

Fábula de La Fontaine contada para niños

El molinero, el asno y su hijo

Un molinero y su hijo salieron una mañana temprano con su asno. Tenían que llegar al mercado antes de que se hiciera tarde.

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-Vamos, burrito -dijo el molinero acariciándole el lomo-. Hoy caminamos los tres.

Y así iban: el padre y el niño a pie, y el asno también.

Al poco rato, se cruzaron con unos vecinos.

-¡Mira qué tontos! -dijo uno-. Tienen un asno y van caminando. ¡Si yo tuviera uno, lo montaría!

El hijo miró a su padre.

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-Papá... quizá debería montar yo.

-Bueno -aceptó el molinero-. Si así descansamos un poco, hazlo.

El niño subió al asno y siguieron el camino. Pero más adelante, se encontraron con una señora mayor.

-¡Qué vergüenza! -exclamó-. Un niño tan grande montando y el pobre padre caminando. ¡Eso no está bien!

El niño bajó la cabeza.

-Papá... ahora monta tú.

El molinero suspiró.

-Está bien.

Entonces el padre montó al asno y el niño caminó a su lado. No habían avanzado mucho cuando se toparon con un grupo de campesinos.

-¡Qué padre más egoísta! -dijo uno-. Va montado y el niño, a pie. ¡Con lo pequeño que es!

El molinero se puso rojo.

-¿Ves? -murmuró al niño-. Hagamos una cosa: montamos los dos y así nadie se queja.

Los dos se subieron al asno. Al rato, escucharon nuevas voces.

-¡Qué crueles! -gritó una mujer-. ¡Van dos encima del pobre animal! ¡Se va a romper el lomo!

El molinero frenó.

-¡Pero bueno! -dijo ya cansado-. ¿Qué hacemos entonces?

El niño se quedó pensativo.

-¿Y si... no monta nadie?

-¡Eso ya lo hicimos y también se quejaron! -respondió el padre.

De tanto darle vueltas, terminaron tratando de hacer algo todavía más absurdo: ir de una manera que no provocara críticas... y casi acaban en un lío peor por olvidarse de lo más importante: lo sensato.

Al final, el molinero se paró, miró a su hijo y dijo:

-Escucha, hijo. Hoy he aprendido algo: si intentamos contentar a todos, no llegamos a ningún sitio. Vamos a hacer lo correcto y punto.

Y siguieron el camino de la forma más razonable para ellos, sin mirar tanto a los demás.

Moraleja: No intentes complacer a todo el mundo si con ello no te complaces a ti mismo.

Fábula sobre la autoestima y criterio propio

Esta fábula enseña a los niños a desarrollar criterio propio y una autoestima sana. La opinión de los demás puede aportar ideas, pero no debe decidirlo todo. Si cambias constantemente para agradar, te pierdes a ti mismo y terminas confundido.


Aplicación diaria para niños:

  • No cambiar de gustos solo por encajar.
  • No hacer algo solo por "qué dirán".
  • Aprender a escuchar... y luego decidir con calma.
  • Entender que siempre habrá alguien que opine distinto.

Una frase útil para trabajar este valor:
"Escucho, pienso y decido: mi vida no es un concurso de aplausos."

Preguntas de comprensión lectora

  1. ¿A dónde iban el molinero y su hijo?
  2. ¿Qué animal llevaban con ellos?
  3. ¿Qué dijo la primera gente que se encontraron?
  4. ¿Por qué cambiaron de decisión varias veces?
  5. ¿Qué hicieron cuando les criticaron por montar los dos?
  6. ¿Qué aprendió el molinero al final?
  7. Explica la moraleja con tus palabras.
  8. ¿Te ha pasado alguna vez que alguien te critique hagas lo que hagas? ¿Qué hiciste?

 

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