Pruebas de función respiratoria

Las pruebas de función respiratoria se emplean para detectar deficiencias o enfermedades relacionadas con el sistema respiratorio, entre ellas el asma. 

 

Introducción

El sistema respiratorio es, en el cuerpo humano, el encargado de introducir y transmitir a la sangre el oxígeno necesario para el metabolismo energético así como eliminar gran parte de los residuos tóxicos derivados de la combustión calórica que nos permite realizar nuestras actividades diarias. El sistema cardiocirculatorio y sanguíneo están también implicados en estas tareas mediante el transporte de estas sustancias, entre los pulmones y el resto del organismo.
Las deficiencias de todo este sistema provocan la sensación de "falta de aire" y pueden ocasionarse a diferentes niveles (caja torácica, diafragma, vías respiratorias, tejido pulmonar, sistema circulatorio pulmonar, cualidades de la sangre, funcionamiento del corazón, etc) y por causas muy diferentes
Las pruebas de función respiratoria permiten analizar cómo funciona el pulmón y las vías respiratorias y con ello diagnosticar el tipo y el grado de severidad de las enfermedades respiratorias.
Hay una gran variedad de pruebas de función respiratoria que se diferencian entre sí por su mayor o menor complejidad y por el nivel que evalúan.

¿Requieren algún tipo de preparación?

Estas pruebas son sencillas y en ellas lo más importante es la colaboración del paciente al seguir las instrucciones que se le van indicando. Quienes la realizan son expertos e indicarán paso a paso lo que hay que hacer, resolviendo las dudas que puedan surgir.
No requieren estar en ayunas.
Es muy importante que no se tome la medicación inhalada (sprays o nebulizaciones) desde la noche anterior a la prueban general 12 horas anteriores). No hay problema en general con los medicamentos orales (pastillas, comprimidos), salvo que el médico indique otra cosa.
Para las pruebas de broncoprovocación o de ejercicio debe evitarse la ingesta de café o la realización de ejercicio en las seis horas anteriores.

¿Qué tipos de pruebas hay?

Hay gran variedad de pruebas que se pueden realizar. Los más frecuentes son los siguientes:

Espirometria simple

La espirometría simple es una prueba sencilla y fácil de realizar. Se puede realizar en una consulta particular o ambulatoria. Consiste en examinar los volúmenes de aire que es capaz de movilizar el pulmón. Para ello se utiliza un medidor de flujo (neumotacógrafo) que cuantifica los mililitros de aire por segundo que pasan a su través.
En la llamada espirometría forzada, en la que se ha de coger y echar todo el aire en el menor tiempo posible se conocen además los máximos flujos de aire que pueden generarse, y con ello conocer el calibre de las vías respiratorias (tráquea y bronquios).
La prueba se realiza habitualmente sentado. Consiste en coger aire y echarlo a través de una boquilla conectada a un tubo que contiene el neumotacógrafo, siguiendo las instrucciones del técnico, que anima vigorosamente a su realización.
Para conocer si los niveles medidos son los adecuados existen unas fórmulas de los valores conocidos como normales en población similar, para una edad, peso y talla determinados.
La espirometría es indispensable para el diagnóstico de algunas enfermedades como el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y para seguir su evolución y respuesta al tratamiento.

Espirometría con broncodilatación

Una vez realizada la espirometría en ocasiones se repite tras administrar un fármaco inhalado, con objeto de ver si el calibre de las vías respiratorias se incrementa con medicación.

Pruebas de broncoprovocación

Estas pruebas son de diferentes tipos. Se trata de examinar si las vías bronquiales reaccionan a diversas sustancias o situaciones disminuyendo su calibre. Así, las vías pueden provocarse mediante la realización de ejercicio (con bicicleta, cinta rodante, carrera libre, etc), la inhalación de aire frío o seco o con sustancias diversas, como carbacol, histamina, metacolina, etc. Posteriormente se realiza una serie de espirometrías. Estas pruebas han de realizarse siempre en un medio hospitalario. Son útiles para el diagnóstico de asma, asma de ejercicio o la detección de unas vías respiratorias "excesivamente hiperreactivas o especialmente sensibles", lo que puede deberse a causas diversas.

Estudio de volúmenes pulmores

Con la espirometría se conoce el volumen de aire que el pulmón puede movilizar, y la rapidez con que puede hacerlo. Sin embargo, el pulmón no se vacía por completo y para evaluar el tamaño pulmonar o la capacidad pulmonar total son necesarias técnicas algo más complejas. Existen enfermedades que aumentan de manera patológica la capacidad pulmonar total, mientras que otras la disminuyen, bien por disminución del tamaño pulmonar o de la caja torácica que contiene los pulmones.
La medición de los volúmenes pulmonares puede hacerse de varias maneras. Una de ellas es la llamada pletismografía. Se trata de respirar aire dentro de una cabina cerrada de volumen conocido y hallar la capacidad pulmonar mediante fórmulas físicas que relacionan presiones y volúmenes. Permite además conocer la resistencia de las vías respiratorias al paso del aire.
Otras técnicas se basan en la respiración de una cantidad de Helio (método de dilución de Helio) o de oxígeno a concentración del 100% (método de lavado de N2) que difunde por todo el pulmón y posteriormente se recoge para su análisis. La inhalación de dichos gases en ningún caso supone un peligro para el organismo.

Estudio de la capacidad de difusión

Se trata de evaluar la capacidad de los alvéolos pulmonares para difundir un gas a la sangre. La superficie de los alvéolos es enorme, aproximadamente de un campo de fútbol. En algunas enfermedades esa superficie se altera o se hace más gruesa, con lo que se dificulta el paso del oxígeno a su través.
La prueba se realiza aspirando una cantidad de monóxido de carbono en concentraciones mínimas y manteniendo la respiración durante 10 segundos para que el gas difunda a la sangre. Posteriormente se analiza el gas espirado de los pulmones y por diversas fórmulas se obtiene la llamada capacidad de difusión de monóxido de carbono (DCO). Para su correcta interpretación es necesario conocer los niveles de hemoglobina en la sangre. Sus valores están disminuídos en enfermedades como enfisema, fibrosis pulmonares, hipertensión pulmonar, etc.

Presiones musculares máximas

Consiste en evaluar la función de los músculos que empleamos en la respiración habitual y profunda. Se mide la presión que estos músculos pueden llegar a generar en la boca contra una resistencia, tanto al inspirar como al espirar el aire.

Prueba de esfuerzo cardio-pulmonar

La prueba de esfuerzo es una prueba más compleja y de la que se obtiene abundante información acerca de enfermedades respiratorias, cardio-circulatorias y musculares. En la misma prueba se toman múltiples medidas que ayudan a evaluar si existe una limitación para el ejercicio, en qué grado está limitado y cuáles son las causas de ello. Además supone una ayuda antes de iniciar un programa de rehabilitación respiratoria.

Estudio de distensibilidad pulmonar

Es una prueba que se utiliza menos frecuentemente. Requiere la colocación de una sonda en el esófago. Evalúa las propiedades elásticas del pulmón y ayuda al diagnóstico de algunas enfermedades del tejido pulmonar.

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