Beneficios de las leches de crecimiento para los niños

Nutrientes de las leches de crecimiento para niños de 1 a 3 años

La alimentación de los niños tiene una importante influencia en su crecimiento, por eso es uno de los temas que más preocupa a madres y padres.

Durante los primeros seis meses de vida la Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna en exclusiva, por ser la “forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables”.

Cómo incorporar las leches de crecimiento a la dieta de los niños

Leches de crecimiento para niños

En España, sin embargo, las madres tienden a interrumpir la lactancia materna antes de que el niño cumpla 1 año, según los datos de la Asociación Nacional de Pediatría. El Informe Técnico sobre la Lactancia Materna muestra que sólo el 7% de las madres españolas prosigue dando el pecho a sus hijos una vez pasados los 12 meses.

Entre los 12 y los 36 meses la dieta del niño comienza a ser mucho más variada y debemos incluir en ella los nutrientes que aseguran un crecimiento saludable y equilibrado. Un estudio realizado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) señala que en este periodo es especialmente importa, a pesar de lo cual los niños europeos presentas carencias de varios nutrientes:

  • Omega 3 DHA, ácido graso presente en la leche materna que forma parte de las células del cerebro y de la retina, y que ayuda al desarrollo visual y cognitivo
  • Hierro, mineral que favorece el desarrollo cognitivo e inmunitario
  • Vitamina D, fundamental para la absorción del calcio y el desarrollo de los huesos, entre otras muchas funciones
  • Yodo, mineral importante para la función cognitiva y el desarrollo del sistema nervioso.

Para compensar este déficit debemos incluir en la dieta de los niños alimentos como pescado azul (principal fuente de DHA y yodo en la dieta), carnes rojas y legumbres (fuentes principales de hierro) o huevo (fuente de vitamina D).

Otra opción son las leches de crecimiento, que además de aportar los nutrientes necesarios tienen otros beneficios. Por ejemplo, suponen un menor riesgo de sobrecarga renal, por su menor contenido en proteínas respecto a la leche de vaca. También pueden contribuir a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares en la edad adulta por su contenido en ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados con una menor ingesta de grasa saturada y de colesterol.

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