Paludismo

El paludismo o malaria es una enfermedad producida por un grupo de parásitos del género Plasmodium. Se trata de una enfermedad muy común, de distribución fundamentalmente en países tropicales de África, Asia y América Central y del Sur.

Dr. Nicolás García González Especialista en Medicina Interna Consultor. Departamento de Medicina Interna. Unidad de Hepatología CLINICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

¿Qué es?

El paludismo o malaria es una enfermedad producida por un grupo de parásitos del género Plasmodium. Se trata de una enfermedad muy común, de distribución fundamentalmente en países tropicales de África, Asia y América Central y del Sur, que son las zonas endémicas para esta enfermedad. En España, Europa Occidental y América del Norte la enfermedad se adquiere por los viajeros a zonas donde existe paludismo. Como quiera que cada vez son más frecuentes los viajes por diferentes motivos y más numerosos los países visitados, la incidencia de esta enfermedad en España está creciendo en los últimos años.

¿Cuál es su causa?

El paludismo está producido por un grupo de parásitos del género Plasmodium, de los que existen cuatro especies que afectan al hombre, falciparum, vivax, malariae y ovale. El hombre adquiere la infección por la picadura de la hembra del mosquito anopheles, en cuyas glándulas salivares se encuentran las formas infectantes del parásito.

¿Qué síntomas produce?

Desde la picadura del mosquito y la adquisición del parásito hasta el comienzo de los síntomas existe un periodo de incubación, que dura entre 9 y 30 días. En casos excepcionales, y sobre todo en la infección por Plasmodium vivax, este periodo puede alargarse varios meses.
La manifestación más característica de las distintas formas de paludismo es la aparición de episodios de fiebre, precedidos de escalofríos intensos, que ceden con sudoración muy abundante, dando paso a una fase de relajación y baja temperatura. Estos ciclos se repiten con una cadencia distinta dependiendo del ciclo vital de la especie infectante, de modo que se habla de fiebre terciana (cada tres días) o cuartana (cada cuatro días).
Estos síntomas son más o menos intensos según la especie de plasmodio que cause la infección, y puede adoptar formas crónicas en los adultos de regiones endémicas, casi sin fiebre, que constituyen un síndrome llamado de esplenomegalia tropical.
La especie que produce formas más severas es Plasmodium falciparum, que es capaz de causar graves complicaciones, con afectación cerebral, pulmonar, renal y alteraciones sanguíneas importantes. Estas formas pueden llevar a la muerte del paciente, especialmente en personas no inmunizadas de áreas donde no hay habitualmente paludismo.

¿Cómo se diagnostica?

Existen diferentes métodos diagnósticos para el paludismo. En España, zona no endémica de paludismo, lo más importante es sospecharlo, en un paciente con síntomas compatibles y que haya viajado recientemente a una zona endémica. Con esta sospecha existen métodos para ver directamente el parásito en la sangre, mediante un examen llamado de gota gruesa, en el que una extensión de sangre se tiñe con diversas técnicas para observar directamente el parásito en los hematíes. También pueden utilizarse técnicas de biología molecular para detectar el DNA del parásito, que son las técnicas más sensibles aunque no están disponibles en todos los laboratorios. Otros medios de diagnóstico indirecto estudian diversas enzimas del parásito o detectan anticuerpos contra el mismo.

¿Cómo se trata?

Hay que distinguir entre las diferentes formas de paludismo. El paludismo no complicado, producido por parásitos no falciparum, se trata habitualmente con cloroquina por vía oral, pudiendo utilizarse como alternativas la quinina o la pirimetamina-sulfadiazina. En las zonas donde los plasmodios son resistentes a la cloroquina puede emplearse además la mefloquina.
El paludismo severo, normalmente producido por Plasmodium falciparum y con mucha frecuencia resistente a cloroquina se trata con quinina por vía intravenosa, aunque en los últimos años se utilizan nuevos fármacos como artemisina, mefloquina o halofrantina.

¿Cómo se previene?

Aparte de las medidas preventivas generales que se intentan en los países endémicos de paludismo para reducir los mosquitos portadores de la enfermedad, existen una serie de medidas importantes que el viajero a países endémicos puede emplear para prevenir la infección. Las más simples son la utilización de mosquiteras y de lociones repelentes de insectos.
La utilización de medicamentos para prevenir el paludismo, la quimioprofilaxis, es una medida que reduce considerablemente el riesgo de contraer la enfermedad durante una estancia en una zona endémica. Los fármacos más empleados para la profilaxis son la cloroquina, y, si el viaje es a zonas resistentes, se asocia proguanil o se utiliza la mefloquina o la doxiciclina.
Hay que recordar que para que la profilaxis con fármacos sea eficaz hay que comenzarla una semana antes del viaje y mantenerla durante el mismo y hasta una o dos semanas tras el regreso. Es aconsejable antes de emprender un viaje contactar con los centros de vacunación internacional que el ministerio de sanidad tiene en toda la geografía nacional.
La complejidad del ciclo vital de este parásito ha hecho que la elaboración de una vacuna eficaz esté siendo una labor muy dificultosa. Aunque en algunos casos hay datos prometedores, las vacunas existentes en la actualidad tienen una eficacia limitada y su uso se limita a ensayos clínicos en zonas endémicas.

Conoce las revistas para niños de Bayard

Comentarios

¡Sé el primero en comentar!