¿Por qué el espectáculo de fin de curso es tan importante para los niños?

Aunque lleven días preparando el espectáculo de fin de curso, algunos niños tienen miedo de no estar a la altura y se preocupan. Tenemos que tranquilizarlos y demostrarles que son capaces de hacerlo, para que esa “prueba” los ayude a madurar y a tener confianza en sí mismos. Además, ofrecemos unos trucos para que los padres que no puedan asistir participen, a su manera, en la fiesta escolar.

Un acontecimiento un poco estresante

En el colegio o en el centro de actividades extraescolares, los educadores presentan el espectáculo de fin de curso como todo un acontecimiento. De hecho, dedican mucho tiempo a su preparación en detrimento, a veces, de otros aprendizajes. Se considera un “trabajo” más, con el mismo valor que el resto. Muchos adultos desean que el resultado sea irreprochable, como si se tratara de un trabajo más. Y puede ocurrir que su ansiedad por el resultado se transmita a los niños. ¡Qué lástima! El objetivo de una representación infantil no es que sea “perfecta” y que halague el ego de los adultos, ya sean profesores o padres. Los niños perciben esa presión y eso puede provocarles estrés.

¡Qué emoción para los niños!

La preparación del espectáculo de fin de curso comporta emociones fuertes para el niño. Va a actuar delante de sus compañeros y de un público (entre el que se encuentra su familia). Quiere demostrar que lo sabe hacer bien, también en relación con sus compañeros. Es importante observar cómo vive la comparación con los demás, si está contento con lo que hace. No todos los niños tienen el mismo papel en el escenario: algunos están delante, otros, en un segundo plano. Para algunos, el reparto de los papeles reforzará su autoestima. Para otros, más inhibidos y menos adelantados (ambas cosas suelen ir parejas), la experiencia puede debilitarlos.

Una ocasión para ayudarlo a tener confianza en sí mismo

No podemos educar a los niños entre algodones. Necesitan enfrentarse a determinadas pruebas para construirse a sí mismos. ¡Así es la vida! El espectáculo de fin de curso es una pequeña prueba que los hará crecer. Al acompañarlos en sus emociones y en el evento, podemos hacer que la prueba sea positiva, constructiva. El papel de los padres es apoyar, animar y valorizar a su hijo. Es una ocasión para ayudarlo a coger confianza en sí mismo, independientemente del papel que represente en el espectáculo y la importancia que tenga en él. No nos fijemos en lo que hacen peor, dediquemos a nuestros hijos una mirada benévola y admirativa. Giaccone-Marcesche. Texto para la revista Astrapi de: S. Coucharrière.

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