Garrapatas, riesgo del verano

El verano trae el calor, y con él proliferan las garrapatas. Cada año, cientos de personas en España enferman como consecuencia de las picaduras de estos parásitos. Según los especialistas, las garrapatas se han convertido en los transmisores de enfermedades infecciosas más importantes del mundo industrializado, muy por delante de mosquitos, pulgas y piojos.

Fiebre botonosa mediterránea, enfermedad de Lyme y ehrlichiosis son las principales. En algunos casos, pueden revestir gravedad e, incluso, causar la muerte. Además de éstas, las garrapatas también transmiten enfermedades víricas, fundamentalmente fiebres hemorrágicas y encefalitis. En contra de la creencia popular, las personas que viven en ciudades tienen el mismo riesgo o mayor de infestarse que las que viven en el campo. Sin duda, los perros son uno de los principales vehículos de propagación del parásito, por lo que los especialistas recomiendan el empleo de acaricidas en estos animales y otras mascotas como forma de prevención.

Entre 30 y 60 casos al año

El Dr. Ferran Segura, director del Programa Asistencial de Patología Infecciosa del Hospital Parc Taulí de Sabadell, que da cobertura a unas 400 000 personas, suele tratar una media de 30 casos anuales de personas con enfermedades transmitidas por garrapatas, aunque algunos años ha visto pasar hasta 60 casos. “Las personas más afectadas son los dueños de perros, los niños pequeños, las personas mayores que pasan muchas horas en parques públicos y, en general, las personas en contacto con la naturaleza, puesto que estos ácaros tienen su hábitat natural entre la vegetación”. En el Servicio de Medicina Interna y Enfermedades Infecciosas del Hospital de la Rioja tienen también una media de 30 pacientes al año. Sin embargo, según el jefe del Servicio, Dr. José Antonio Oteo, “salvo la fiebre botonosa, el resto de enfermedades transmitidas por garrapatas no son de declaración obligatoria. Este hecho, y también la infradeclaración de casos de fiebre botonosa, hace que el problema no esté cuantificado”.

Más de 800 especies

Las garrapatas se alimentan de la sangre de animales vertebrados y transmiten enfermedades a través de su saliva. En el mundo se conocen unas 850 especies diferentes, distribuidas geográficamente en función del clima y la vegetación. En España, se encuentran presentes en todo el territorio. Además de los perros, especialmente susceptibles de ser infestados por garrapatas, otros animales, como las ovejas y las palomas, pueden también estarlo. Aunque el contagio se produce generalmente a través de la picadura, algunas enfermedades, como la fiebre botonosa –que se manifiesta con fiebre, cefaleas, una mancha negra en la piel y dolores articulares–, pueden transmitirse simplemente al retirar con las manos una garrapata adherida a la piel del perro. Estudios llevados a cabo en zonas endémicas muestran que entre un 8% y un 26% de la población sana ha desarrollado anticuerpos, lo que da una idea de la magnitud del problema. Lo más peligroso es que hasta el 50% de las picaduras de garrapatas pasan desapercibidas. Según el Dr. José Antonio Oteo, “aunque habitualmente la picadura de una garrapata solo ocasiona molestias en el punto de picadura que desaparecen al cabo de unos días, en el 5% de los casos pueden desarrollarse cuadros infecciosos o tóxicos muy graves que pueden poner en peligro la vida de los afectados si no son tratados correctamente o existe un retraso en el inicio del tratamiento”.

Cómo evitarlas y modo de actuar

Además de la prevención mediante el empleo de acaricidas en las mascotas, los especialistas ofrecen varios consejos. Según el Dr. Oteo, “para evitar la picadura de una garrapata es importante no dejar zonas expuestas durante los paseos por el campo. Además, conviene revisar el cuerpo, cabeza incluida, tras esas salidas, ya que para que una garrapata sea capaz de transmitir una enfermedad, es preciso que el parásito haya estado adherido durante un número de horas”. La forma de extracción es importante, porque si queda la cabeza del parásito dentro de la piel, la transmisión de microorganismos puede producirse igualmente. “Para ello, conviene utilizar unas pinzas y no mojar la garrapata. En ningún caso se deben manipular con la mano ni utilizarse métodos tradicionales, como impregnarlas con aceite o gasolina, ya que estos métodos dificultan aún más su extracción y son un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades”, explica el Dr. Oteo. En caso de no poder extraerla, conviene acudir cuanto antes al médico.

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