MARCAS QUE TIENEN ALGO QUE DECIR

Mi Primer Festival: enseñar a los niños a mirar el cine con otros ojos

Una propuesta para que los niños descubran, piensen y disfruten el cine de otra manera

Cine independiente, cortometrajes, talleres y espacios para opinar y hacerse preguntas. Mi Primer Festival lleva desde 2008 acercando a los niños a una forma diferente de disfrutar del audiovisual, en la que ellos dejan de ser simples espectadores para convertirse en protagonistas.

En Conmishijos nos interesan los proyectos que tienen algo que aportar a la infancia más allá del entretenimiento. Por eso, en nuestra sección Marcas que tienen algo que decir, nos acercamos a Mi Primer Festival, una iniciativa que propone descubrir el cine desde otra perspectiva: mirando, preguntando, opinando y aprendiendo a desarrollar un criterio propio desde pequeños.

mi primer festival de cine

Nacido en Barcelona en 2008, Mi Primer Festival apuesta por el cine independiente y de autor dirigido al público infantil y familiar, pero también por la educación audiovisual en un momento en el que los niños tienen a su alcance más contenidos que nunca. Hablamos con sus responsables sobre cómo enseñar a mirar una película de otra manera, qué puede aportar el cine menos comercial y por qué una buena historia puede comenzar tanto delante de una pantalla como entre las páginas de un libro.

Hablamos con el equipo de Mi Primer Festival para conocer cómo el cine puede convertirse también en una herramienta de aprendizaje, creatividad y pensamiento crítico para los niños.

Hablamos con Mi Primer Festival: otra forma de descubrir el cine desde la infancia

 

"Queríamos ser una ventana para películas difícilmente visibles"

  • ¿Por qué nace Mi Primer Festival de Cine y qué queríais aportar al panorama cultural y audiovisual dirigido a la infancia?
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Mi Primer Festival nació en Barcelona en 2008 con la vocación de llenar el vacío que había en España en relación con la exhibición de cine independiente y de autor para el público infantil. Queríamos ser una ventana para la exhibición de películas inéditas o difícilmente visibles en las pantallas comerciales, con una programación mayoritariamente europea.

En sus inicios, nos inspiramos en un proyecto parisino, Mon premier festival, impulsado por la Mission Cinéma del Ayuntamiento de París, que lleva el mismo nombre que el nuestro. Eso sí, con el tiempo le hemos dado una buena vuelta y hemos desarrollado una identidad propia combinando sesiones destinadas al público familiar y escolar.

Nuestro objetivo es ofrecer una programación alejada de las fórmulas más convencionales y crear un espacio donde los niños y niñas sean los auténticos protagonistas: un público que ve, piensa, opina, pregunta, vota y crea.

  • ¿Los niños ven más, pero eligen menos?

Los niños tienen hoy acceso a una cantidad enorme de contenidos a través de plataformas, redes sociales y dispositivos. ¿Creéis que consumen más audiovisual que nunca, pero eligen menos de lo que parece?

Es innegable que el consumo es mayor que nunca, pero gran parte de esa oferta audiovisual a menudo se rige estrictamente por algoritmos y por el puro entretenimiento. Desde Mi Primer Festival creemos en tratar a las niñas y niños como un público curioso, inteligente y con criterio. Por eso apostamos por el cortometraje, un formato ideal y muy desconocido por el público infantil, y por obras que requieren una participación más activa por parte del espectador, para que no se limiten a consumir, sino que elijan y valoren lo que ven.

Aprender a mirar una película de otra manera

  • Habláis de fomentar la educación audiovisual y el espíritu crítico. ¿Cómo se enseña a un niño a mirar una película de otra manera, a hacerse preguntas y a desarrollar su propio criterio sobre lo que ve?
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La clave está en el acompañamiento didáctico y en hacerles partícipes. No se trata de explicarles cómo deben ver una película, sino de darles herramientas y espacios para que construyan su propia mirada.

Por eso complementamos el visionado con materiales didácticos, como hojas de sala y guías pedagógicas, que invitan a observar, a preguntarse por lo que se ve y se escucha, y a seguir pensando en la película una vez terminada la proyección. A ello se suman las dinamizaciones y los cinefórums, siempre dinamizados por expertas en cine y pedagogía, que convierten la sesión en una conversación colectiva donde cada opinión cuenta y se aprende también de la mirada de los demás. Animamos a todos los niños y niñas a participar en ellos, a compartir lo que han sentido y a preguntar sin miedo.

Además, enseñamos a mirar de otra manera dándoles voz. A cada niño y niña, desde los 3 años, se le entrega un boleto de votación que debe depositar en una urna, y su voto cuenta de verdad en el Premio del Público. Antes de votar, les indicamos en qué aspectos pueden fijarse al ver la película, para que no se queden solo con el "me ha gustado" o "no me ha gustado", sino que aprendan a observar con atención y a argumentar su opinión. Para ellos, esa responsabilidad es una motivación real para estar atentos y formarse un criterio propio.

Y contamos con un jurado infantil que comparte deliberaciones con profesionales del sector para valorar las secciones oficiales de cortometrajes y largometrajes. Allí aprenden que opinar implica escuchar, argumentar y defender un punto de vista, pero también estar abiertos a cambiarlo.

De este modo, el cine deja de ser un consumo pasivo para convertirse en una experiencia que se piensa, se comenta y se comparte.

Lo que aporta a los niños un cine diferente

  • Vuestra programación apuesta por cine independiente, de autor y propuestas alejadas del contenido más comercial. ¿Qué puede aportar este tipo de cine al desarrollo de los niños que quizá no encuentren en otros contenidos más convencionales?

Aporta una enorme diversidad, tanto temática como de lenguajes visuales (animación 3D y 2D, pero también técnicas como el cut out o el stop-motion). A menudo, el cine comercial de entretenimiento perpetúa roles de género y ciertos patrones de comportamiento tradicionales. En cambio, el cine de autor permite abordar temas complejos con otro punto de vista, y ayuda a los niños y niñas a descubrir que el cine también es una forma de hacerse preguntas, descubrir otras realidades y construir una mirada propia.

El cine como ventana a otras realidades

  • Uno de vuestros objetivos es también transmitir valores como la diversidad, la cooperación, la amistad o el respeto. ¿Qué capacidad tiene el cine para ayudar a los niños a comprender realidades diferentes a la suya y desarrollar empatía?
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El cine tiene un inmenso poder transformador para superar prejuicios y suscitar la reflexión crítica. Secciones de nuestro festival como "Una ventana al mundo" están dedicadas precisamente a promover la reflexión sobre la diversidad cultural y mostrar realidades complejas, como el cierre de escuelas en el Sur Global o el impacto del desarraigo. Poner rostro e historia a esas realidades a través de la pantalla es fundamental para construir puentes de empatía y fomentar una ciudadanía más crítica y solidaria.

¿Cómo acompañar a los niños frente a las pantallas?

  • Para las familias, elegir qué ven sus hijos puede convertirse casi en otro trabajo más. ¿Qué consejo daríais a padres y madres para acompañar mejor a sus hijos en el consumo audiovisual sin convertirlo en una batalla constante con las pantallas?

Les aconsejaríamos apostar por el disfrute compartido y el diálogo. El audiovisual no tiene por qué ser un consumo aislado. Utilizar herramientas como las hojas de sala que entregamos en el festival permite descubrir curiosidades, reflexionar sobre lo que se ha visto y realizar actividades relacionadas en casa. Compartir la emoción del cine en familia y hablar sobre los valores que transmite la historia convierte el visionado en un tiempo de aprendizaje y conexión intergeneracional.

De espectadores a creadores

  • Desde el punto de vista del proyecto, ¿qué reto supone crear nuevos públicos infantiles y conseguir que niños acostumbrados a contenidos rápidos e inmediatos conecten con otras formas de narrar y de disfrutar del cine?

Es un reto apasionante que abordamos yendo más allá de la proyección. Para que conecten con el medio, les invitamos a descubrir el cine desde dentro a través de nuestros talleres creativos, donde experimentan con la imagen, la animación stop-motion o el celuloide analógico. Cuando un niño diseña su propio juguete óptico o participa en familia en nuestro concurso de animación stop-motion, deja de ser un consumidor pasivo y empieza a entender y apreciar verdaderamente el lenguaje y la magia del cine.

Del cine a los libros: imaginar también es leer

  • Desde Conmishijos impulsamos también el proyecto Juntos por la Lectura. Cine y literatura tienen algo esencial en común: las historias. ¿Qué les diríais a los niños para animarles a descubrir que una buena historia también puede emocionarles entre las páginas de un libro?

Les diríamos que el cine y los libros son grandes amigos y que muchas de las mejores historias de la gran pantalla nacieron primero en el papel. De hecho, en el festival impulsamos el proyecto VIVABOOK Lab y la sección "Del libro a la pantalla" para crear puentes entre la literatura y el audiovisual. Un libro tiene un poder único: te permite ser el director de la película en tu cabeza e imaginar los mundos y los personajes a tu manera antes de que nadie te los enseñe.

 

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