Enseñarles a ser considerados

Las bromas de los niños, en ocasiones, pueden llegar a ser muy crueles.

¡Qué crueles son los niños! Muchas veces parece que disfrutan con el sufrimiento del otro. Ridiculizaciones, apodos… Es necesario enseñarles a ser considerados con los demás, porque las bromas pesadas se pueden ir de las manos.

Formar la personalidad A medida que el niño crece, pasará por distintas etapas. Deberá adquirir numerosas habilidades, entre ellas y sobre todo, autocontrol y autodisciplina. La personalidad de cada niño se irá desarrollando a través de su relación con otras personas, e irá forjando su propia imagen a partir de cómo le ven los demás. Sólo podrá creer en sí mismo, en la medida en que los demás crean en él. Necesita suficiente autoconfianza para saber que podrá enfrentarse a las dificultades que se le presenten. Si no desarrolla esta seguridad, se sentirá inferior e inepto y, cuanto más inepto se sienta, mayor será la probabilidad de fracasar.

Lo que refleja la crueldad La crueldad, generalmente, tiene que ver con cosas reales. Hay niños que se ríen del que usa gafas, del que es gordito, del flaco… Lo más probable es que esta actitud sea una forma de defenderse para evitar que a ellos les digan o les hagan lo mismo. Suelen ser niños inseguros, pero hábiles en captar lo que al otro le molesta y conseguir que se pique. Pero en otras ocasiones, la causa puede residir en el modelo educativo al que están expuestos. Por ello, los padres deben predicar con el ejemplo y evitar las etiquetas y las ridiculizaciones.

Cómo reaccionar No se debe hacer la vista gorda. El adulto ha de estar cerca de este niño para ayudarle a que se ponga en el lugar del otro. Es bueno preguntarle cómo se sentiría él si estuviera en las mismas circunstancias y le dijeran lo mismo. Lo más probable es que hablando con él y mostrándole interés y afecto sincero, disminuyan las burlas o las agresiones hacia los demás, porque terminará entendiendo que les provoca sufrimiento y que no le gustaría que le hicieran lo mismo a él.

Algunas ideas Hay que cuidar los momentos de comunicación en la familia para transmitirles valores, normas y comportamientos. Sería ideal buscar vías de escape y fomentar actividades en las que los niños puedan interactuar, como por ejemplo deportes de equipo. También se les puede contar historias o utilizar libros para poder abordar estos temas. En definitiva, desarrollar su inteligencia emocional

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