Cómo educan a los niños en otros países, y qué podemos aprender sin compararnos

Mirar fuera no para copiarnos, sino para pensar mejor lo que hacemos dentro


Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista
Creado: 12 de enero de 2026 14:05 | Modificado: 13 de enero de 2026 10:27


A menudo escuchamos frases como "en Finlandia lo hacen mejor", "en Japón los niños son más disciplinados" o "en Suiza salen preparados para trabajar". Miramos la educación de otros países con curiosidad, y a veces con cierto complejo. Pero la educación infantil no es una carrera con medallas. Cada país enseña como vive, como piensa y como se organiza. Comparar sirve si lo hacemos con calma y espíritu crítico.

Cómo educan a los niños en otros países

No existe "el modelo perfecto de educación"

Lo primero que conviene tener claro es algo muy sencillo: no hay un sistema educativo perfecto.
Cada país prioriza cosas distintas según su historia, su cultura, su economía y su forma de entender la infancia y la adolescencia.

Además, dentro de un mismo país hay muchos tipos de colegios, realidades sociales muy distintas y familias con situaciones muy diversas. Aun así, sí podemos observar tendencias generales: qué asignaturas se consideran más importantes, cómo se evalúa, qué se espera del alumno y qué tipo de adulto se quiere formar.

Reino Unido: estructura clara y mucha importancia a las materias básicas

En el sistema británico, especialmente en Inglaterra, la escuela tiene una estructura muy definida. Desde pequeños, los alumnos trabajan con claridad en lengua, matemáticas y ciencias, que se consideran el núcleo del aprendizaje.

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Se da mucha importancia a las evaluaciones externas y a los exámenes, lo que genera un sistema bastante exigente. A cambio, los alumnos suelen tener claro qué se espera de ellos y cómo avanzar.

Es un modelo que valora el esfuerzo académico y la constancia, aunque a veces se le critica por generar presión. Funciona bien para quienes se adaptan al sistema, pero puede dejar atrás a perfiles más creativos o prácticos si no se acompaña bien.

Suecia: bienestar, igualdad y confianza en el alumno

Suecia representa casi el extremo opuesto. Aquí la prioridad es el bienestar del alumno, la igualdad de oportunidades y la autonomía. El ambiente en el aula suele ser más relajado, con menos jerarquía y más diálogo.

La idea es que un niño que se siente seguro y escuchado aprende mejor. Y en muchos casos es cierto. Sin embargo, en los últimos años Suecia también se ha preguntado si esa flexibilidad ha hecho que se pierda algo de exigencia, especialmente en lecturay concentración.

Es un buen ejemplo de que cuidar las emociones es clave, pero también hay que equilibrarlo con hábitos y constancia.

Suiza: aprender para la vida real

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Suiza destaca por algo que en otros países todavía cuesta aceptar: no todos los caminos pasan por la universidad. Allí, la formación profesional tiene muchísimo prestigio y está muy bien conectada con el mundo laboral.

Muchos jóvenes combinan estudios y trabajo desde edades tempranas, aprendiendo un oficio con reconocimiento social y buenas condiciones. Eso hace que la transición a la vida adulta sea más suave y que haya menos frustración académica.

Su sistema invita a reflexionar sobre una pregunta incómoda:
¿hemos enseñado a nuestros hijos que solo hay una forma "correcta" de tener éxito?

España: muchas asignaturas, muchos cambios y un reto pendiente

El sistema educativo español es amplio y variado. Los alumnos estudian muchas materias, desde edades tempranas, y el currículo es bastante completo. El problema no suele estar en lo que se enseña, sino en cómo se mantiene la motivación y la continuidad.

España ha mejorado mucho en los últimos años en aspectos como el abandono escolar, pero sigue teniendo retos importantes: desigualdad entre territorios, cambios legislativos frecuentes y dificultades para atender bien a todos los perfiles de alumnos.

Es un sistema que intenta hacerlo todo... y a veces se queda sin tiempo para profundizar.

Estados Unidos: muchas oportunidades, pero grandes desigualdades

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En Estados Unidos no hay un único sistema educativo. Cada estado, incluso cada distrito, organiza la educación de forma distinta. Esto permite mucha flexibilidad, innovación y programas interesantes.

El problema es que la calidad de la educación depende mucho del lugar donde nazcas y de los recursos de tu familia. Hay colegios excelentes... y otros con grandes carencias.

Es un sistema donde el talento puede brillar, pero donde la desigualdad pesa mucho más que en otros países.

Japón: esfuerzo, respeto y hábitos desde pequeños

Japón suele llamar la atención por sus buenos resultados académicos. Allí la educación se apoya mucho en hábitos, disciplina y respeto por el aprendizaje.

Los niños aprenden desde pequeños a responsabilizarse del aula, a trabajar en grupo y a esforzarse incluso cuando algo no gusta. No es solo cuestión de estudiar más, sino de entender el esfuerzo como parte de la vida.

Eso sí, también existe un debate interno sobre el estrésy la presión que sufren algunos alumnos. Los buenos resultados no siempre garantizan bienestar emocional.

China: excelencia académica y mucha presión

Cuando se habla de China, conviene matizar. Los buenos resultados internacionales suelen venir de regiones muy concretas y altamente competitivas.

El sistema chino apuesta fuerte por la memorización, los exámenes y el rendimiento académico. Los alumnos trabajan muchas horas y el éxito escolar está muy ligado al prestigio familiar.

Los resultados son altos, pero también lo es la presión. Cada vez más voces dentro del propio país piden cambios para cuidar la salud mental y fomentar la creatividad.

Top de países con mejores resultados en PISA

1. Japón
Destaca de forma constante en matemáticas, lectura y ciencias. Su alumnado obtiene algunos de los mejores resultados del mundo, especialmente en matemáticas y ciencias. El sistema premia el esfuerzo sostenido, la constancia y los hábitos de estudio desde edades tempranas.

2. Suiza
Obtiene resultados muy altos en matemáticas y ciencias, y buenos en lectura. La clave no está solo en el aula, sino en la conexión entre escuela y mundo real, especialmente a través de la formación profesional bien estructurada.

3. Reino Unido
Se sitúa claramente por encima de la media de la OCDE en las tres materias. Su fortaleza está en la lectura y las ciencias, con un sistema muy enfocado en las competencias básicas y la evaluación continua.

4. Suecia
Mantiene resultados sólidos, especialmente en lectura y ciencias, aunque algo más discretos en matemáticas. Su enfoque en bienestar y autonomía no le impide estar entre los países con buen rendimiento académico.

5. Estados Unidos
Destaca en lectura, con resultados altos, pero baja posiciones en matemáticas. La gran desigualdad entre centros hace que los promedios escondan diferencias enormes según el contexto socioeconómico.

6. España
Se sitúa en torno a la media de la OCDE en las tres áreas. No está en los primeros puestos, pero tampoco en los últimos. Su gran reto no es tanto el rendimiento medio como la desigualdad entre alumnos y territorios y la dificultad para mejorar de forma sostenida.

7. China (regiones participantes)
Cuando se analizan regiones como Shanghái o Pekín, los resultados son los más altos del mundo, especialmente en matemáticas. Eso sí, conviene recordar que no representan a todo el país y que el nivel de presión académica es muy elevado.

Qué nos dice este ranking

Este ranking muestra algo importante: los países con mejores resultados académicos suelen tener sistemas estables, hábitos de estudio claros y altas expectativas, tanto desde la escuela como desde las familias. Pero también deja claro algo igual de relevante: sacar buenas notas no lo es todo.

Los informes internacionales no miden la salud mental del alumnado, el nivel de estrés, la creatividad, la motivación a largo plazo, ni la felicidad en el aula. Por eso, los países que lideran los rankings también están revisando sus modelos para equilibrar rendimiento y bienestar.

Entonces ¿quién lo hace mejor?

La respuesta honesta es: nadie y todos a la vez.

  • Países como Japón o Suiza destacan en resultados y preparación.
  • Suecia pone el foco en el bienestar y la igualdad.
  • Reino Unido valora la estructura y la claridad.
  • España intenta equilibrar muchos frentes.
  • Estados Unidos apuesta por la flexibilidad, con riesgos evidentes.

Cada sistema refleja lo que esa sociedad considera importante.

La pregunta clave no es "qué país copiar", sino "qué queremos"

Antes de comparar notas o rankings, quizá deberíamos hacernos otra pregunta: ¿Qué tipo de adultos queremos formar?

  • ¿Personas competitivas o cooperativas?
  • ¿Especialistas o ciudadanos versátiles?
  • ¿Adultos obedientes o críticos?
  • ¿Éxito profesional o bienestar personal?

La escuela no solo transmite conocimientos. Transmite valores, ritmos, prioridades y formas de estar en el mundo.

Mirar cómo educan en otros países no debería servir para sentirnos peores ni para copiar recetas rápidas. Debería ayudarnos a pensar con más calma qué funciona, qué no y qué encaja con nuestra sociedad y nuestras familias.

Porque educar no es preparar para un examen internacional. Es preparar para la vida real. Y esa, como sabemos, no cabe en un ranking.

 

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