Enseña a tus hijos a dibujar: mis primeros animales con trazos

Una actividad fundamental para desarrollar su intención comunicativa.

A partir de los dos años y medio existe una intención comunicativa, el niño empieza a dibujar para los demás importándole la aceptación y valoración ajena de sus creaciones. Entre los dos y los seis o siete años el pensamiento según la psicología evolutiva está dominado por la función simbólica, el lenguaje, el juego y el dibujo son sus pilares básicos. Las composiciones de nuestros hijos representan la parte consciente, pero también y en mayor grado el inconsciente, y en este sentido nos debe interesar el mundo simbólico y los mensajes que el niño quiere transmitirnos más que su perfección estética. Es muy importante que nos exprese oralmente lo que nos ha dibujado. Nosotros descubriremos las emociones que está viviendo o las situaciones que le provocan conflicto, el tratamiento que está dando a un suceso o qué temas le preocupan… Mediante la representación de todo esto, el niño renovará sus vivencias suavizando al mismo tiempo su efecto inmediato, y asimilará los acontecimientos y objetos que han despertado su atención, interiorizándolos.

Conociendo las etapas madurativas del dibujo infantil, compararemos el momento evolutivo en el que se encuentra un niño concreto y determinaremos si su desarrollo es precoz o tardío.

De cero a dos años (etapa sensorio-motriz):

  • Intencionalidad manipulativa-exploratoria.
  • Manipulación de todo aquello que produzca huella, mancha o experimente variaciones en su aspecto. Actividades de mancha y embadurnamiento.
  • Ausencia de relación gesto-huella.
  • Ausencia de intencionalidad representativa. 

Los niños en esta edad suelen emplear los materiales como juguetes y se dedican a agitar o arrugar el papel y a golpear la pintura a modo de palo o tambor. Sin embargo aprenden rápidamente la utilidad de estos objetos por imitación, realizando simplemente trazos discontinuos cortos y aislados que son más el predominio de una descarga motora que un dibujo en sí.

De dos a tres años (comienzo de la etapa intuitivo-simbólica que se extenderá hasta los siete años):

  • Relación gesto-huella. Maduración de la estructuración espacial y coordinación ojo-mano.
  • Intencionalidad manipulativa-expresiva.
  • Aparece el garabato con nombre. Intención de representar la realidad. Acceso al uso de símbolos.
  • Experimentación gráfica y creación de un vocabulario de formas (garabatos básicos, diagramas, combinaciones). 

A esta edad, suelen haber probado distintos materiales, pero prefieren la cera blanda que les exige menor esfuerzo en su afán de rellenar el papel. La hoja se les queda pequeña y pintan mesa y paredes sin percibir límites, con predominio del trazo  redondeado, dando vueltas y vueltas y siendo la pintura la que manda en el brazo, moviendo todo el cuerpo y el papel. Dan nombre a los dibujos sin que exista objeto reconocible.

Mis primeros animales con trazos

En la actividad “Mis primeros animales con trazos”, intentaremos dar un significado a los trazos que dibujemos o generemos con materiales para que los más pequeños desarrollen su capacidad imaginativa y su creatividad en el mayor grado posible.  

Ejemplo 1, modelo de actividad:

  1. Dibujaremos en un cuaderno o pizarra unos  trazos de montañitas y los transformaremos progresivamente en un gato, en un camello o bien en otros animales que vayan descubriendo los niños en ese momento…
  2. Después los niños realizarán los trazos libremente. Les ayudaremos a transformarlos en algún animal conocido por ellos.

Motivación

Podemos empezar diciendo:

  •  ¡Mira!, ¿adivina qué he dibujado?
  • ¿Se parece a una montaña?, ¿son dos montañas?, ¿pueden ser las orejas de un gato?, ¿o quizá  las jorobas de un camello? 

Ejemplo 2, modelo de actividad:

  1. Utilizaremos una cuerda y jugaremos con ella haciendo movimientos en el aire, después la colocaremos en el suelo formando una línea espiral.
  2. Después, una vez que está fija la espiral en el suelo, colocaremos junto a ella juguetes u objetos que puedan dar forma simbólicamente a un caracol y que constituirán las partes de este animal: la cabeza, los cuernos… 

Motivación

Podemos empezar diciendo:

  • ¡Mira!, ¿adivina qué es?
  • ¿Se parece a una serpiente?, ¿es una cuerda enroscada?, ¿puede ser el ojo de un búho?, ¿o quizá un caracol?

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
https://roaeducacion.wordpress.com
 

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Comentarios (1)

25 ago 2019 20:46 Franci

Excelente articulo para contender in poco mas sobre los primeros trazos de los niños pueden seguir publicando por edades entre 4 y 5 años