El riesgo de que tu hijo use ChatGPT para hacer los deberes

El peligro de dejar que la IA piense por ellos


Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista
Creado: 17 de septiembre de 2026 14:39 | Modificado: 18 de septiembre de 2026 11:33


Hace los deberes rápido. Entrega trabajos mejor redactados. Resume textos en pocos segundos. Encuentra ideas para una redacción, una exposición o un comentario de lectura sin apenas esfuerzo. Y en casa, pensamos: está "estudiando".

Pero quizá no está estudiando como crees.

tu hijo usa la IA para hacer deberes

La inteligencia artificial ha entrado en la vida escolar de los adolescentes casi sin pedir permiso. Herramientas como ChatGPT, Gemini y otros asistentes pueden explicar conceptos, proponer esquemas, corregir textos o ayudar a buscar información. El problema no es que existan. El problema es cómo se usan.

Según datos recientes del informe PISA, los alumnos españoles están entre los que más utilizan la IA para estudiar en el mundo desarrollado, junto con Malta. Además, España supera la media de la OCDE y de la UE en varias tareas escolares relacionadas con IA, como elaborar trabajos escritos, resumir textos, investigar temas nuevos o ayudarse en el aprendizaje.

La trampa no es copiar, es dejar de pensar

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Cuando hablamos de IA y deberes, muchos padres se quedan solo con una idea: "¿Está copiando?". Y sí, ese riesgo existe. Pero hay otro más escondido.

Un adolescente puede no copiar literalmente y, aun así, dejar que la herramienta haga por él la parte más importante: ordenar ideas, equivocarse, reformular, buscar argumentos, entender un texto difícil o llegar a una conclusión propia.

Ahí está la trampa. Si la IA piensa primero, resume primero, redacta primero y corrige primero, el alumno puede entregar una tarea impecable sin haber entrenado casi nada. Ni comprensión lectora. Ni razonamiento. Ni memoria. Ni pensamiento crítico.

PISA advierte precisamente de algunos riesgos del uso excesivo o poco guiado de la IA generativa: dependencia de respuestas automáticas, menor esfuerzo cognitivo, aceptación acrítica de información incorrecta y más oportunidades de plagio.

Cuando la IA ayuda y cuando empieza a perjudicar

La IA no tiene por qué ser enemiga del aprendizaje. Puede servir para explicar de otra manera un concepto que no se ha entendido, hacer preguntas de repaso, proponer ejemplos o ayudar a organizar un esquema después de que el alumno haya trabajado el tema.

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Pero empieza a ser un problema cuando se convierte en el primer paso. Cuando el niño no lee el texto porque pide un resumen. Cuando no intenta resolver el ejercicio porque solicita la respuesta. Cuando no sabe empezar una redacción porque espera que la máquina le dé la estructura. Cuando entrega algo que suena bien, pero que no sabría explicar en voz alta.

La pregunta clave para los padres es "¿me puedes contar qué has entendido?". Si no puede explicarlo con sus palabras, quizá la tarea está hecha, pero el aprendizaje no.

Qué pueden hacer los padres

No se trata de prohibir la IA sin más. La tecnología ya está ahí y los adolescentes van a convivir con ella. Pero sí conviene poner límites claros.

Puede ayudar acordar que primero se intenta la tarea sin IA. Después, si hace falta, se usa para aclarar dudas, revisar un texto o comprobar si falta algo. También es importante enseñarles a desconfiar: la IA puede equivocarse, inventar datos o dar respuestas que parecen correctas sin serlo.

Y, sobre todo, conviene recordar algo incómodo: hacer los deberes no es producir un documento bonito. Es aprender a pensar.

Quizá el gran peligro no es que tu hijo use ChatGPT. El verdadero problema aparece cuando empieza a necesitarlo para todo.

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