Teatro infantil

El teatro es la gran fórmula que el ser humano ha encontrado para vivir otras vidas, además de la suya. Es la ilusión de una realidad puesta en escena. Es muy importante fomentar el teatro desde la familia y desde la escuela.

El teatro es la gran fórmula que el ser humano ha encontrado para vivir otras vidas, además de la suya. Es la ilusión de una realidad puesta en escena. Es muy importante fomentar el teatro desde la familia y desde la escuela. El teatro resulta enriquecedor para el niño, el joven y el adulto. Es importante educar a nuestros hijos en el teatro, asistir a alguna representación teatral, leerles teatro desde pequeños, jugando incluso con el cambio de voces. Los beneficios son muchos.

El niño es el primer autor teatral

Inventa historias y personajes y les da vida a través del juego. Desde que nacen, los niños comienzan a gesticular y nos muestran mediante el gesto sus necesidades y sentimientos. Cuando lloran, cuando ríen, cuando se sorprenden, cuando están satisfechos… Son sus primeras dramatizaciones, que darán lugar a una evolución en su expresión corporal, expresión que, por otra parte, los acompañará durante toda su vida. Si sabemos que el desarrollo de la dramatización es un factor importante para ellos, ¿por qué no ayudarlos, jugando, a hacer teatro? Seguro que, al final, todos aprenderemos y pasaremos momentos entrañables.

El teatro estimula la capacidad creadora del niño

El niño se mete en el papel de su personaje y aprende a sentir y a pensar de otra manera, asume un perfil psicológico diferente al suyo, se ve rodeado por otras circunstancias y vivencias, aunque también es indudable que va a poner parte de sí mismo en el personaje de ficción. Es un gran ejercicio para aprender a comprender a los demás. En el teatro de improvisación (por ejemplo, jugando con nuestros hijos y unos peluches: cada uno adopta un personaje y habla a través de él, sin que se haya establecido un diálogo previo) se puede observar cómo el niño no tiene reparos en mostrar sus dudas o sus miedos, sus deseos o cualquier sentimiento íntimo que le preocupe, al hacerlo por boca de un personaje ajeno a él: es un buen comienzo para poder ayudarle.

El teatro los anima a perder la timidez

Los enseña a trabajar y a jugar en equipo, a recoger experiencias, a reflexionar y a ser más críticos; fomenta su libertad de expresión y contribuye a mejorar su entonación, dicción y vocalización. También los ayuda a memorizar, a adquirir una mayor riqueza de vocabulario, a empezar a utilizar conscientemente su expresión corporal, el gesto, la mirada, la sonrisa, los sentimientos, el control de su propio yo, sin olvidar el disfrute que supone la representación de una obra de teatro.

La representación

A la mágica parafernalia preliminar (la creación de los decorados, el maquillaje, el vestuario, las luces, los ensayos) se suma, por fin, el gran día del estreno, con el latido de mil sensaciones y emociones en el corazón y la adrenalina haciéndoles crecer por dentro. Y, al final, todo queda oscuro, silencioso, se levanta el telón y nace una fantástica historia. Pero no hay que asustarse pensando en la gran preparación que entraña la representación de una obra teatral. En casa podemos realizar esta actividad de una manera sencilla, sin que por ello deje de ser mágica y maravillosa. Bastará con crear una ligera ambientación para dar credibilidad a la obra. En días previos a la representación, los niños pueden pintar en un papel continuo, por ejemplo, un bosque, si la obra fuera de animales, y pegarlo en la pared. Ya tenemos escenario. Tendremos especial cuidado con las luces. Se puede dar más claridad o más penumbra, simulando el día, la noche o un interior. Luego, elegiremos entre todos una música adecuada. Para el vestuario y el maquillaje, solo hace falta imaginación y aprovechar todos los recursos que tenemos olvidados en algún cajón: ropa pasada de moda, papel pinocho, papel de aluminio…

Los ensayos

Antes de ensayar, es un buen ejercicio hacer mimo; cambiar la dicción normal de una frase, diciéndola de diferentes formas: con risa, con hipo, con miedo... También es recomendable la expresión corporal: bastará con poner música y dejarnos llevar. Y, por supuesto, aprender a relajarnos a través de ejercicios de respiración. Sería estupendo que en el proyecto se involucrara toda la familia, entre cuyos miembros se repartirían los papeles de actor, director, apuntador…, y se elegiría de mutuo acuerdo un día y una hora a la semana para realizar los ensayos. Los niños estarán deseando que llegue el día señalado, por eso hay que procurar ser siempre fieles a la cita con los ensayos. Semana a semana, podréis medir vuestros progresos y fijar un día determinado para el estreno, al que podrán asistir los abuelos, tíos, primos y amigos. La tarde se convertirá en una agradable fiesta familiar.

Obras de teatro para representar

• La foto de Navidad (a partir de 6 años) José Manuel Ballesteros Pastor. Everest. Colección La montaña encantada Un fotógrafo decide hacer una foto en la que estén representados todos los personajes de la Navidad: desde el Niño Jesús hasta los camellos de los Reyes Magos. Son tantos que el fotógrafo se debe armar de paciencia para colocarlos de manera que todos salgan en la foto. • Clásicos en escena (a partir de 8 años) Carmen Martín Anguita. Espasa Calpe. Colección Espasa Juvenil Clásicos en escena es la adaptación de tres cuentos clásicos: El mago de Oz, Pinocho y Alicia en el País de las Maravillas. Para representarlos en el lenguaje más bello: el de la poesía. • El país sin nombre (a partir de 10 años) José Cañas Torregrosa. Everest. Colección La montaña encantada Todos los habitantes de un pequeño país han perdido la memoria debido a un escape de gas. ¿Quién remediará el conflicto?

Carmen Martín Anguita

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