La espectacular ruta colgada sobre un cañón que puedes hacer con niños

Una excursión entre pasarelas, roca, agua turquesa y un pueblo medieval que convierte el senderismo en aventura


Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista
Creado: 10 de septiembre de 2026 12:59 | Modificado: 10 de septiembre de 2026 13:43


De pronto el sendero baja entre paredes de piedra, el río aparece abajo, el eco suena distinto y los niños dejan de preguntar cuánto falta porque acaban de descubrir algo mucho más interesante: el camino no va siempre por tierra firme. A veces avanza pegado a la roca, sobre estructuras metálicas suspendidas sobre un cañón. ¡Y eso, es apasionante!

ruta de las pasarelas de  Alquézar con niños

Ese lugar está en Huesca y es una de las rutas familiares más espectaculares de Aragón. Se trata de un recorrido circular que permite descubrir el último tramo del cañón del río Vero, junto a uno de los pueblos medievales más bonitos del Somontano. No es una ruta larga, pero tiene todos los ingredientes para que los niños la recuerden: bajada por barranco, cueva, río, pasarelas, mirador y una subida final que conviene no subestimar.

La ruta oficial tiene unos 3 kilómetros, es circular, de sentido único y cuenta con un desnivel total aproximado de 175 metros. El tiempo estimado es de unas 2 horas, siempre que se haga con calma y se paren a mirar las vistas, que es casi obligatorio.

La ruta que empieza como un paseo y termina suspendida sobre el río

A primera vista, podría parecer una excursión más por un pueblo bonito de Huesca. Un sendero corto, una bajada entre roca, algo de vegetación y el sonido del agua cada vez más cerca. Pero en pocos minutos el plan cambia por completo: el camino se estrecha, el barranco se abre y aparecen unas pasarelas metálicas pegadas a la pared del cañón, elevadas sobre el río Vero.

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Estamos hablando de las Pasarelas de Alquézar con niños, una de las rutas familiares más espectaculares del Somontano de Barbastro. No es un paseo urbano ni una ruta para ir con carrito. Es un sendero de montaña, corto y muy preparado, pero con tramos de bajada, escalones, firme irregular, zonas estrechas y pasarelas elevadas sobre el agua. Por eso, más que fijarse solo en la edad, conviene pensar en cómo es cada niño.

Para niños acostumbrados a caminar, obedecer indicaciones y no correr en zonas delicadas, puede ser una experiencia fantástica desde edades escolares. Con niños más pequeños también puede hacerse, pero con mucha atención y, en el caso de bebés o niños muy pequeños, usando portabebés. Conviene saber que para bebés de hasta 4 años o que pesen menos de 15 kilos es obligatorio el uso de portabebés.

No es una ruta recomendable para niños que se escapan, tienen mucho vértigo o no aceptan caminar agarrados o cerca de un adulto cuando toca. En las pasarelas no hay que ir con miedo, pero sí con respeto. Aquí no se corre, no se empuja, no se juega a adelantar y no se hacen fotos asomándose de más.

Cómo empieza la ruta: bajada hacia el barranco

La visita comienza en el propio pueblo de Alquézar, en la calle Iglesia, frente al Ayuntamiento. Desde allí se inicia el descenso por el Barranco de la Fuente, un tramo que ya introduce a los niños en el paisaje de la Sierra de Guara. El sendero baja entre roca, vegetación y zonas húmedas, por lo que conviene llevar calzado con buena suela y tener las manos libres. 

Este primer tramo es perfecto para ir entrando en ambiente. Todavía no han llegado las grandes pasarelas, pero el camino ya tiene ese punto de aventura que engancha a los niños. Además, permite explicarles que el recorrido desciende hasta el cauce del río Vero, uno de los grandes protagonistas de la excursión.

La Cueva de Picamartillo: la parada que cambia la ruta

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Uno de los momentos más bonitos llega al alcanzar la Cueva de Picamartillo. No es una cueva profunda de linternas y cascos, sino un gran abrigo natural junto al río, formado por la erosión de la roca. Es uno de los puntos más emblemáticos del itinerario, con una pequeña playa de cantos rodados donde se puede hacer una pausa y escuchar el agua.

Esta parada rompe la sensación de caminata. Los niños pueden mirar las paredes, observar el río, fijarse en las formas de la roca y entender cómo el agua ha ido modelando el cañón durante miles de años. Es uno de esos lugares donde la explicación de "la erosión" deja de sonar a libro de naturales y se entiende con solo levantar la vista.

El tramo más emocionante: las pasarelas sobre el río Vero

Después de la cueva llega la parte más esperada: las pasarelas metálicas ancladas a la roca. El recorrido avanza por el cañón, junto a paredes verticales de caliza, sobre el último tramo del río Vero. Esta ruta permite admirar la belleza de este tramo final del cañón antes de que el río abandone la Sierra de Guara.

En este momento el suelo cambia, el paisaje se abre, el agua queda abajo y la ruta se convierte en algo mucho más especial que un sendero normal. Verán el azud del río, el entorno de la antigua central hidroeléctrica y zonas donde el agua y la piedra forman un paisaje muy fotogénico.

Ruta completa o ruta corta: qué conviene con niños

Desde la zona de la antigua central hidroeléctrica aparece una decisión importante: seguir por el tramo completo o regresar por la opción más corta hacia Alquézar. La ruta completa continúa por nuevas pasarelas hasta el Mirador del Vero, desde donde se obtiene una panorámica preciosa del cañón y de la villa.

Con niños mayores, con buen tiempo y si nadie tiene vértigo, merece la pena completar el recorrido. La vista final ayuda a cerrar la excursión con sensación de aventura conseguida. Con niños pequeños, cansados o con miedo a las alturas, la ruta corta puede ser una opción mucho más sensata.

La subida final: el detalle que muchas familias olvidan

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Aunque el recorrido no sea largo, hay un punto que conviene tener en cuenta: después de bajar al cañón, toca subir. Y esa subida final puede hacerse pesada si hace calor, si los niños van cansados o si se ha empezado tarde. Por eso es mejor no plantear la visita en las horas centrales de un día caluroso.

La mejor forma de hacer las Pasarelas de Alquézar con niños es empezar temprano, especialmente en primavera, verano o puentes. Así se evita parte del calor, se camina con más calma y queda tiempo después para pasear por el pueblo. En otoño también es una excursión preciosa, con temperaturas más suaves y menos sensación de agobio. En invierno puede hacerse si el tiempo acompaña, pero hay que revisar siempre el estado del recorrido.

En caso de tormentas o meteorología adversa, el recorrido puede variar sus horarios o cerrarse, por lo que conviene consultar la web oficial antes de desplazarse.

Alquézar: el pueblo medieval que completa la visita

alquézar con niños

Una de las razones por las que esta ruta funciona tan bien con familias es que no termina en el sendero. El pueblo de Alquézar merece una visita por sí solo. Calles empedradas, casas de piedra, miradores, arcos, pasadizos y la Colegiata de Santa María la Mayor convierten el pueblo en el complemento perfecto.

Se trata de una villa medieval y se ofrecen visitas guiadas públicas desde la Oficina de Turismo. Estas visitas pueden ser una buena opción si queréis añadir un punto cultural al viaje y conocer mejor la historia del pueblo sin tener que prepararlo todo por vuestra cuenta.

Con niños, lo ideal es no cargar demasiado el día. Una buena combinación sería hacer la ruta por la mañana, comer después y dedicar la tarde a pasear por el pueblo. O, si vais en temporada de calor, dejar el paseo urbano para primera hora y hacer las pasarelas cuando el sol no apriete tanto, siempre dentro del horario permitido.

Rutas públicas y centros de interpretación cercanos

Además de las pasarelas, el entorno forma parte del Parque Cultural del Río Vero, una zona muy interesante por sus paisajes, barrancos y arte rupestre. El parque cuenta con rutas señalizadas y espacios culturales en distintos municipios, como el Centro de Arte Rupestre de Colungo, que puede completar la escapada si viajáis con niños algo mayores y os interesa la prehistoria.

También hay rutas familiares cercanas, como la de las Balsas de Basacol, que puede ser una buena alternativa si queréis caminar por el entorno sin repetir la experiencia de las pasarelas. Aun así, con niños, conviene elegir una sola ruta potente al día para no acabar agotados.

 

Datos prácticos

La ruta de las Pasarelas de Alquézar con niños comienza en la calle Iglesia, frente al Ayuntamiento de Alquézar, en Huesca. Es circular, de sentido único, tiene unos 3 kilómetros y se tarda aproximadamente 2 horas. El desnivel total indicado por la web oficial es de 175 metros, aunque en la descripción del recorrido se menciona un desnivel aproximado de 200 metros.

El recorrido es de pago porque existe una tasa municipal para el mantenimiento de las infraestructuras. El Ayuntamiento de Alquézar hizo públicas nuevas tarifas para 2026, aplicables desde el 1 de abril. La información oficial de tickets recuerda que la entrada incluye la tasa de mantenimiento y un seguro en caso de incidencia durante la ruta.

Todos los participantes deben llevar entrada, incluidos los menores que acceden gratis según la tarifa vigente. Para bebés de hasta 4 años o menos de 15 kilos es obligatorio portabebés. No se puede hacer con carrito.

Conviene llevar calzado cómodo con buena suela, agua suficiente, gorra en días de sol, algo de comida, ropa adecuada a la época y las manos libres. No hay que hacerla con chanclas ni con niños cansados antes de empezar. Tampoco conviene realizarla si hay tormenta, fuerte calor o condiciones meteorológicas dudosas.

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