Defensas fuertes. Vitaminas esenciales para niños y alimentos que las aportan

Vitaminas y minerales esenciales para el crecimiento


Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista
Creado: 23 de febrero de 2026 11:52 | Modificado: 23 de febrero de 2026 12:02


Durante la infancia, el organismo está en pleno crecimiento y el sistema inmunitario se entrena cada día. En ese proceso, las vitaminas esenciales desempeñan un papel clave: participan en reacciones metabólicas, contribuyen al equilibrio general del cuerpo y apoyan funciones fundamentales como la salud ósea, la piel o la producción de energía. Conocerlas ayuda a tomar mejores decisiones.

Vitaminas y minerales esenciales para el crecimiento

Qué son las vitaminas esenciales y por qué importan en la infancia

Las vitaminas esenciales son micronutrientes imprescindibles para el correcto funcionamiento del organismo. Aunque se necesitan en cantidades pequeñas, su impacto es notable porque intervienen en procesos metabólicos, contribuyen al mantenimiento de funciones vitales y apoyan el funcionamiento del sistema inmunitario.

En la práctica, esto significa que un aporte adecuado de vitaminas ayuda a que el cuerpo infantil "trabaje con normalidad" en aspectos tan importantes como el crecimiento, la formación de tejidos, la producción de energía o el mantenimiento de la piel y las mucosas. Además, dado que el cuerpo humano no puede producir la mayoría de ellas por sí mismo, la vía principal para obtenerlas es la alimentación, y en determinados casos puede considerarse la suplementación como apoyo.

Por qué son esenciales. Su función en el organismo

Para comprender por qué las vitaminas se consideran esenciales, basta con observar su papel en el cuerpo: sin vitaminas, muchas reacciones químicas necesarias para la vida no se desarrollarían de forma adecuada. Las vitaminas actúan como:

  • Cofactores enzimáticos, facilitando reacciones metabólicas.
  • Reguladores metabólicos, contribuyendo al equilibrio interno del organismo.
  • Protectores celulares, especialmente aquellas con función antioxidante, que ayudan a proteger las células frente al estrés oxidativo.
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En la infancia, este conjunto de funciones cobra especial relevancia, porque se trata de una etapa en la que el organismo requiere un soporte nutricional completo para acompañar el crecimiento y el desarrollo.

Tipos de vitaminas: liposolubles e hidrosolubles

Las vitaminas se agrupan, de forma general, en dos grandes bloques:

Vitaminas liposolubles (A, D, E y K)

Se almacenan en el tejido graso y el hígado, por lo que no es imprescindible tomarlas cada día, aunque sí conviene incluirlas de forma regular en la dieta.

Vitamina A

  • Funciones destacadas: visión, piel y sistema inmunitario.
  • Fuentes naturales: zanahoria, calabaza, espinacas, hígado, yema de huevo.

Vitamina D

  • Funciones destacadas: absorción del calcio y salud ósea.
  • Fuentes naturales: pescado azul, yema de huevo, lácteos enriquecidos y exposición solar.
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Vitamina E

  • Funciones destacadas: antioxidante, ayuda a proteger las células del estrés oxidativo.
  • Fuentes naturales: frutos secos, semillas, aceites vegetales y aguacate.

Vitamina K

  • Funciones destacadas: coagulación sanguínea y salud ósea.
  • Fuentes naturales: verduras de hoja verde como col rizada, brócoli y espinacas.

Vitaminas hidrosolubles (C y grupo B)

No se almacenan en grandes cantidades, por lo que es recomendable incorporarlas con mayor frecuencia en la alimentación.

Vitamina C

  • Funciones destacadas: apoyo al sistema inmunitario y formación de colágeno.
  • Fuentes naturales: cítricos, kiwi, fresas, pimiento rojo y brócoli.

Vitaminas del grupo B (B1, B2, B3, B5, B6, B7, B9 y B12)

  • Funciones destacadas: metabolismo energético, sistema nervioso y formación de glóbulos rojos.
  • Fuentes naturales: cereales integrales, legumbres, huevos, carne, pescado, verduras y frutos secos.

Vitaminas y defensas: cómo trabajan "en conjunto"

Un punto clave para los padres es que, aunque cada vitamina cumple funciones específicas, el organismo funciona como un sistema coordinado. Por eso, el objetivo no es centrarse en una sola vitamina, sino asegurar un equilibrio global.

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Por ejemplo:

  • Las vitaminas del grupo B participan en el uso eficiente de la energía procedente de los alimentos, algo esencial en niños activos y en etapa escolar.
  • Las vitaminas con función antioxidante, como la C y la E, contribuyen a la protección celular frente al desgaste diario.
  • La vitamina D se asocia al aprovechamiento del calcio y a la salud ósea, importante en el crecimiento.
  • La vitamina A participa en la salud de la piel y la visión.
  • La vitamina K tiene un papel relevante en la coagulación y también se vincula con la salud ósea.

Mantener un equilibrio adecuado de vitaminas esenciales se asocia a:

  • Un sistema inmunitario fuerte.
  • Piel, cabello y uñas saludables.
  • Funcionamiento cognitivo y neurológico adecuado.
  • Prevención de desequilibrios nutricionales a largo plazo, especialmente cuando la dieta no es variada.

Alimentos que aportan vitaminas

La forma ideal de obtener vitaminas es mediante una dieta variada y equilibrada. En la infancia, esto se traduce en incorporar con regularidad:

  • Frutas: especialmente cítricos, kiwi y fresas (vitamina C).
  • Verduras: brócoli, espinacas, pimiento rojo, calabaza y zanahoria (A, C, K).
  • Legumbres: lentejas, garbanzos y alubias (grupo B).
  • Cereales integrales: aportan vitaminas del grupo B y ayudan a diversificar la dieta.
  • Proteínas de calidad: huevos, pescado y carnes (vitaminas del grupo B, entre otras).
  • Frutos secos, semillas y aceites vegetales: fuentes relevantes de vitamina E.

Desde un enfoque familiar, la recomendación más útil es apostar por la variedad: alternar frutas y verduras de distintos colores, combinar legumbres con cereales, incluir proteínas de calidad y mantener una rutina alimentaria equilibrada.

Complementos vitamínicos como apoyo al equilibrio nutricional

Aunque la base debe ser siempre la alimentación, hay situaciones en las que puede resultar útil recurrir a fórmulas que combinen vitaminas y minerales esenciales para la salud, como apoyo al equilibrio nutricional. El propio ritmo de vida familiar, dietas poco variadas, etapas de alta demanda o periodos en los que el niño come peor pueden hacer que algunos padres busquen un apoyo adicional.

En este sentido, existen formulaciones diseñadas específicamente para distintas etapas de la vida, con una selección de vitaminas y minerales orientada a acompañar necesidades habituales. Planteados como complemento y dentro de un enfoque global de hábitos saludables, pueden encajar como parte de una rutina de cuidado nutricional más completa.

Las vitaminas esenciales son pilares fundamentales de la salud infantil. Comprender qué son, cuáles son sus funciones y en qué alimentos se encuentran permite a los padres tomar decisiones informadas y construir hábitos de alimentación más sólidos. La estrategia más eficaz combina una dieta variada y equilibrada con el uso de apoyos nutricionales cuando se considere oportuno, manteniendo siempre el objetivo principal: acompañar el crecimiento y favorecer unas defensas fuertes desde la base.

 

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