Cómo proteger a los niños del sol

Cuidar la piel requiere unos conocimientos elementales que nos pueden sacar, en algunos casos, de serios apuros. Una piel cuidada es signo de buena salud y resulta fundamental para nuestra imagen… en verano y en cualquier época del año.

Reconocer y tratar las quemaduras

Lo que hagas en el primer momento es importante. Y también lo es conocer los grados de las quemaduras: • De primer grado: solo afectan a la epidermis. Producen dolor moderado y enrojecimiento de la piel. ¿Qué hacer? Poner la zona bajo el grifo de agua fría (10 minutos) y luego aplicar paños mojados fríos. No untes la zona con grasa, pero puedes aplicar una pomada para quemaduras. • De segundo grado: afectan a la dermis (segunda capa de piel). La piel se pone blanquecina, rosada o roja y salen ampollas. ¿Qué hacer? Si la zona quemada es pequeña, se trata como las de primer grado. No rompas las ampollas: ello aumenta el riesgo de infección. Las que afectan a zonas grandes críticas (cara, manos, genitales, boca...) requieren atención médica. Para el dolor, un analgésico corriente. • De tercer grado: afectan incluso al músculo y al hueso, pero no duelen. La piel toma un aspecto de cuero seco, y se ve blanca, marrón, roja o negra. No hay ampollas porque las capas de piel se adhieren unas a otras. ¿Qué hacer? El afectado debe ser trasladado inmediatamente a Urgencias. También conviene acudir a Urgencias si una quemadura de primer grado afecta a más del 15% del cuerpo o una de 2.º grado tiene más de 6 cm de diámetro.

Quemaduras en la boca

Producida por alimentos muy calientes, la sensación es terrible: el queso fundido (o el chocolate o el caramelo) se adhiere al paladar y, al momento, aparecen las ampollas y el dolor (incluso con desprendimiento de tejido). Cuando eso ocurre, lo mejor es introducir enseguida en la boca un cubito de hielo que, además de calmar el dolor, reduce la hinchazón. Los enjuagues con agua salada aceleran la curación. También es bueno beber leche fría: forma una película protectora.

Eccema: síntomas y tratamientos

En sus formas menos severas, el eccema provoca piel seca, picores, sensación de calor. En los casos más serios, la piel aparece cuarteada, roja, supurante, sanguinolenta y los picores pueden volverse insoportables. El tratamiento habitual suele consistir en lociones y cremas hidratantes, antibióticos y esteroides. Los síntomas empeoran en presencia de alérgenos concretos, irritantes, en ambientes secos, en situaciones de estrés... Para aliviar los síntomas se aconseja: • Emplear jabones no irritantes, en especial los de avena. • Aplicar compresas de hielo (¡nunca el hielo directamente sobre la piel!). • Aplicar compresas de leche fría. • Evitar los antitranspirantes. • Humidificar el entorno (con humidificadores, recipientes de agua estratégicamente situados...). • Permanecer el mínimo tiempo en la ducha o la bañera. • Aplicar emolientes que contengan urea o ácido láctico. • No usar suavizante para la ropa. • Evitar las piscinas (el cloro empeora los síntomas). • Evitar el contacto con animales. • Evitar pañuelos de papel y papel higiénico de colores. • No rascarse (¡mantener las uñas cortas!). • Relajarse.

Los yogures “bio” pueden prevenir el eccema infantil

Un estudio científico del Instituto de Salud Pública de Finlandia comprobó que los suplementos de bacterias beneficiosas –en concreto, cápsulas de lactobacilo GG, una cepa común en los yogures bio– podrían reducir a la mitad el riesgo de eccema en niños, un tipo de dermatitis que a menudo se instala de por vida. “Si las conclusiones se ven confirmadas y son aplicables a otros tipos de trastornos alérgicos, los probióticos supondrían un gran avance terapéutico”, señalan los expertos. Relacionados con fallos del sistema inmunológico, los trastornos alérgicos (como el asma y el eccema) han ido en aumento en los países desarrollados. Muchos científicos tienen la teoría de que dicho aumento se debe a que los niños de la actualidad no se ven expuestos a tantos gérmenes como en el pasado, y por tanto, sus sistemas inmunológicos (cuyo objetivo es defender el organismo de invasores) no se desarrollan debidamente. En ese sentido, el lactobacilo GG (perteneciente a un tipo de suplementos conocidos como probióticos) mejoraría el equilibrio de gérmenes en el intestino y potenciaría el sistema de defensa del organismo. Se sabe que los estafilococos (un tipo de bacteria) exacerban el eccema. La teoría de los expertos es que los lactobacilos GG evitan el crecimiento de estafilococos en el intestino.

Una tiña muy común

El 70% de la población acaba desarrollando pie de atleta –en realidad, un tipo de tiña– a lo largo de su vida. En el 40% de los casos, la farmacia es el lugar de consulta de este problema. El contagio es fácil, sobre todo en ambientes cálidos y húmedos (suelos de piscinas, baños, saunas, gimnasios, vestuarios, o a través de toallas, moquetas, zapatillas de deporte y zapatos que no transpiran...), donde los hongos responsables sobreviven meses e incluso años. Olor de pies, picor, grietas... son síntomas frecuentes. Además del tratamiento con antimicóticos tópicos (pomadas que combaten los hongos), se puede evitar el problema: • Teniendo siempre los pies limpios y secos. • Utilizando calzado que transpire y calcetines de algodón. • Evitando andar descalzo (sobre todo en sitios húmedos). • No compartiendo toallas. • Teniendo especial cuidado en zonas de riesgo.

Marisol Guisasola

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