Los 10 mejores consejos para los padres

El pasado mes de enero, la Academia de Pediatría de los EE UU facilitó a los medios de comunicación una lista con lo que sus miembros consideran "los mejores consejos del año 2002 para la salud física y mental de un niño".

De acuerdo con el portavoz de la Academia de Pediatría estadounidense, los consejos, que a continuación se resumen, "son extrapolables y aplicables a cualquier familia".

1. Evita la violencia con el ejemplo. Unos padres que pegan a un niño le están enseñando que la violencia física es un recurso perfectamente aceptable para resolver problemas en la vida. Además, es una herramienta poco práctica: las estadísticas revelan que las formas no físicas de disciplina son mucho más eficaces a la larga. (¡Y no debemos olvidar que las palabras también hieren!). 2. Asegúrate de seguir rigurosamente el calendario de vacunación. La próxima vez que acudas al pediatra, comprueba si tu hijo ha recibido todas las vacunas indicadas para su edad e infórmate de las que le quedan por recibir. 3. Evita a tu hijo los peligros del tabaco. Los ambientes cargados de humo aumentan el riesgo de infecciones de oído, infecciones respiratorias, hiperactividad e incluso de síndrome de muerte súbita en bebés. Si fumas, piensa en dejarlo ya. Recuerda que la circunstancia que más pesa a la hora de pronosticar si un niño va a ser fumador es que su padre o madre fumen (si lo hacen ambos, las probabilidades son aún mayores). 4. Léele a diario. Hazlo a partir de que el niño/a cumpla seis meses. Un adulto que lee en alto a un niño le está transmitiendo la idea de que la comunicación es importante y está poniendo la semilla para que ese niño se convierta en lector y busque respuestas en los libros. Para los padres, los temas que sugiere una lectura proporcionan una excusa para tratar asuntos de todo tipo y hasta para averiguar "lo que el niño tiene en su mente". 5. Vigila su seguridad en el coche. Toda la familia, sin excepción, debe llevar siempre puesto el cinturón de seguridad en el coche. Los niños deben ir detrás, en asientos apropiados para su edad. Tanto en bici, como en monopatín o patines, el casco es de rigor. 6. Reduce al mínimo los riesgos caseros Enchufes, medicamentos, aparatos eléctricos, objetos cortantes o punzantes, productos de limpieza, venenos, insecticidas, chimeneas, piscinas... deben estar fuera del alcance de los niños. 7. Entérate de lo que ve y oye tu hijo. Los niños absorben todo lo que ven y oyen en la televisión, las películas, las canciones, los videojuegos... y la violencia hace mella en ellos. Habla a tus hijos acerca del contenido del material audiovisual al que tienen acceso. Si están viendo u oyendo algo que consideras inapropiado, no lo dudes: cambia de canal. No vaciles en criticar en voz alta las cosas que te parecen inaceptables. Habla de la publicidad con tus hijos. Hazles entender que muchos de los mensajes son interesados. Evita que vean mensajes que potencian el uso del tabaco, el alcohol o las drogas (un estudio muy reciente revela que los hijos de padres que se muestran radicalmente opuestos al tabaco y el alcohol tienen menos probabilidades de desarrollar la adicción a esos productos). 8. Vigila su alimentación Numerosos estudios han comprobado que la alimentación influye notablemente en el desarrollo y las capacidades de aprendizaje de un niño. La alimentación es cuestión de equilibrio. Para los menús de tu hijo, elige siempre que puedas alimentos no procesados, como legumbres, verduras, frutas, pescados, cereales integrales y evita los platos preparados, especialmente los ricos en grasas y azucares: le ahorrarás muchos trastornos de salud futuros. 9. Involúcrate directamente en la educación de tu hijo. Es importante que conozcas su escuela, a sus maestros. También lo es que participes en las actividades escolares y acudas a las reuniones de padres y profesores. Si tu hijo ve que su educación es importante para ti, también lo será para él. 10. Haz que tu hijo se sienta querido e importante. Los niños desarrollan el sentido de autoestima a edad muy temprana y gran parte de esa autoestima se alimenta de los mensajes positivos que reciben de sus padres. Escucha lo que tu hijo/a tiene que decir (puede que te sorprenda). Hazle saber que es querido/a y que su seguridad está a salvo. Háblale de sus cualidades, dile por qué es especial y lo que admiras en él.

Marisol Guisasola

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