La evaluación en la escuela infantil

Una evaluación que no pretende “calificar” al niño, sino “conocerlo mejor” y obtener datos válidos


El sentido de la evaluación
En el momento en el que nos planteamos lo que queremos que aprendan los alumnos, debemos decidir cómo comprobaremos que se cumplen los objetivos establecidos, lo cual se realiza frecuente y prioritariamente a través de la observación. En el caso de que no se consigan, la evaluación debe servir para replantearse la programación correspondiente y ajustar así mejor la intervención del profesor.

Evaluación continua
El niño evoluciona constantemente gracias a la interacción con el medio, por lo que los resultados de una evaluación hay que considerarlos en su justa medida. Se parte de una serie de datos iniciales que nos dicen en qué momento del proceso de aprendizaje está el alumno, y nos sirven de referencia para valorar su evolución posterior en función de su maduración y la intervención educativa. Por tanto, son necesarias distintas evaluaciones en distintos momentos para comprender en su conjunto los progresos del niño.

Currículum abierto
La Administración Central señala unos objetivos didácticos mínimos e irrenunciables para todos los centros y todos los alumnos, pero con la flexibilidad suficiente como para permitir a los centros escolares y profesores adaptar dichas enseñanzas a las necesidades específicas de su alumnado. Dichos objetivos se toman como referencia para la evaluación, pero se han de valorar otros muchos factores –esfuerzo, estilos de aprendizaje, atención, posibilidades del niño, etc.-

Posibles riesgos
La información resultante que se transmite a los padres en un informe, ha de ser rigurosa y reflejar metodologías, técnicas, actividades, instrumentos, etc., pero no siempre ocurre así. A veces se convierte en un informe subjetivo, en el que se da demasiado énfasis a aprendizajes superficiales, se utiliza como diagnóstico del éxito o fracaso de enseñanzas posteriores, se toman los errores como anormalidades y se emiten juicios y sentencias que etiquetan al niño para la posteridad. Afortunadamente, son casos aislados, pero por si acaso, es conveniente comentar personalmente la valoración con el profesorado, para que no nos quede ninguna duda. No olvidemos que la evaluación es una ayuda para que el niño siga aprendiendo.

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