Adolescentes: cómo son y cómo los vemos

En cualquier época, la adolescencia ha sido la etapa más conflictiva en el desarrollo humano. La adolescencia siempre ha sido una etapa complicada. En ella dejamos atrás la infancia y nos adentramos en la vida adulta.

La adolescencia siempre ha sido una etapa complicada. En ella dejamos atrás la infancia y nos adentramos en la vida adulta.

Doble efecto

La adolescencia se ha hecho en nuestro tiempo especialmente complicada, hemos podido comprobar que la adolescencia solo aparece en los periódicos por motivos desagradables: el botellón, los actos de vandalismo, el fracaso escolar, los embarazos adolescentes o la violencia en la escuela.

La situación real

Por esta razón conviene estudiar este asunto con más cuidado. ¿Cuál es la situación real• ¿Por qué estamos alarmados• ¿Por qué entonces este comportamiento no provocaba la misma alarma social que despierta hoy• Porque esas alteraciones del orden antiguamente se movían dentro de una sociedad estable, ordenada y segura. Llegado el momento, los jóvenes se integrarían en el mundo del trabajo. Los adultos tenían la irrefutable certeza de que esas escapadas juveniles eran transitorias.

Infancia abreviada

Hay, sin duda, algunos elementos nuevos. El primero de ellos es que estamos abreviando la infancia y ampliando desmesuradamente la adolescencia. Acabará comprendiendo desde los 10 a los 30 años, fecha de independización de los jóvenes. Comenzó hablándose de preadolescencia, y ahora hablamos ya de pre-preadolescencia y de una posadolescencia larguísima. La infancia se está reduciendo porque los niños tienen información no filtrada, es decir, de adultos, a través de los medios de comunicación. La infancia ha dejado de ser una edad protegida, y vive en un mundo hostil.

Flexibles y vulnerables

Algo parecido sucede a la adolescencia. Se integra en un mundo manejado por intereses adultos, donde son manejados con mucha facilidad. Por otra parte, las crisis familiares, la aparición de familias mercuriales, que se descomponen y recomponen, están provocando una personalidad adolescente extraordinariamente flexible. Nuestros adolescentes, pues, son flexibles pero tienen pocos recursos para defenderse del ambiente. Son muy vulnerables.

Sus valores

¿Cuáles son los valores de los adolescentes actuales• Es un grupo demasiado numeroso para generalizar. Los hay que pasan de todo y los hay que están muy comprometidos con actividades solidarias. Los hay que piensan que lo único importante es el dinero, y los hay que tienen miras más altas. Según las encuestas, valoran mucho la familia, la fidelidad, la confianza. No les interesa la política, aunque las manifestaciones masivas que ha habido en España con motivo de la guerra contra Iraq han movilizado a una parte de la juventud. Están muy preocupados por su futuro laboral, y la mayoría tiene la sensación de que no puede influir en su futuro. Las encuestas nos dicen que hay un alto grado de relativismo moral, de dificultad para distinguir el bien del mal, aunque parece que va descendiendo suavemente en los últimos diez años. Hay también una permisividad sexual generalizada, aunque los datos no son muy fiables. Algunas encuestas dicen que la edad media de iniciación sexual en España es 16,5 años, pero otros indicadores elevan la edad. Al planear un ideal de vida, cada vez aparecen más igualados tres proyectos fundamentales: familia, trabajo y diversión. Hay un acusado ?presentismo?. El 68% de los jóvenes de ambos sexos entre 16-20 años está de acuerdo con la expresión ?el futuro es tan inseguro para los jóvenes que lo mejor es vivir al día?.

Consejos para padres

En primer lugar, que comprendan que están en un período de independización inevitable y deseable, y que deben dirigir ese proceso. Los padres tienen que saber lo que es negociable y lo que no es negociable. Y con lo que no es negociable no se negocia, pero con lo demás, sí.

Conspiración educativa

Otro consejo importante es que sepan que la educación de sus hijos no depende solo de ellos. A partir de los 13 años, la influencia de los padres es escasa. El grupo toma el relevo. Por eso, los padres deben buscar la colaboración de los profesores, de otros padres, presionar para que la sociedad entera colabore en la educación de los adolescentes. Todos somos educadores, por acción o por omisión. Favorecemos la mala educación cada vez que colaboramos en el éxito de programas de televisión basura o cada vez que no protestamos ante conductas violentas.

José Antonio Marina Catedrático de Filosofía. Experto en Teoría de la inteligencia. Escritor

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