Fábula de Esopo para niños sobre la vanidad y la humildad

El perro con campanilla y el peligro de presumir


Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista
Creado: 13 de febrero de 2026 12:32 | Modificado: 13 de febrero de 2026 12:45


Las fábulas de Esopo siguen siendo una herramienta educativa muy útil para enseñar valores a los niñosde forma sencilla, cercana y memorable. Son relatos breves, protagonizados por animales con rasgos humanos, que permiten hablar de comportamientos cotidianos sin señalar directamente a nadie. Gracias a ese lenguaje simbólico, los niños pueden identificar actitudes, compararlas con su propia experiencia y reflexionar sobre sus consecuencias.

Entre las enseñanzas más importantes que ofrecen estas historias está la humildad. En la infancia, es normal que los niños busquen reconocimiento: quieren sentirse importantes, valorados y admirados por los demás. Esa necesidad, bien acompañada, puede fortalecer su autoestima. Sin embargo, cuando se convierte en arrogancia o en necesidad constante de presumir, puede crear conflictos con otros niños, malentendidos o rechazo social.

La fábula de "El perro con campanilla" es una magnífica oportunidad para trabajar este tema. A primera vista, parece una historia divertida sobre un perro que pasea orgulloso por la plaza. Pero, en el fondo, plantea una reflexión profunda: no todo lo que luce es motivo de orgullo, y no todo lo que mostramos a los demás representa una virtud. A veces, lo que uno enseña con vanidad es precisamente aquello que debería corregir con humildad.

En esta versión adaptada para niños, veremos cómo un perro confundió una señal de advertencia con un adorno de prestigio. También descubriremos la importancia de escuchar críticas constructivas, de no engañarnos a nosotros mismos y de comprender que el verdadero valor de una persona no está en "parecer", sino en "ser".

Este cuento puede trabajarse tanto en casa como en el aula, ya que permite abrir conversaciones muy valiosas sobre convivencia: ¿qué significa ser humilde?, ¿por qué algunas personas se alaban demasiado?, ¿cómo podemos mejorar sin sentirnos atacados?, ¿qué diferencia hay entre tener autoestima y presumir?
Además, al final encontrarás una explicación clara de la moraleja, un apartado específico sobre el valor moral y preguntas de comprensión lectorapara reforzar el aprendizaje.

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Porque educar en valores no consiste en dar sermones, sino en ofrecer historias que ayuden a pensar. Y esta fábula, breve pero contundente, deja una lección que los niños pueden aplicar en su día a día: cuando uno se aplaude demasiado, a veces deja al descubierto aquello que más necesita cambiar.

Fábula de Esopo EL perro con campanillas

Fábula de Esopo para niños: El perro con campanilla (versión dialogada)

En un pueblo pequeño, de calles empedradas y plaza con fuente, vivía un perro famoso por una razón poco agradable: mordía a todo el mundo.

Mordía al panadero cuando salía con las barras de pan, al cartero cuando repartía cartas, al zapatero cuando abría su tienda... y hasta a los niños que jugaban a la pelota.

Su amo, cansado de tantas quejas, tomó una decisión:

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-No puedo tenerte suelto así. Eres peligroso.
Te pondré una campanilla en el cuello para que todos te oigan venir y se aparten a tiempo.

Le ató una campanilla brillante con una cinta roja. Cada vez que el perro caminaba, sonaba:

tilín, tilín, tilín...

Pero el perro entendió la situación al revés.

-¡Qué elegante estoy! -se dijo mirándose en un charco-.
Todos me miran cuando paso. Seguro que admiran mi campanilla.

Y, orgulloso, se fue a la plaza principal, moviendo la cola con aire presumido.

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-¡Miradme! -ladraba-. ¡Soy el único perro con campanilla!
¡Qué distinción! ¡Qué clase tengo!

Algunos animales lo miraban en silencio. Otros se alejaban discretamente.

En un banco de piedra descansaba una perra mayor, serena y observadora. Tenía el pelo canoso, mirada tranquila y mucha experiencia.

El perro se acercó pavoneándose.

-¿Has visto mi campanilla? -preguntó inflando el pecho-.
No todos pueden llevar un adorno así.

La perra lo miró de arriba abajo y respondió con calma:

-No confundas las cosas, joven.
Esa campanilla no la llevas por tus virtudes, sino para avisar de tu mal carácter.

El perro frunció el ceño.

-¿Cómo dices? ¡Es una joya!

La perra negó con la cabeza.

-No. Es una advertencia.
Suena para que los demás se aparten y no los muerdas.

El perro se quedó inmóvil. Por primera vez escuchó el tilín de otra manera. Ya no le sonó a aplauso, sino a señal de alarma.

-¿Entonces... no me admiran? -preguntó en voz baja.

-Te temen -contestó la perra-.
Y nadie gana respeto dando miedo.
Si quieres que te recuerden por algo bueno, empieza por cambiar tu conducta.

El perro bajó las orejas. Aquellas palabras le dolieron... pero eran verdad.

Ese día no presumió más. Volvió a casa despacio, escuchando cada campanillazo como un recordatorio de lo que debía mejorar.

Con el tiempo, dejó de morder. Aprendió a saludar sin gruñir, a convivir con calma y a controlar su impulso. Cuando su amo vio el cambio, le quitó la campanilla.

Y entonces, por primera vez, los demás animales se acercaron sin miedo.

Moraleja

Los halagos que se hacen a sí mismos los fanfarrones solo delatan sus mayores defectos.

Valor moral que se extrae de la fábula

El valor principal de esta fábula es la humildad, acompañada de la autocrítica.
El perro confundió una señal de advertencia con un motivo de orgullo. En lugar de revisar su conducta, decidió presumir. Eso le impidió ver el problema real: su agresividad y su mala relación con los demás.

La historia enseña a los niños que:

  • No debemos presumir de lo que no es una virtud.
  • La verdadera mejora empieza cuando aceptamos nuestros errores.
  • La humildad no es sentirse menos, sino reconocer en qué podemos crecer.
  • El respeto no se impone ni se finge: se construye con buenas acciones.

Cómo trabajar la humildad con niños

Para llevar esta enseñanza al día a día, podemos ayudar a los niños a distinguir entre autoestima y arrogancia:

  • Autoestima sana: "Estoy contento porque me esforcé y lo hice bien."
  • Arrogancia: "Soy mejor que todos, mírame."

También conviene reforzar hábitos como:

  1. Escuchar opiniones sin enfadarse.
  2. Pedir perdón cuando se comete un error.
  3. No burlarse ni presumir delante de otros.
  4. Valorar los logros propios sin despreciar a nadie.

Una frase útil para trabajar en casa o clase:
"Ser bueno no es decirlo, es demostrarlo."

Preguntas de comprensión lectora

  1. ¿Por qué el amo del perro le puso una campanilla?
  2. ¿Qué pensó el perro al principio sobre la campanilla?
  3. ¿Qué hacía el perro en la plaza?
  4. ¿Qué le explicó la perra sabia?
  5. ¿Cómo se sintió el perro al entender la verdad?
  6. ¿Qué cambio hizo el perro después?
  7. ¿Qué significa la moraleja con tus propias palabras?
  8. ¿Qué diferencia hay entre presumir y tener autoestima?
  9. ¿Qué harías tú si alguien te dijera una verdad que no te gusta?
  10. Escribe una acción concreta para demostrar humildad en el colegio. 
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