Consentimiento sexual en la adolescencia

Cómo hablarlo en casa sin miedo


Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista
Creado: 9 de febrero de 2026 18:17 | Modificado: 9 de febrero de 2026 18:32


En la adolescencia, el consentimiento no es una charla "incómoda": es una brújula para cuidarse y cuidar. Hablarlo en casa, sin moralina, ayuda a desmontar mitos, poner límites sanos y reconocer presiones. Pero es importante entrenarlo a diario, mucho antes de que exista pareja o sexo.

Consentimiento sexual en la adolescencia

¿Qué es el consentimiento sexual y por qué importa tanto en la adolescencia?

En términos sencillos, el consentimiento sexual es un sí claro, libre y reversible. No es un trámite ni una "señal" que se interpreta: es un acuerdo explícito, momento a momento.

La experta en adolescencia Cristina Cuadrillero lo explica así, sin tecnicismos: "El consentimiento es dar permiso de verdad. Es cuando alguien te dice o tú dices "sí" porque quieres, no porque te insisten, te da miedo, te da vergüenza o sientes que "toca". Y también significa que, si en algún momento cambias de idea, puedes decir "no" o "para" y eso se respeta, sin enfados ni presión y sin sentir culpabilidad, sobre todo."

Este enfoque es clave porque en la adolescenciase mezclan factores muy potentes: primeras relaciones, deseo de pertenencia al grupo, inseguridad, presión por "encajar" y una exposición digital constante. Entender el consentimiento sexual reduce riesgos, mejora la autoestimay favorece vínculos más respetuosos (también en lo emocional).

Consentimiento no es solo sexo, empieza por el cuerpo, los límites y el respeto

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Muchos padres esperan a "la charla del sexo", pero el consentimiento se construye antes, en lo cotidiano: respeto a la intimidad, derecho a decir que no, aprender a preguntar y aceptar un límite sin enfadarse.

Esto enlaza con la educación afectivo-sexual basada en derechos y en habilidades relacionales (comunicación, límites, autocuidado), recomendada en guías internacionales para trabajar desde edades tempranas de forma gradual y adaptada.

Qué enseñar por edades

Aquí es donde la claridad ayuda mucho. Cristina Cuadrillero propone una progresión muy concreta:

  • De 4 a 6 años: "Mi cuerpo es mío"
    Según la experta, "lo más importante es que entiendan que el cuerpo es suyo... y que no deben ser tocadas [las partes íntimas]; ni con cosquillas, ni con juegos, ni con engaños. Y, sobre todo, que pueden decir que no, aunque sea un adulto."
    Objetivo: normalizar el "no" y la búsqueda de ayuda en adultos de confianza.
  • De 7 a 9 años: pedir permiso y respetar el "no"
    Practicar frases simples: "¿Te apetece un abrazo?", "¿Jugamos así o de otra forma?" También hablar de privacidad (puertas, baño, cambiarse).
  • De 10 a 12 años: redes y consentimiento online
    Cuadrillero lo subraya: "en la preadolescencia ya podemos incluir también el tema de las redes sociales y el consentimiento on line; con respecto a las fotos, mensajes y demás. La responsabilidad de lo que implica compartir fotos y vídeos de otros."
    Aquí entra la idea de que reenviar o presionar para que envíen también vulnera el consentimiento.
  • De 13 a 16 años: pareja, sexo, alcohol, insistencia y respeto
    En la adolescencia, dice la experta, "ya podemos hablar de la pareja y el sexo. Lo que supone el alcoholy las drogas para persuadir,la insistencia, las amenazas y el respeto."
    Y conviene añadir un marco legal básico: en España, la edad de consentimiento sexual está fijada en 16 años (con matices jurídicos), por lo que antes de esa edad hay una protección penal reforzada.

Mitos frecuentes de consentimiento sexual

En casa suelen aparecer frases que parecen "lógicas" para un adolescente, pero que son trampas. Cristina Cuadrillero lo resume con una idea central: "lo que se permitió un día no tiene por qué ser siempre. No por ser pareja hay que ser siempre complaciente si no se quiere."

Mito 1: "Si no dice que no, es que sí"

Corrección: el silencio, la parálisis o la incomodidad no son consentimiento. La regla sana es buscar un sí claro (y estar atento al lenguaje verbal y no verbal).

Mito 2: "Si ya hubo algo antes, vale todo"

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Corrección: el consentimiento es situacional y revocable. Hoy puede ser sí y mañana no, incluso en mitad del momento.

Mito 3: "Si me manda fotos, me debe algo"

Corrección: una foto no es una deuda. Además, la presión para enviar contenido íntimo (o para reenviarlo) es una forma de coerción digital.

Y un punto clave que Cuadrillero repite: "si se tiene que convencer, no hay libertad." Esta frase, sola, desmonta muchísimas situaciones.

Frases y rutinas para entrenar el consentimiento en casa

Lo práctico funciona mejor que lo teórico. La experta propone empezar por pequeñas interacciones:

"Educar el consentimiento empieza por lo cotidiano: enseñarles que, antes de acercarse a alguien, es mejor preguntar. Incluso en cosas tan simples como: "¿Puedo sentarme a tu lado?" o "¿Te apetece un abrazo?". Y, sobre todo, aprender algo clave: si la otra persona no quiere, no se insiste."

Ideas concretas (fáciles de aplicar):

  • En familia, pedir permiso antes de cosquillas o juegos bruscos. Si dicen "para", se para de inmediato.
  • Practicar el "no" sin justificaciones: "No me apetece" es suficiente.
  • Respetar la privacidad progresiva (móvil, habitación, cuerpo) con acuerdos claros.
  • Revisar juntos cómo decir límites con frases "neutras": "No quiero", "Ahora no", "Me incomoda".
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Cuadrillero propone un ejercicio doméstico muy potente para que sientan la presión y la identifiquen:
"Un ejercicio muy ilustrativo es hacer un "símil" en casa... Por ejemplo, a la hora de dormir, ofrecerles una zanahoria. Dirán que no. Entonces insistes... y ahí paras y les explicas: "¿Ves cómo se siente cuando alguien insiste, aunque tú ya has dicho que no? De eso va el consentimiento: de que tu "no" se respeta y no tienes que justificarlo.""

Porno, redes y grupo: el "cóctel" que confunde el consentimiento

Aquí conviene hablar claro, sin prohibiciones grandilocuentes, porque los adolescentes detectan la hipocresía a kilómetros.

Cristina Cuadrillero lo dice así: "El pornosuele enseñar una idea falsa del consentimiento: que todo va rápido, que siempre hay ganas, que no hace falta preguntar y que insistir funciona." Y añade dos focos más: "Las redes, detrás de una pantalla parece que uno puede esconderse" y "la presión del grupo, el miedo a no molar, a ser raro, a no encajar."

Herramientas prácticas para hablarlo:

  • Diferenciar "lo que entretiene" de "lo que educa": el porno no es una clase de relaciones sanas.
  • Hacer preguntas, no interrogatorios: "¿Qué crees que falta aquí para que sea respetuoso?"
  • Hablar de consentimiento digital: pedir, guardar, reenviar, presionar... todo cuenta.
  • Si queréis un apoyo cultural para conversar, la experta recomienda ver en familia "Pubertat", una serie creada por Leticia Dolera que pone el foco en adolescencia, sexualidad y consentimiento desde un enfoque reflexivo.

Señales de presión, control o relación poco sana

No siempre hay "dramas evidentes". A veces aparece en frases pequeñas o cambios de conducta. Cuadrillero señala pistas claras: "la forma de hablar del otro como si mandara, "no me deja", "quiere que"... Además normaliza los celos. Si está pegado al móvil con tensión...".

En España, informes sobre violencia en parejas adolescentes alertan de la normalización del control y de la dificultad para identificarlo.

Cómo actuar sin invadir y sin culpabilizar

La experta propone una entrada que abre conversación sin atacar: "podemos incluir frases tipo "Me he dado cuenta de que...", sin acusar directamente."
Y avisa de lo que suele empeorar las cosas: "el "te lo dije", las interrogaciones o las prohibiciones sin conversación, no funcionan."

Un guion útil:

  1. Observación (sin juicio): "He notado que estás tenso con el móvil..."
  2. Cuidado: "Me importas. Si hay algo que te incomoda, estoy contigo."
  3. Puerta abierta: "No hace falta que lo cuentes todo hoy. Cuando quieras, lo hablamos."
  4. Apoyo: si hay señales serias, buscar orientación profesional (orientador escolar, pediatra, psicólogo) y recursos especializados.

 

Fuentes y lecturas recomendadas

  • UNESCO. International Technical Guidance on Sexuality Education (ITGSE) (enfoque basado en evidencia y derechos).
  • Save the Children. No es amor (violencia en parejas adolescentes y normalización del control).

 

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