¡A la piscina!

Matronatación: una estupenda actividad para el invierno

Cuando comenzó el invierno, mi marido y yo estuvimos pensando qué hacer con el niño que fuera divertido y no supusiera estar dos horas en el parque paralizados por el frío.

De casualidad dimos con una excelente solución. Solíamos ir a nadar a una piscina cerca de casa, sin embargo, un día mi marido cambió de piscina y descubrió que en aquella daban clases de natación a bebés de 0 a 3 años. ¡Justo lo que buscábamos! Y, además, nos resultaba asequible económicamente, ya que habíamos mirado en algunos centros privados y se nos escapaba del presupuesto familiar.

Corrimos a apuntarnos y tuvimos la suerte de entrar en el último grupo que quedaba libre. Así que, desde octubre, todos los sábados y domingos por la mañana vamos con Jorge a matronatación. Hacemos juegos, actividades y ejercicios en el agua coordinados por dos monitoras.

Esto tiene su lado frenético. Y, y es que, por alguna extraña razón, siempre llegamos tarde y me toca correr como una loca para ponerle el pañal de agua al niño, cambiarme de ropa y coger los albornoces y gorros en tiempo récord para llegar al agua antes de que empiecen los ejercicios.

La vuelta a casa suele ser igual de caótica. Primero visto al niño y, una vez que le he puesto los zapatos, sale corriendo por todo el vestuario metiéndose por todas partes. Detrás del niño voy corriendo yo, a medio vestir y chorreango agua para dejarle a mi lado y salir corriendo ocho veces más porque vuelve a escaparse a la mínima de cambio. Con el lío que armamos, solemos dejar detrás de nosotros un regero de gorros de piscina, cremas para el culito, gel de ducha…

Eso ha sido lo estresante, lo bueno comienza cuando entramos en el agua. Jorge disfruta muchísimo. Es alucinante ver cómo a sus diecisiete meses recién cumplidos va con sus manguitos de un extremo al otro de la piscina persiguiendo una pelota… ¡él solito!

Le encanta participar en todos los juegos, tirarse desde el bordillo, subir en la colchoneta, llamar la atención de las monitoras para que le salpiquen. No se queja si toca meter la cabeza debajo del agua y es el más escandaloso de toda la “piiiiiiina”, como él dice.

Artículos relacionados

Comentarios

¡Sé el primero en comentar!