Ruta modernista por Barcelona con niños. Museos al aire libre
Edificios increíbles de Barcelona, en un plan gratis
Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista
Creado: 15 de enero de 2026 10:08 | Modificado: 15 de enero de 2026 10:14
Barcelona tiene la particularidad de ser una ciudad donde las casas parecen castillos, los balcones parecen huesos o flores, y en las azoteas viven dragones de colores, algo a lo que ningún niño puede permanecer indiferente. Pero, lo mejor de todo, es que buena parte de ese espectáculo se puede disfrutar al aire libre y de forma gratuita.
Hacer una ruta modernista por Barcelona con niños es, en realidad, un gran plan estupendo para conocer la ciudad:caminar, mirar hacia arriba, jugar a descubrir detalles y, de paso, contarles quién fue Gaudí y por qué en esta ciudad las fachadas parecen salidas de un cuento.
Desde Conmishijos proponemos un recorrido sencillo, pensado para familias, que pasa por algunos de los edificios modernistas más emblemáticos, aprovechando que Barcelona ha organizado una Ruta del Modernismo oficial que recorre avenidas como paseo de Gràcia, Diagonal o la avenida Gaudí.

Índice
1. Por qué una ruta modernista es un plan perfecto con niños2. Primera parada: Sagrada Familia y Hospital de Sant Pau, unidos por la avenida Gaudí
3. Paseo de Gràcia: dragones, huesos y olas de piedra
4. Palau de la Música y centro histórico
5. Cómo organizar la ruta modernista con niños, sin morir de cansancio
6. Trucos para convertir la ruta modernista en un juego
Por qué una ruta modernista es un plan perfecto con niños
La gran ventaja del modernismo en Barcelona es que gran parte del espectáculo está en el exterior: fachadas ondulantes, balcones que parecen máscaras, esculturas de flores, animales y personajes, vidrieras de colores, y chimeneas que parecen soldados, brujas o guerreros.
Verlo todo desde la calle convierte la ciudad en un museo al aire libre, ideal para un plan gratis con niños: solo necesitas calzado cómodo, agua y ganas de andar.
Además, es una excusa perfecta para hablar de arte y arquitectura sin que suene a clase, jugar a "¿qué ves en ese balcón?", descubrir barrios muy distintos de la ciudad, y combinar el paseo con parques, helados y plazas donde descansar.
Primera parada: Sagrada Familia y Hospital de Sant Pau, unidos por la avenida Gaudí
Si quieres empezar la ruta con algo realmente impactante, es difícil superar la Sagrada Familia. El interior es de pago, pero asomarse a la plaza de Gaudí o la plaza de la Sagrada Familia para contemplar sus fachadas ya es, en sí, un planazo.
En la fachada del Nacimiento los niños pueden buscar animales ocultos entre las esculturas, hojas, frutas y flores talladas, y detalles curiosos como los peldaños en forma de caparazón.
Desde allí se puede recorrer, caminando, la avenida Gaudí. Es una calle peatonal en gran parte, llena de terrazas, que une la Sagrada Familia con otro gigante del modernismo menos conocido para los niños, pero igual de espectacular: el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau.
El recinto modernista de Sant Pau, obra de Lluís Domènech i Montaner, está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Desde fuera se ven sus pabellones de ladrillo rojo, cúpulas llenas de cerámica de colores y jardines que parecen de palacio. El interior es de pago, pero pasear por fuera, descansar en los bancos de la avenida y mirar la fachada principal ya compensa.
Para los niños, este primer tramo de ruta es perfecto. Es casi todo peatonal, con plazas, bancos y espacio para correr, y permite ver de un vistazo dos grandes iconos del modernismo en Barcelona de forma gratuita.
Paseo de Gràcia: dragones, huesos y olas de piedra
El siguiente paso de la ruta modernista con niños lo damos hacia el paseo de Gràcia, donde se concentran algunas de las fachadas más famosas de la ciudad.
La "manzana de la discordia": tres casas de cuento
En un único tramo del paseo de Gràcia se agrupan tres edificios que forman la famosa "manzana de la discordia":
- Casa Batlló (Gaudí): con su fachada ondulada, balcones que parecen calaveras o máscaras y un tejado que muchos niños identifican como el lomo de un dragón.
- Casa Amatller (Puig i Cadafalch): justo al lado, con formas más rectas, pero llena de detalles en piedra, cerámica y hierro forjado.
- Casa Lleó Morera (Domènech i Montaner): el tercer vértice de esta competición de fachadas, con esculturas delicadas, balcones trabajados y detalles florales por todas partes.
Las tres se pueden admirar perfectamente desde la acera. Es un buen punto para hacer un "juego de detectives": ¿Qué casa parece más de cuento? ¿Dónde hay más flores? ¿En qué fachada se ve un animal?
La Pedrera o Casa Milà: la montaña de piedra
Un poco más arriba, en el número 92 del paseo de Gràcia, aparece La Pedrera o Casa Milà, otra obra de Gaudí que siempre sorprende a los niños: fachada ondulante, balcones de hierro retorcido que parecen algas o ramas secas, y una sensación general de "montaña de piedra" en mitad de la ciudad.
Desde la acera se disfruta muchísimo. Pueden buscar siluetas en el hierro forjado, contar cuántos balcones se ven o imaginar cómo sería vivir en un piso con esas ventanas. Si tenéis tiempo, el entorno de La Pedrera es perfecto para una parada, hay cafeterías, bancos y calles laterales más tranquilas.
Palau de la Música y centro histórico
Para completar el día, el Palau de la Música Catalana es otra parada ideal. Está en el barrio de Sant Pere, muy cerca del Born y de la Via Laietana. Su interior es de pago y absolutamente espectacular, si podéis no os lo perdáis, pero incluso solo la fachada modernista ya merece la pena el paseo.
En el exterior los niños pueden fijarse en las columnas recubiertas de mosaico de colores, los bustos de músicos y figuras alegóricas, y los balcones y relieves que cuentan historias.
La zona es más estrecha que el paseo de Gràcia, pero tiene encanto: callejones, pequeñas plazas y muchos rincones para tomar algo. Se puede combinar la visita con un paseo por el Born o una merienda en el Parc de la Ciutadella, donde también se pueden ver edificios de finales del XIX con detalles modernistas, como el antiguo edificio de ciencias naturales.
Cómo organizar la ruta modernista con niños, sin morir de cansancio
Aunque Barcelona modernista da para varios días, con niños suele funcionar mejor elegir 2 o 3 tramos y hacerlos sin prisas. Una posible organización:
- Mañana:
- Sagrada Familia (vista exterior desde las plazas).
- Paseo por la avenida Gaudí hasta el Hospital de Sant Pau.
- Comida: por la zona o ya cerca del paseo de Gràcia.
- Tarde:
- Paseo de Gràcia: "manzana de la discordia" y La Pedrera.
- Si queda energía, Palau de la Música y pequeño paseo por el centro.
Transporte recomendado:
- Metro hasta Sagrada Família (L2, L5) para empezar.
- Metro o bus hacia Passeig de Gràcia y zona centro.
- Carrito de niño si aún son pequeños: las distancias no son enormes, pero se camina bastante.
Otra opción es dividirlo en dos días de planes gratis:
- Día 1: Sagrada Familia + Hospital de Sant Pau + parque cercano.
- Día 2: Paseo de Gràcia + Palau de la Música + Born/Ciutadella.
Trucos para convertir la ruta modernista en un juego
Para que la ruta no se convierta en un "paseo de mayores", ayuda mucho plantearla como un juego:
- Búsqueda del tesoro modernista
- Antes de salir, prepara una lista de cosas que tenéis que encontrar: un dragón, una flor, una máscara, una torre puntiaguda, una ventana redonda, un banco con mosaico.
- Historias inventadas
Cada edificio puede tener "su cuento": - La casa del dragón (Casa Batlló),
- El palacio de las flores (Casa Lleó Morera),
- El hospital mágico (Sant Pau),
- El castillo de piedra (La Pedrera).
- Fotos creativas
Deja que los niños hagan sus propias fotos de detalles: balcones, puertas, chimeneas... Luego podéis verlas juntos y votar cuál parece más "de película".
Y, sobre todo, no hace falta verlo todo: la gracia de esta ruta modernista por Barcelona con niños es disfrutar de los edificios, no coleccionarlos como cromos. Con que se queden con la idea de que en Barcelona hay casas donde viven dragones, flores de piedra y balcones que parecen sonreír, el plan gratis habrá cumplido de sobra su misión.
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