Primer amor, primer dolor

La vuelta de las vacaciones ha sido dura para mi hija. Aunque intentó disimular, notamos que estaba triste por el regreso y, desde que estamos en casa, parece que está en Babia: nostálgica, no escucha, despistada y constantemente pendiente del teléfono… ¿Se habrá enamorado?”

Es posible. En vacaciones, los adolescentes tienen la oportunidad de pasar más tiempo fuera de casa y relacionarse con más personas, lo que aumenta la probabilidad de que conozcan a alguien del que puedan enamorarse. Pero el primer amor puede terminar con la primera ruptura. Ambos sentimientos suelen ser intensos y pueden desconcertar al que los experimenta por primera vez. En algunos casos, también pueden sorprender a los padres, que no sabrán cómo actuar con su hijo/a. Hay que saber cómo reaccionar y ayudar a nuestros hijos a vivirlo de forma positiva.

El primer amor es inolvidable

Aunque desde la propia experiencia el adulto tiende a ver el enamoramiento como algo pasajero y abocado a convertirse en un recuerdo agradable, para el que lo vive por primera vez, es un momento muy importante, de constantes descubrimientos. El enamoramiento puede surgir en cualquier etapa de la vida, pero la primera vez suele coincidir con la adolescencia. En esta etapa se suceden múltiples cambios y es posible que tu hijo/a aún no tenga la capacidad de identificar los nuevos sentimientos y de relativizarlos. Puede tender a magnificar sus experiencias. Si la relación va muy bien, pensará que no hay nada mejor en el mundo, pero, si la relación se termina, sentirá que no puede existir un dolor más grande. De ahí que el primer amor sea inolvidable. La forma de vivir el enamoramiento, como el resto de las experiencias de la vida, está condicionada por los pensamientos, sentimientos y comportamientos. Según piense, así se sentirá y actuará el adolescente. Por ello, conviene que le expliques qué es el enamoramiento, sin mitificaciones pero sin quitarle importancia.

Las etapas del enamoramiento

Para que puedas comprender por lo que está pasando tu hijo/a, basándote en más datos que en los de tu propia experiencia, conviene que conozcas con más detalle las características y las etapas del enamoramiento: * Es una situación de encantamiento, irreal, en la que los enamorados se ven perfectos mutuamente, por eso en ésta etapa no haya lugar para las dudas. Ambos piensan que el otro es lo mejor que le ha pasado en la vida. * Tiene carácter de exclusividad. El enamorado se convierte en el eje central de la vida del individuo, todo lo demás gira en torno a él. * El enamoramiento produce mucha seguridad en la persona y tiende a elevar la autoestima. Esta seguridad surge de la constante retroalimentación que da el otro (“te quiero, eres la/el mejor, sin ti yo no soy nada”). Pero, a su vez, puede producir miedo o inseguridad ante la posibilidad de perder a la otra persona y el bienestar que sentimos estando a su lado. * Cada persona tiene un modelo de persona ideal, con unos rasgos más o menos definidos. Este modelo se va adquiriendo a lo largo de nuestro desarrollo, influido por la historia de aprendizajes, las experiencias, los modelos sociales, los estilos de afecto, etc. Si tu hijo conoce a una persona que se corresponda en mayor o menor medida con su prototipo, será más fácil que se sienta enamorado. Si, además, esta persona le presta atención, el enamorado atribuirá de forma automática a esta persona las características de persona ideal. Dejará de ver a la persona real y percibirá al otro como su media naranja. De ahí que el enamoramiento sea una situación irreal, ya que lo que hacemos es colocar a esa persona todos los rasgos de nuestro modelo mental cuando, realmente, aún no la conocemos lo suficiente. * El enamoramiento puede ser unidireccional, es decir, platónico. Una persona puede enamorarse de otra sin que ésta última lo sepa. * El enamoramiento tiene y debe tener fecha de caducidad, porque supone un gran coste de energía y atención. Poco a poco, al aumentar el conocimiento mutuo, la persona enamorada comienza a quitar el disfraz de persona perfecta que puso al otro y va siendo capaz de ver la realidad. Por ello, no conviene tomar decisiones precipitadas cuando uno está en esta fase. * Tarde o temprano, llega la fase de desenamoramiento, a partir de la cual puede: 1.- Comenzar la etapa de amor. Ocurre cuando las personas toman conciencia del nivel de intimidad, pasión y compromiso que tienen. Ambos desean continuar juntos porque los aspectos positivos de la relación compensan más que los negativos. 2.- Llegar a la ruptura. Sucede cuando uno o ambos se dan cuenta de que la otra persona no es compatible y que los aspectos negativos pueden más que los positivos.

Identificar sentimientos

Enséñale a diferenciar sus sentimientos. Si los conoce, podrá identificarlos y vivirlos en positivo; sin miedos, ni dudas. Entre los sentimientos más desconocidos para el adolescente y los que más desconcierto pueden producir se encuentran: * El deseo es un sentimiento más biológico. La persona lo percibe como una necesidad de resolver la tensión que produce. Durante la adolescencia suele ser bastante claro y poderoso. * La atracción se produce cuando la persona encuentra uno o varios objetos a los que dirigir el deseo.

Pautas prácticas

* Si conoces y proporcionas a tu hijo toda esta información, será capaz de interpretar sus sentimientos y dirigir su comportamiento. Así le ayudarás a disfrutar de la experiencia, a que sea más libre y responsable y a que sepa sobreponerse a la primera ruptura (en caso de que llegue el momento y a pesar del dolor que pueda causarle). * Aunque no compartas las actitudes de tu hijo, respétalo. Piensa que el enamoramiento termina y que más adelante podrá ver las cosas desde otra perspectiva y comportarse de un modo diferente. * Si tu hijo percibe apoyo y comprensión, podrá sentirse más confiado. Además, será más fácil que te consulte y comparta sus experiencias. * Utiliza el humor como herramienta para relativizar sus pensamientos, sentimientos y actuaciones pero procurando no utilizar bromas que puedan herir su sensibilidad. * Si la relación continúa durante un largo periodo, explícale cómo cambiará para que pueda estar preparado y sea capaz de actuar con la responsabilidad que conlleva. * Si la historia de amor termina, a pesar del dolor que pueda producir, no tiene por qué ser vivida como un drama. Si tu hijo conoce y entiende las razones de este desenlace, podrá sobreponerse a la pérdida sin que su autoestima se resienta. * Muéstrale que, a pesar del dolor que causa, la ruptura es una oportunidad de aprendizaje. Procura estar a su lado. Aunque para ti pueda parecer algo insignificante, para él no lo es. * Evita realizar comentarios negativos sobre la otra persona porque, aunque la intención sea la de ayudar a tu hijo, eso no mitiga los sentimientos negativos. Hazle ver que entiendes cómo se siente y que puede contar con tu apoyo. * Intenta animarlo para que continúe realizando actividades de ocio junto a sus amigos. Cuando menos lo espere, volverá a cruzarse en su vida con una persona que pueda encender la chispa. Volverá a enamorarse. Julia Silva García. Psicóloga. Especialista en sexología y terapeuta de pareja y familia.

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