Senderismo por el desfiladero de la Ruta de las Xanas con niños, por Asturias

Ruta senderista por Asturias. Un “mini Cares” en familia


Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista
Creado: 9 de febrero de 2026 17:59 | Modificado: 9 de febrero de 2026 18:05


Sin duda, Asturias es uno de los mejores lugares donde uno puede hacer senderismo por España con niños. Los paisajes son de todo tipo: montañas nevadas, lagos impresionantes, playas de ensueño, o rutas senderistas, a través de una vegetación tan impresionante que parece que estamos en la selva.

Podríamos decir que la Ruta de las Xanas es una versión de la Ruta del Cares pero a pequeña escala. Es una excursión corta, muy vistosa y con la dosis justa de aventura como para que ellos se sientan exploradores de verdad, pero sin que los adultos vayamos con el corazón en un puño todo el rato.

Ruta de las Xanas con niños

Dónde está la Ruta de las Xanas y qué tiene de especial

La Ruta de las Xanas discurre por un desfiladero declarado Monumento Natural en el centro de Asturias, entre los concejos de Santo Adriano, Proaza y Quirós.

El camino va colgado literalmente en la pared de la montaña, siguiendo el curso del arroyo de Las Xanas o Viescas. Lo más llamativo es que la senda está tallada en la roca, porque en los años 50 la empezaron a construir para comunicar los pueblos de Pedroveya, La Rebollada y Dosango con el valle del Trubia, obra que nunca se terminó y que hoy usamos felices los senderistas.

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Datos para situarse:

  • Distancia: unos 7 a 8 km ida y vuelta si se hace el tramo clásico (Villanueva - desfiladero - zona alta y regreso por el mismo camino).
  • Tiempo: entre 2,5 y 3 horas a ritmo familiar, con paradas.
  • Dificultad: baja - media; el firme es bueno, pero hay tramos colgados sobre el valle, así que no es paseo de carrito.

Por todo esto se la conoce como el "pequeño Cares": un desfiladero muy fotogénico, pero en versión familiar y bastante menos masificado.

Llegada y primeros pasos: del Molín de las Xanas al inicio del desfiladero

Nosotros empezamos la ruta en el área recreativa del Molín de las Xanas, muy cerca de Villanueva, donde hay aparcamiento y mesas de picnic.

Desde allí toca subir unos minutos por la carretera hasta que aparece, a mano derecha, el cartel que marca el inicio del sendero. Ahí ya los niños empiezan con las preguntas de rigor: "¿Cuándo llegamos al desfiladero?", "¿Habrá túneles?", "¿De verdad se llama así por unas hadas?". Y sí, se llama así por las xanas, las ninfas de la mitología asturiana que, según la tradición, viven en fuentes y ríos.

El arranque tiene una subida constante, pero muy llevadera, que se agradece hacer con calma, sobre todo si vais con mochila y bocatas a cuestas. Es el momento de ajustar bastones, recolocar mochilas pequeñas y negociar quién va "de primero de la fila" (nunca dura mucho el turno, ya te lo adelanto).

El tramo estrella: el desfiladero tallado en la roca

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En cuanto el sendero se asoma al vacío y las paredes se cierran, empieza el espectáculo. La senda va colgada sobre el barranco, a veces pegada a la roca, a veces en balconcitos abiertos, y atraviesa pequeños túneles excavados a mano. No apto para personas con vértigo,ni dejar a los niños que corran sueltos.

Con niños, hay varios puntos clave:

  • El camino es ancho y cómodo, pero las caídas son reales: en las zonas más expuestas han colocado cuerdas a modo de pasamanos.
  • Es el típico tramo en el que conviene llevar a los peques de la mano o muy cerca, y dejar los juegos de correr para más adelante.
  • Los túneles y las curvas en semi - caverna les fascinan: la sensación de "nos estamos metiendo en la montaña" funciona sola.

La parte más estrecha del desfiladeroimpresiona incluso a los adultos: las paredes calizas casi se juntan, abajo se oye el arroyo encajonado y todo está cubierto de musgos y pequeñas cascadas que en días de lluvia convierten el lugar en un decorado de cuento.

A los niños hay que advertirles solo una cosa: no tirar piedras. Lo ven tan vertical que la tentación está ahí, pero debajo puede haber senderistas.

Del desfiladero al bosque: cambio de escenario

Cuando el desfiladero se abre, la ruta entra en un bosque de ribera con hayas, castaños y helechos, y el ruido del agua se vuelve más cercano. El sendero cruza el arroyo por un puente de madera que también tiene su momento de foto familiar.

Desde ahí, la subida continúa un poco más hasta los prados de Pedroveya y la iglesia de San Antonio, que es uno de los finales clásicos de la ruta.

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Aquí suelen pasar varias cosas:

  • Los niños, que ven el prado, reclaman merienda y carreras.
  • Los adultos aplauden la sombra, el banco o el simple hecho de poder estirar las piernas sin pensar en el vacío.
  • Alguno empieza a preguntar si hay bar cerca (En el pueblo se puede comer de lujo un buen pote o un sencillo bocata, según el plan).

Nosotros aprovechamos para hacer una parada larga: comer, jugar un poco y decidir si volver por el mismo camino o completar la circular por la Senda de Valdolayés. Con niños relativamente pequeños o si es la primera vez, lo más sensato es regresar por el desfiladero, que es el tramo más bonito y el que ellos recordarán.

¿Es una ruta senderista para todos los niños?

No es para todos, pero sí para muchos.

En general, la ruta lineal hasta Pedroveya y vuelta, unos 7 a 8 km, con desnivel moderado y dificultad baja - media, es apta para niños acostumbrados a caminar.

Mi resumen después de hacerla sería:

  • A partir de 6 - 7 años, si ya han hecho otras rutas de 7 - 8 km, pueden disfrutarla mucho.
  • Con peques más pequeños, solo la haría si van muy de la mano y tenéis claro que no se van a echar a correr en los tramos colgados.
  • No es ruta para carrito ni para quienes lo pasan realmente mal con el vértigo: aunque el camino es medianamente seguro, se ve el vacío.

La circular larga (subiendo a Dosango y bajando por Valdolayés, alrededor de 8,8 - 9 km y más desnivel) la dejaría para cuando sean ya más mayores o estén muy rodados.

Consejos prácticos para hacer la Ruta de las Xanas con niños

1. Elegir bien el día
Con lluvia intensa, el camino puede estar muy resbaladizo, y en pleno verano puede hacer bastante calor en la subida inicial. Primavera y otoño son, probablemente, los momentos más agradecidos; en invierno hay que vigilar posibles placas de hielo en zonas sombrías.

2. Calzado y ropa

  • Zapatillas o botas de montaña con buena suela, nada de sandalias.
  • Ropa por capas, chubasquero ligero si el parte da lluvia.
  • Algún frontal o linterna pequeña solo por diversión para los túneles (no hace falta, están iluminados por la luz natural, pero a ellos les encanta).

3. Comida y agua
No hay fuentes fiables durante el desfiladero, así que mejor llevar agua suficiente y algo de comida energética. El área del Molín de las Xanas y los prados de Pedroveya son buenos lugares para picnic.

4. Aparcamiento y acceso
Se llega fácilmente desde Oviedo por la A-63 y luego la AS-228 hacia Proaza; antes de Villanueva aparece el desvío y el aparcamiento del Molín de las Xanas, punto de inicio clásico de la ruta.

5. Plan B si se cansan
Lo bueno de esta ruta es que se puede dar la vuelta en cualquier punto del desfiladero: si vemos que alguno va justo, no hace falta llegar sí o sí a Pedroveya; con haber hecho la parte más aérea, la experiencia ya es completa.

La Ruta de las Xanas con niños es de esas excursiones que te reconcilian con el senderismo en familia: corta, variada, con historia, mitología y un paisaje que hace olvidar el esfuerzo. Ellos vuelven a casa contando que han caminado "por un camino pegado a la montaña" y que han cruzado un desfiladero donde, quién sabe, quizá aún se esconden las xanas entre el musgo y el ruido del agua. Y tú, mientras tanto, ya estás pensando en cuándo repetir.

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