Niños bilingües: cinco testimonios de padres

Joanna, Antonella, Graça, Ib y Mónica tienen una cosa en común: educan a sus hijos en dos culturas y en dos lenguas. Estos son los “trucos” y “recetas” que utilizan en su vida cotidiana.

Joanna, madre de Matías, de 5 años

“Cuando regaño a mi hijo, lo hago instintivamente en mi idioma materno. Luego lo lamento, porque no quiero que asocie la lengua inglesa con algo desagradable... Aquí, a Matías le hablo en inglés y él me contesta medio en inglés, medio en español. Muchas veces termina la frase en inglés retomando las palabras clave de mi propia frase. Pero, en Irlanda del Norte, donde vive mi familia, al cabo de unas semanas, ya construye espontáneamente frases en inglés. La última vez que estuvo allí, aplicó las estructuras gramaticales españolas al inglés añadiendo la terminación “ar” a los verbos ingleses. Matías me pide que le lea cuentos indistintamente en inglés y en español. Pero, en este momento, tiene muchas ganas de saber leer... ¡en los dos idiomas!”.

Antonella, madre de Luisa, de 6 años, y de Sofía, de 4 años.

“Luisa ha estado inmersa en el italiano desde que nació: mis padres y yo le hablábamos en nuestra lengua materna y mi marido lo hacía en español. En cuando pronunció las primeras palabras, se dirigía a mí en italiano y a su padre en español, con toda naturalidad. Al entrar en el colegio, empezó a decantarse mucho más por el español. La capacidad de Luisa para pasar de una lengua a otra me impresionó mucho. A veces, Luisa y su hermana pequeña se adueñan de una palabra italiana y la utilizan en una frase en español o viceversa. Por ejemplo, dicen “Voy a pulire a la muñeca”, porque “pulire”, en italiano, significa lavar”.

Graça, madre de Estefanía, de 6 años, Ricardo, de 13 años y Amanda, de 15 años.

“Siempre hemos hablado a Estefanía en portugués, desde que nació, y lo mismo hicimos con sus dos hermanos mayores. Creo que hoy, a sus 6 años y medio, Estefanía se expresa sin problemas en las dos lenguas. En vacaciones, en mi país, con mi familia, suele hablar portugués. Pero cuando juega o cuando se enfada, no falla: siempre lo hace en español. Sospecho que mis hijos se hacen confidencias en portugués para que los demás niños no se enteren de lo que dicen”.

Ib, padre de Sigrid, de 6 años y de Othelia, de 3.

“Sigrid, nuestra hija mayor, utiliza más el español que el danés, salvo cuando está en Dinamarca. Yo suelo hablarle en mi lengua materna. Intento transmitirle algo de la mentalidad danesa. Me gusta que mis hijas escuchen canciones en danés y también les pongo dibujos animados en mi lengua. Entonces se dedican a hablar entre ellas en danés sobre un cuento o una canción que han escuchado. Es su pequeño mundo secreto. Pero en sus juegos y en su vida cotidiana, no cabe duda: se impone el español, porque viven inmersas en la cultura española. No es fácil transmitir la propia lengua cuando no se está en el país de origen”.

Mónica, madre de Crystal, de 8 años.

“Crystal va a un colegio bilingüe desde los 3 años y medio, porque considero que es importante que mi hija aprenda inglés. En casa, todos hablamos en inglés. La matriculamos en este colegio porque no queríamos que perdiera el vocabulario adquirido en casa pero, sobre todo, queríamos que tuviera un contacto natural con la lengua. Crystal se comunica con sus amigas anglófonas en inglés y hace los deberes en esa lengua sin un esfuerzo especial. Espero que mi hija disponga así de un bagaje suplementario y, sobre todo, que se abra a otras culturas distintas de la suya”. Testimonios reunidos por Lises Irlandes-Guilbault. Ilustración: Jacques Azam.

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