Los celos del hijo pequeño

Los celos del hijo pequeño

Siempre había oído sobre el síndrome del príncipe destronado. Los hermanos mayores sienten la llegada de un nuevo hermano como una invasión en su territorio y se ven obligados a compartir todo lo que antes les pertenecía en exclusiva con el “nuevo inquilino”.

Tengo amigas que me cuentan historias truculentas de hermanos mayores que muerden y pegan al bebé como signo de rechazo. Incluso una me contó que su hija le dijo durante un viaje en coche “mamá, si abres la puerta y tiras a mi hermana ahora, nadie se va a enterar”. Tremendo, ¿no?

Creo, en cualquier caso, que hay que intentar entenderlos. Siempre he pensado cómo nos sentiríamos los adultos si un extraño entrara a nuestra casa para quedarse sin que nosotros lo hubiéramos invitado. Los celos del hermano mayor son algo muy común, sin embargo, en mi caso, sucede al contrario.

Mi hijo pequeño, Ernesto, que ahora tiene 15 meses, se muere de celos si achucho, beso o hago más caso de la cuenta a Jorge. Ayer jugábamos en el suelo, Ernesto corría desde un extremo del pasillo y cuando llegaba hasta mi, que esperaba con los brazos abiertos al otro extromo, nos caíamos los dos al suelo. Jorge quiso hacer lo mismo y, en cuanto su hermano se dio cuenta, no hubo manera de separarle de mis brazos. Con 76 centímetros protegía su espacio a grito pelado.

Si estoy sentada en el sillón viendo tranquilamente la televisión con Jorge, Ernesto corre a intentar subirse. Lo bueno del caso es que él no quiere compartir el espacio, lo quiere en exclusiva. En cualquier caso, la pelea es por tener todo el cariño o la atención de sus padres, porque luego Ernesto juega mucho con Jorge, acude a él para recibir mimos o corre hacia él para darle un abrazo si no le ha visto en todo el día.

¿Vuestros hijos también sienten celos el uno del otro? ¿Cómo lo manifiestan? Animaos y escribid vuestras experiencias en torno a los celos entre hermanos.

Anatol Lapifia

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