Mi hijo no quiere beber leche

¿Qué hacer cuando rechaza la leche?

Con un biberón por la mañana y otro por la noche, tu hijo tomaba 500 ml de leche al día. Justo la dosis de calcio necesaria a los 2 años. Pero, últimamente, lo rechaza.

Mi hijo no quiere beber leche

De un tiempo a esta parte, tu hijo rechaza el biberón de leche del desayuno. Si insistes, le dan arcadas o se queja de dolor de vientre. No sabes qué hacer. ¡Los biberones son tan prácticos! Además, sabes que la leche es una buena fuente de calcio, ¿cómo puedes asegurarte ahora de que toma bastante?

Tu hijo es curioso, dale calcio de otro modo

Sí, tu bebé crece. Y tiene ganas de aventurarse en la diversificación. Intenta desarrollar tu talento culinario.

Qué hay que hacer. Apuesta por la alternancia. Si tiene que tomar tres productos lácteos al día para cubrir sus necesidades de calcio, dale también queso fresco, petit-suisse y, sobre todo, yogur. Este último, es rico en probióticos y refuerza la inmunidad intestinal. Prepárale postres a base de leche de crecimiento o leche semidesnatada. En cambio, no debe consumir mucho queso, porque es demasiado salado para él. Escógelos de pasta semidura, como el emmental o el manchego, que tienen más calcio. Recuerda que, por lo que hace al calcio, 125 ml de leche = 1 vaso de leche = 1 yogur = 2 petit-suisses = 20 g de emmental.

Qué hay que decirle. “Para hacerte mayor como yo necesitas calcio. Prueba este queso, cuando era pequeña, a mí me encantaba”.

Rechazar la leche es un modo de expresarse

El niño no sabe hablar. Rechazar la comida es un modo de expresar contrariedad.

Qué hay que hacer. Observa al pequeño. ¿Está en forma y alegre? ¿Desprecia solo la leche o tiene otros rechazos alimentarios? ¿Va todo bien con la canguro o en la guardería? Si crees que hay algún problema, no dudes en acudir al médico.

Lo que hay que decirle. “¿Quieres esta pajita tan mona para beber la leche? Vamos a ir juntos al mercado y vamos a comprar muchas cosas ricas…”.

Cuando es su organismo el que rechaza la leche

¿Tu hijo tiene dolores abdominales? Puede que esté desarrollando una intolerancia a la lactosa, que se acentúa hacia los 2 años. Aunque es poco frecuente, también puede padecer una alergia a las proteínas de la leche de vaca, que se manifiesta con insomnios, dolores y erupciones cutáneas. A menudo diagnosticada en los bebés lactantes, esta alergia desaparece para volver a aparecer. El médico te aconsejará que le des leche de soja enriquecida con calcio.

Qué hay que hacer. Olvídate de la leche durante unos días… para probar. Si crees que se trata de una intolerancia, acude al médico. No suprimas la leche por iniciativa propia durante mucho tiempo: es una fuente fundamental de calcio indispensable para el sistema óseo (1100 mg/l).

Lo que hay que decirle. “¿Te duele algo? Vamos a ver al médico, seguro que a él se le ocurren buenas ideas”.

 Agnès Barboux con Jean-Michel Lecerf, jefe del servicio de nutrición del Institut Pasteur de París.

 © Enfant Magazine

Testimonio de una madre

A los 2 años y medio, Thibault rechazaba la leche y el queso. Pero no tenía alergia ni dolor de vientre. Simplemente decía que no le gustaban. Este verano pasamos unos días en una casa rural situada en una granja agrícola. El niño estaba fascinado con las cabritas y las vacas y con el ordeño por la mañana y por la tarde. Probó la leche (demasiado fuerte para él) y los quesos de cabra (¡qué delicia!). Ahora acepta mejor los productos lácteos.
Maria, madre de Thibault, de 3 años.

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