Educar a los niños sin perder los nervios
Si los padres no tienen la costumbre de gritar a su hijo, posiblemente cuando le regañen en un tono más alto será muy eficaz, pero utilizar los gritos y las regañinas de forma repetida no solo no es tan efectivo, sino que es además contraproducente.
«¡Eres un inútil! ¡Como no espabiles te?! Es que no
te enteras, ¡eres tonto! A tu edad, tu hermano ya lo hacía. ¡Nunca
serás nada en la vida!».
Muchos padres recurren a descalificaciones de este tipo y a los
gritos que, utilizados de forma aislada no tienen por qué causar daños
en su estabilidad emocional futura, pero tampoco hay por qué hacer
sufrir al niño de manera innecesaria.
Posibles causas
En algunas ocasiones, los padres se limitan a
aplicar los modelos o esquemas familiares que emplearon con ellos en su
infancia. Otras veces, creen que, «dando caña» a su hijo, éste «se
pondrá las pilas» y conseguirán convertirle en un adulto brillante. En
la mayoría de los casos, este tipo de conductas se deben también a un
cúmulo de tensiones personales por parte de los padres, que finalmente
paga el más débil.
Pero, para conseguir que un niño sea obediente o que llegue a ser
alguien competente en un futuro, no es necesario que sea a costa de un
presente amargo, cargado de humillaciones y tensiones.
¿Excepción o regla?
No es raro haber utilizado en alguna ocasión alguna
frase en tono elevado para corregir el comportamiento de un hijo y
conseguir el efecto que se pretendía. Pero si el niño se acostumbra a
las reprobaciones, para obtener los mismos resultados el adulto
ha de utilizar las descalificaciones cada vez más a menudo y de forma
más ofensiva.
Es básico tener autoridad a la hora de educar al niño y fijar de
forma clara los límites y los objetivos, pero no hay que confundirlo con
el autoritarismo.
Entender la situación
Hay que analizar el porqué de su comportamiento. Un
niño que empieza a andar lo tocará todo, pues está explorando. A los 3
años se escapará con facilidad porque está descubriendo el mundo. Si le
están acosando, quizás se defienda. Y, si lloriquea durante toda la
tarde, a lo peor está enfermo. Una acción puede tener distintas
lecturas, así que, antes de empezar a regañar, hay que valorar la situación.
Posibles consecuencias
A la larga un abuso de la fuerza conlleva un
sufrimiento del niño y un deterioro de su autoestima, ya que no se
siente valorado ni querido por sus padres y le impide establecer una
relación cálida y afectiva con ellos.
Por el contrario, puede convertirse en un eterno rebelde
que desafía continuamente a la autoridad y al que se le va a ir
incrementando la frecuencia y la intensidad de los insultos, las
amenazas o los castigos,
llegando incluso a los malos tratos psíquicos y físicos, extremo que
hay que evitar a toda costa.
Y además le puede provocar sentimientos de revancha y rebeldía e inducir
a la agresividad, ya que está sufriendo en sus propias carnes un modelo
inadecuado que le parece injusto, lo que aumenta la probabilidad de que
él lo aplique a su vez con los más débiles, bien a corto plazo con hermanos y compañeros o a largo plazo con niños, pareja o subordinados en el trabajo, por ejemplo.
Modificar las malas conductas
Establecer límites y normas desde que son pequeños
es la clave para conseguir conductas adecuadas. Tan dañino es el exceso
de permisividad y sobreprotección
como la aplicación continua de sanciones.
A la larga da mejores resultados recompensar las buenas conductas e
intentar buscar alternativas a los actos menos adecuados. Para ello, hay
que explicarles con claridad lo que se espera de ellos, enseñarles cómo
lo deben hacer, darles el tiempo necesario para ejercitarlo, valorar
sus esfuerzos y aplaudir cada uno de sus pequeños logros con elogios,
atención, afecto y compañía. Solo así conseguirán alcanzar la madurez y
ser responsables.
Además de los gritos hay que evitar:
* Ceder después de decir no.
* Entrar en contradicción el padre y la madre.
* No escucharlos.
* Exigir la perfección y éxitos inmediatos, sin proporcionarles un tiempo de aprendizaje.
* No cumplir las promesas y los castigos.
* Amenazar y chantajear.
* Utilizar etiquetas con adjetivos «descalificativos».
* Generalizar con expresiones como «siempre» y «nunca».
* Sacar los trapos sucios en vez de centrarse en la situación actual.
Sugerencias útiles para evitar disgustos:
* Al comenzar la jornada tomarse el tiempo necesario para evitar las prisas.
* Establecer rutinas diarias que permitan fomentar hábitos básicos: aseo, orden, respeto, responsabilidad, etc.
* Dejar claras las reglas importantes y no enfrascarse en disputas que
no valen la pena. «¡Hay que abrigarse! Da igual que elija el jersey rojo
o el verde».
* A la hora de poner límites, hay que centrarse más en lo que el niño puede hacer que en la prohibición.
* El juego del niño es importante para él, por lo que hay que darle indicaciones que le permitan terminar lo que está haciendo.
* Tratarle y pedirle las cosas con respeto, tienen sentimientos igual que nosotros.
* Evitar hacer comparaciones entre hermanos o conocidos.
* Ayudarlo a tomar decisiones.
* Predicar con el ejemplo, de forma que las palabras y los hechos tengan coherencia.
* No criticar a la autoridad: pareja, profesores, abuelos, Gobierno, etc.
* Construir sobre los aciertos del niño y no criticar sus debilidades, de forma que encuentre sentido al esfuerzo.
* Dejar hacer al niño lo que esté en su mano.
* Confiar en él.
* Reconocer los propios errores y admitir otros puntos de vista.
Virginia González. Psicóloga.
Articulos relacionados
Dani
20-04-2012
20-04-2012
hola tengo un hijo de 1 año 8 meses comprendo que a esa edad los niños son muy inquietos....por lo que cuando no me obedece o desordena cuando recién e terminado de ordenar o cuando me bota la medicina porque no la quiere me enojo le grito y hasta lo tomo bruscamente....y le doy unas palmadas en el trasero jamas lo he golpeado y le he provocado alguna lesión ya sea menor o mayor.. por eso recurrir a ustedes no quiero tratar a mi hijo así es tan chiquito y me siento muy mal y culpable después que reacciono así hay veces en que cuento hasta diez y otras veces no aguanto y exploto...en realidad últimamente exploto con todos hasta con mi esposo....no se si sera por mi condición de estar embarazada,ya que antes yo no era así. pero tampoco me quiero justificar en eso necesito que me ayuden no quiero ser una madre mal tratadora ni que mis hijos repitan lo mismo con los suyos quiero buscar ayuda pero me da vergüenza que me juzguen. siempre he sido brusca sera porque siempre me crié entre varones y jugaba entre varones...solo quiero darle un bienestar mejor a mi bebe y sobre todo que ahora viene otra en camino espero me puedan ayudar...y gracias por escucharme..
marien
18-04-2012
18-04-2012
Hola necesito un consejo de como comportarme con mi hija tiene tres años y casi todos los dias me la lia para ir al cole xk ai dias que no quiere ponerse la ropa o que no quiere tomarse la tostada y le hablo bien primero pero poco a poco me va alterando asta que le tengo k gritar o darle un tortazo en el culo y queria saber que puedo hacer para no perder los nervios y que mi hija me obedezca porque ai dias que asta se rie de mi por ajemplo le digo por favor callate un momento que estoy escuxando o hablando con alguien y empieza a cantar y le vuelvo a decir y me responde que no esta hablando esta cantando y entonces es cuando mas me enciendo porque me veo ridiculo espero su respuesta gracias
Mar
09-04-2012
09-04-2012
Estoy de acuerdo en el resto de información, done no estoy de acuerdo es en no criticar a la autoridad, Gobierno, etc..eso va haciendo en nuestros hijos un espíritu que cuestiona y no solo obedece...
Escribe un comentario
Jueves 24 de Mayo de 2012
Síguenos
> Empresas Colaboradoras

Comentarios