Consejos para conseguir que tu hijo duerma solo

Dormirse solo: un auténtico problema

Un cuento, un besito y, ¡a dormir! En tu caso, esta situación ideal no existe. El niño te llama. O peor aún, se cuela en vuestra cama.

Consejos para conseguir que tu hijo duerma solo


No es raro que a los 3 o 4 años, cuando el niño acaba de empezar la Educación Infantil, experimente un nuevo sentimiento de inseguridad que se manifiesta a la hora de acostarse. ¡Y ya no quiere separase de ti!

¿Por qué se empeña en dormir con vosotros?

Tiene miedo. Miedo del lobo, de la oscuridad, de las brujas, de los ogros, etc. Esos personajes coinciden con la explosión de su imaginario. El niño ve que las cortinas se mueven, tiene la sensación de que un bicho se pasea por su brazo… Esas fantasías del sueño, así llamadas por Marie-José Chalamel, especialista del sueño, indican que se acerca el momento de dormirse.

El pequeño no quiere revivir sus pesadillas. Si se despierta después de un mal sueño, dormir con vosotros le da seguridad. Para estar a salvo, la mejor solución es dormir en vuestra cama.

¿Tiene miedo de ser abandonado y necesita pegarse a ti o a su papá? Eso ocurre a veces cuando el niño acaba de tener un hermanito. O cuando uno de los padres vuelve tarde por la noche o se marcha temprano por la mañana: su ausencia al acostarse o al despertarse desarrolla ese temor.

Está celoso de papá o de mamá. Hacia los 3 años, está en la edad del complejo de Edipo. El niño quiere disputar el poder al progenitor del mismo sexo. Y siente la necesidad de monopolizar la atención. Va a tener que aprender a respetar la intimidad de sus padres.

Cómo conseguir que se quede en su cama

Habla con él de sus miedos. Anímalo a contarlos y a dibujarlos. Recuérdale que estás al lado, en el salón o en tu habitación. Que si te necesita por la noche, lo oirás. Intenta disolver sus temores. “Sé que tienes miedo de que un ogro entre en tu habitación por la noche, pero yo sé que eso es imposible”. Al negarte a entrar en su lógica, le das seguridad.

Amansa a los monstruos del armario. Si tiene miedo de la oscuridad, ponle una lamparita de noche en la habitación. Juega al escondite durante el día y enciérrate en un armario… oscuro.

Establece un ritual a la hora de acostarle. Muchas veces es el secreto de una buena noche. Cuéntale un cuento, arrópalo, ayúdalo a colocar los peluches, dale un beso… Hazlo todo siempre en el mismo orden: las costumbres son de gran ayuda.

Después del ritual puedes quedarte un momento a su lado, pero sal de la habitación antes de que se duerma del todo. Si te llama al cabo de dos minutos o a media noche, debes tranquilizarlo de forma serena, pero con firmeza, y repetirle una y otra vez que todo está bien y que no corre ningún peligro.

Confía y sé constante. Si se resiste, llora y acude a vuestra cama, no cedas. Devuélvelo a su cama sin ponerte nerviosa. O apela a su padre. Si se despierta en plena noche piensa que si sabe dormirse solo, también conseguirá volverse a dormir sin ti.

Despiértalo de forma suave y tierna. Con mimos y palabras cariñosas, tu hijo comprenderá que, aunque no te tenga a su lado toda la noche, puede disfrutar de toda tu ternura por la mañana.

Marie-Victoire Garcia con Annie-Laure Frenkel, médico neurofisiólogo

 © Enfant Magazine

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Comentarios (1)

19 oct 2016 15:05 Tania

Muy útiles para las mamá