Los cortes de digestión o síncope de hidrocución en los niños

Consejos para prevenir los cortes de digestión en la piscina o el mar

Los desvanecimientos en el agua que ponen en peligro la vida de muchos bañistas en verano. ¿A qué obedecen? ¿Qué tiene que ver la digestión con ellos? ¿Pueden prevenirse?

No puedes bañarte todavía; si te metes al agua antes de pasar tres horas desde la comida, puedes tener un corte de digestión y ahogarte”. Frases tan sonoras y amenazadoras como esa hacen interminables las primeras horas de la tarde en la playa a muchos niños... y a sus padres, que difícilmente consiguen retenerlos junto a ellos en la arena.

Cortes de digestión en los niños

Cómo prevenir el síncope de hidrocución en los niños

Aunque, en los últimos años, la idea ha empezado a ser cuestionada, la realidad es que sigue habiendo dos “bandos” de padres: los que creen y los que no creen en los cortes de digestión. Lo que la mayoría se pregunta es qué hay de verdad y qué hay de mito en esa teoría tan extendida aún. Como explica el doctor Félix Mearin, gastroenterólogo, “la teoría del ‘corte de digestión’ es errónea. Los problemas que pueden producirse en el baño se relacionan más con otras situaciones que con la digestión y el aparato digestivo”.

 “Lo que muchos llaman ‘corte de digestión’ suele ser en realidad un ‘síncope de hidrocución’, producido por la diferencia de temperatura entre la superficie del cuerpo y el agua”, explica el Dr. Mearin. De hecho, el ‘síncope de hidrocución’ es más frecuente cuando el individuo ha estado expuesto durante mucho tiempo al sol y se introduce bruscamente en agua fría; en esa situación, y debido a la constricción de los vasos sanguíneos de la piel, la sangre se dirige a la red circulatoria profunda –fundamentalmente la del tubo digestivo, lo que puede producir una parada de los movimientos respiratorios y cardiacos.

El ‘síncope de hidrocución’ también puede ser la consecuencia extrema de un reflejo que se produce en condiciones concretas, por ejemplo, cuando introducimos la cabeza bajo el agua. En esa situación, la frecuencia cardíaca disminuye; una respuesta exagerada de dicho reflejo podría desencadenar una parada del corazón, algo mucho más probable en ancianos que en niños, pero en cualquier caso conviene seguir estos consejos y evitar:

1.- Las exposiciones prolongadas al sol.

2.- Los ejercicios físicos intensos antes del baño.

3.- Bañarse tras una comida copiosa.

4.- La entrada brusca en agua fría (lo mejor es mojarse primero y entrar en el agua poco a poco).

Además, el Dr. Mearin da una recomendación a los padres: “Es importante decir a los niños que, una vez dentro del agua, deben salir rápidamente o pedir ayuda si sienten mareos, escalofríos, náuseas, visión borrosa o zumbidos de oídos.

Esos síntomas pueden advertir de un ‘síndrome de hidrocución’ o de cualquier problema capaz de producir un desvanecimiento. Ante esa eventualidad, lo más importante es que el afectado esté fuera del agua. Cada año, los desvanecimientos en el agua son causa de muchos ahogamientos. En esto, la tradición no andaba equivocada”.

Marisol Guisasola

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