El oficio de profesor

Cómo debe ser un maestro para los niños

El oficio de maestro es uno de los primeros conocidos. Siempre ha consistido en dar luz, en mostrar, en crear, en predisponer para el crecimiento personal, en ilustrar. Pero el magisterio va más allá de transmitir conocimientos, de llenar, depositar legados de la humanidad. Es situarse al lado de las personas, mirarlas desde su posición y su cultura, aceptarlas desde la tolerancia, el respeto y el amor.

El oficio de profesor

La preparación del profesor

Llevar una clase de alumnos exige una gran preparación no solamente en conocimientos sino también en pedagogía y en algo en lo que es más difícil formarse: en valores. Valores entendidos como normas de conducta y actitudes que guían nuestro comportamiento, que son cohe­­rentes con lo que consideramos correcto y que dan forma a nuestra manera de ser y de sentir.

Qué valores deben tener los profesores

El magisterio exige el manejo de muchos valores:
- el apoyo a los demás, siempre en busca de un vínculo con ellos para que de ese encuentro surjan las ganas de aprender, de crecer, de desarrollarse, el placer del conocimiento
- la responsabilidad, ya que se trabaja con personas en pleno proceso de crecimiento
- la justicia para dar a todos las mismas oportunidades
- la generosidad que supone estar disponible
- la paciencia para reconocer y valorar los matices, las transformaciones, los «frenazos»
- la humildad para aceptar que no todo lo que se desea es posible, que hay muchos vasos «medio llenos» y que lo importante es seguir aprendiendo y seguir sien­­do creativo para buscar recursos per­­sonales generadores de la energía que permitirá continuar impulsando a los alumnos.

Desventajas de ser profesor

Hoy sigue siendo una profesión vocacional pero asistimos a un gran desgaste de los profesionales, entre los que es frecuente la de­­presión y el «síndro­­me del quemado» a causa de los múltiples cambios que ha experimentado la sociedad. La sociedad les demanda que sean justos, que tra­­­­­­ten igualmente a todos; les pide entrega para formarse en las nuevas tecnologías; flexibilidad y tolerancia ante los retos que supone la nueva escue­­la multi­­cultural, las nuevas familias, las distintas dis­­capacidades integradas en el aula.

La sociedad les exige multiespecialización para responder a toda esta diversidad porque lo que tienen en sus manos estos profesionales es, nada más y nada menos, el futuro de nuestros hijos. Ser maestro, maestra, conlleva una gran exigencia personal, que se presupone de entrada y que, a dife­­rencia de lo que ocurría en el pasado, no se reconoce ni se valora.

Y no se trata de una valoración en términos de remuneración material, ya que nunca fue una profesión bien pagada. Pero antes «la opinión del maestro» no se cuestionaba, mientras que ahora los padres se quejan de que la escuela no educa en valores y, por su parte, los maestros se quejan de que los padres depositan la educación de los niños en la escuela, y las familias no educan en valores.

Sin embargo, cabe preguntarse a quién corresponde educar y por qué no nos ponemos de acuerdo sobre lo que es realmente importante en materia de educación. La enseñanza es una profesión de gran respon­­sa­­bilidad, y los maestros son una parte importante de los cambios que exige nuestra sociedad.

María del Mar García Orgaz. Psicóloga infantil

Comentarios

¡Sé el primero en comentar!

Artículos relacionados