Enuresis infantil: mi hijo todavía se hace pis en la cama

Los niños nacen con reflejos automáticos e involuntarios. Uno es el de micción, que hace que la vejiga se vacíe automáticamente cuando está ocupada por una determinada cantidad de orina. Cuando un niño, a partir de los tres o cuatro años, no retiene la orina durante la noche, o no se despierta cuando la necesidad de orinar es muy urgente, decimos que tiene enuresis. Si le ayudamos a resolver este problema, mejorará su autoimagen y se notarán, en general, efectos positivos en su conducta.

En el control del reflejo de micción intervienen la vejiga y el sistema nervioso. Con el tiempo, el sistema nervioso del niño y su aparato urinario (vejiga, esfínteres, etc.) van madurando. Poco a poco, el niño va aprendiendo a frenar voluntariamente durante el día el reflejo automático de vaciamiento, es decir, es capaz de aguantar las ganas de orinar.

Cuándo puede retener un niño la orina

Alrededor de los 3 años, el sistema nervioso ya está en condiciones de ejercer un control voluntario sobre el reflejo automático. También influye el desarrollo de la vejiga, que puede contener un volumen cada vez mayor de orina. Al mismo tiempo, el niño va desarrollando la habilidad para frenar el reflejo también durante la noche, sin despertarse, o de despertarse si tiene la vejiga demasiado llena. Hablamos de enuresis cuando, alrededor de los cuatro años, no lo ha conseguido.

Consecuencias de la enuresis

La enuresis tiene consecuencias desagradables en la vida familiar. Por una parte, tener que lavar mucha ropa supone un evidente trastorno; por otra, se convierte en una limitación para realizar actividades fuera de casa (vacaciones, campamentos...) y genera tensión familiar: surgen reproches, amenazas, burlas...

¿Qué hacer para ayudar al niño?

- Ir al médico para descartar problemas orgánicos. - Analizar la conducta: desde cuándo se orina en la cama, cuantas veces, a qué horas, qué cantidad, qué pasa después y quiénes están. Asegurarse de que el niño ha aprendido realmente a controlar sus esfínteres. - Para aumentar la capacidad de la vejiga, cada vez que tenga ganas de hacer pis, hay que intentar retrasar unos minutos el momento de hacerlo. Es mejor hacerlo con la vejiga bastante llena y ofrecerle mucha bebida durante el día. Al principio, sólo se retrasará unos segundos y después se irá ampliando el tiempo. - Para fortalecer los mecanismos de apertura y cierre de la vejiga, pedir al niño que, al hacer pis, interrumpa el chorro unos segundos. Primero, al terminar, porque le resultará más fácil, y más adelante, cuando empiece. - Si tiene dificultad para despertarse cuando tiene la vejiga llena, existen unos aparatos que actúan como despertador. - Entrenamiento en autonomía: ejercicios antes de acostarse para ensayar y aprender a ponerse y quitarse el pijama, quitar las sábanas y hacer la cama. También, el juego de levantarse e ir a hacer pis. - Procurar que el niño se siente en el retrete o en el orinal siempre a las mismas horas. - Crear situaciones de juego, como poner a las muñecas en el orinal, siempre en un clima relajado y agradable. - Subrayar con elogios los progresos e ir quitando ayuda progresivamente en las tareas (bajarse los pantalones, la ropa interior, sentarse, tirar de la cadena…).

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