Retinopatía diabética

Al igual que en el resto de complicaciones crónicas de la diabetes mellitus, la presencia de niveles de glucosa inadecuados en sangre durante años condiciona alteraciones en los vasos sanguíneos de la retina que originan daño en este tejido ocular.

Departamento de Endocrinología y Metabolismo
CLINICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

¿Qué es?

Al igual que en el resto de complicaciones crónicas de la diabetes mellitus, la presencia de niveles de glucosa inadecuados en sangre durante años condiciona alteraciones en los vasos sanguíneos de la retina que originan daño en este tejido ocular. Por tanto, esto ocurre fundamentalmente cuando la diabetes no se controla correctamente y recibe el nombre de retinopatía diabética. La retina es la capa del fondo del ojo que recibe los estímulos luminosos y percibe las imágenes que serán enviadas a nuestro cerebro.
Además de la retinopatía diabética, la diabetes mellitus puede predisponer a otros trastornos oculares como son el glaucoma y las cataratas.
En conjunto, los daños oculares producidos por la diabetes son una de las principales causas de ceguera en el mundo.

¿Por qué se produce la retinopatía diabética?

Las alteraciones en los pequeños vasos que aportan oxígeno a la retina inducen sufrimiento de este tejido y estimulan el crecimiento de más vasos que intentan suplir el déficit de aporte sanguíneo. La aparición de estos nuevos vasos (fase denominada retinopatía diabética proliferante) puede producir desprendimiento de retina por tracción de la misma y glaucoma (aumento de la tensión intraocular), además de hemorragias en el interior del ojo. Todas estas complicaciones pueden causar ceguera.

¿Cuáles son los síntomas iniciales?

La retina es una capa de tejido en el interior del globo ocular que es necesaria para la visión, pero no toda su superficie recoge las imágenes del exterior, sino sólo la parte central de la misma. Los cambios que se producen en la retinopatía diabética inicialmente no suelen afectar a esta zona central y por ello no se traducen en disminución de la agudeza visual, pasando inadvertidos para el paciente. La retinopatía diabética puede evolucionar durante años sin que su portador la detecte, e incluso estar presente en el momento del diagnóstico. Es por ello que un seguimiento reglado especializado de la diabetes es la única forma de detectar y tratar precozmente sus complicaciones. En el caso de la retinopatía diabética es necesaria una revisión oftalmológica para fondo de ojo cada año desde el diagnóstico de diabetes mellitus tipo 2 y tras 5 años del diagnóstico de tipo 1.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se realiza al detectar las alteraciones retinianas características en un examen de fondo de ojo. En algunos casos es necesario visualizar los vasos sanguíneos mediante la prueba denominada angiografía fluoresceínica. El médico oftalmólogo es el profesional que debe analizar estas exploraciones.

¿Cuál es el tratamiento inicial?

En fases iniciales la mejor forma de evitar la progresión de la retinopatía diabética es asegurar una buena compensación de la diabetes. Cuando se detecta la presencia de proliferación de nuevos vasos en la retina el tratamiento consiste en la coagulación de los mismos mediante láser (panfotocoagulación).

¿Qué avances se han producido en los últimos años en el tratamiento de la retinopatía diabética?

La medida terapéutica fundamental de la retinopatía diabética avanzada es la fotocoagulación láser. En los últimos años se han desarrollado nuevas modalidades de aplicación con fuentes de láser más seguros y eficaces.

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