Psoriasis

Es una enfermedad cutánea caracterizada por la presencia de placas eritematosas, bien delimitadas, cubiertas por escamas nacaradas, localizadas preferentemente en planos de extensión, como codos y rodillas, y en cuero cabelludo.

Dra. Pilar Gil Sánchez Especialista en Dermatología Colaborador Clínico. Departamento de Dermatología Médico-Quirúrgica y Venerológica CLINICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

¿Qué es?

Es una enfermedad cutánea caracterizada por la presencia de placas eritematosas, bien delimitadas, cubiertas por escamas nacaradas, localizadas preferentemente en planos de extensión, como codos y rodillas, y en cuero cabelludo. Tiene un curso crónico y muestra una gran variabilidad tanto clínica como evolutiva. Así, existen cuadros clínicos con muy pocas lesiones y prácticamente asintomáticos, y otros generalizados acompañados de afectación ungueal y articular que ocasiona una gran discapacidad funcional.

¿Cuáles son sus causas?

No se sabe cuál es la causa de esta enfermedad, aunque se conocen una serie de factores genéticos que participan en su aparición y desarrollo, así como factores ambientales responsables del desencadenamiento de los brotes. La predisposición genética para padecer esta enfermedad viene asociada a la expresión de los antígenos de la clase I del sistema HLA Cw6, B13, B17, B27 Bw57 y de la clase II DRw7. Entre los factores desencadenantes de los brotes están: traumatismos; infecciones, como las de vías aéreas superiores provocadas por estreptococo beta-hemolítico; fármacos, como sales de litio, beta-bloqueantes, antimaláricos, antiinflamatorios no esteroideos o la interrupción brusca de la administración de corticoides; situaciones de mayor estrés emocional y factores metabólicos como estados de hipocalcemia o ingesta de alcohol.

¿Cuáles son sus síntomas?

Se presenta como una erupción monomorfa, simétrica, cuya lesión elemental es muy característica. Es una placa roja, bien delimitada, redondeada u oval, de tamaño variable, recubierta con abundantes escamas blanquecinas, nacaradas y finas. Cuando la lesión se localiza en pliegues, las escamas pueden estar ausentes. El raspado metódico de la lesión con una cucharilla dermatológica muestra tres signos característicos: se desprende gran número de escamas, muy similar a las que se salen al rascar una vela (signo de la mancha de cera); si se sigue raspando se desprende una película trasparente de epidermis (fenómeno de la membrana de Duncan-Buckley) y tras ella aparece un enrojecimiento brillante donde se aprecia un fino punteado hemorrágico (signo del rocío hemorrágico de Auspitz). En función del tamaño, localización, extensión y morfología de las lesiones se definen los distintos patrones clínicos: en placas o vulgar, en gotas, aparece tras una infección por estreptococos, eritrodérmico, las lesiones afectan casi toda la superficie cutánea, pustuloso generalizado (Von Zumbsch), pustuloso localizado con dos variantes la palmo-plantar (tipo Barber) y la acrodermatitis continua (Hallopeau), lineal, invertido o de los pliegues, de cuero cabelludo y artropático. La psoriasis de cuero cabelludo, es muy frecuente. Se presenta en forma de descamación seca muy adherida (caspa gruesa) sobre una zona roja del cuero cabelludo y suele producir picor. Se puede confundir con la dermatitis seborreica. No produce alopecia (pérdida definitiva del cabello). La artritis psoriásica es una inflamación de las articulaciones (artritis inflamatoria) que puede darse con o sin afectación de la piel, incluso puede aparecer antes de aparecer las lesiones de psoriasis en la piel. Afecta entre un 5-25% de los afectados de psoriasis. 

¿Quién puede padecerlo?

Es una enfermedad de distribución universal, sin predominio de sexo, que afecta al 1-3 % de la población, sobre todo de raza blanca. En la mayoría de los casos, comienza en la tercera década de la vida, siendo infrecuente en la primera década y en la ancianidad y excepcional de forma congénita. La enfermedad no es hereditaria pero hay una predisposición genética para padecerla ya que un tercio de los afectados tiene familiares directos con psoriasis.

¿Cómo se diagnostica?

En general el diagnóstico es clínico y en pocas ocasiones es necesario recurrir a una biopsia para confirmarlo. El diagnóstico diferencial se ha de realizar con otras dermatosis como eccema numular, dermatofitosis, pitiriasis rosada, pitiriasis liquenoide crónica, dermatosis pustulosa subcórnea, eccema dishidrótico, intértrigo candidiósico, pénfigo benigno familiar, dermatitis seborreica, lupus eritematoso discoide crónico, pitiriasis rubra pilaris, eccema atópico y linfoma cutáneo de células T entre otros.

¿Cuál es el tratamiento?

Es muy importante que el paciente sepa que excepcionalmente se consigue una curación permanente y que ésta es sólo parcial y temporal. En función de la extensión de las lesiones y de las características del paciente se decide el tratamiento tópico o sistémico. Como tratamientos tópicos se pueden emplear emolientes y queratolíticos (vaselina salicilica), ditranol (derivado de la crisarobina), corticoides tópicos, breas, análogos de la vitamina D3 como el calcipotriol, el tacalcitol y el calcitriol o derivados de la vitamina A como el tazaroteno. Además, se puede emplear la fototerapia (radiación ultravioleta UVB y UVB de banda estrecha) o la fotoquimioterapía o PUVAterapía (administración oral de 8-metoxi-psoraleno asociado con la exposición a radiaciones UVA). Entre los tratamientos sistémicos están los retinoides (derivados de la vitamina A) como la acitretina, los inmunosupresores como la ciclosporina, otros nuevos como el micofenolato-mofetil y citostáticos como el metrotexate. En los últimos años se ha descubierto que lo más importante en el desarrollo de las lesiones de psoriasis son los fenómenos inflamatorios mediados por los linfocitos T. Esto ha llevado a desarrollar una serie de medicamentos cuya función es bloquear a nivel celular la respuesta inmunológica errónea que ocurre en las lesiones de psoriasis. Estos medicamentos se denominan terapias biológicas. Los tratamientos biológicos, al actuar sobre los mecanismos que provocan los síntomas de la enfermedad, son mucho más específicos y los efectos secundarios son menores. El Etanercept, un receptor del TNF (factor de necrosis tumoral) soluble, se utiliza en aquellos pacientes con psoriasis que no responden a los tratamientos convencionales y en la artritis psoriásica. El Efalizumab actúa inhibiendo la activación del linfocito T. Es el segundo medicamento biológico comercializado en España para el tratamiento de adultos con psoriasis en placa moderada o grave. El Infliximab es otro medicamento biológico con accion anti-TNF para el tratamiento de la psoriasis moderada y grave. Es el fármaco biológico más efectivo para la psoriasis. Hay que administrarlo por via intravenosa, por lo que hace que sea necesario ir al hospital para hacerlo.

¿Cuál es el pronóstico?

  • Es de curso imprevisible, con remisiones y exacerbaciones de duración muy variable, pero habitualmente crónico.
  • Por lo general, el 70 por ciento de los enfermos de forma más o menos persistente tiene lesiones mientras que el resto cursa con remisiones muy prolongadas.
  • Los brotes agudos en la infancia y adolescencia asociados a infecciones de vías respiratorias altas pueden no continuar en el adulto. Pero, en general, cuanto más pronto sea el comienzo y mayor la extensión e intensidad de las lesiones peor es el curso.
  • Las formas complicadas como el psoriasis artropático pueden ser incapacitantes y las graves como el eritrodérmico y pustuloso pueden ser mortales.

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