La lupa de jalea: experimento para niños

Experimento casero para hacer con niños

Con este experimento sencillo para niños podrás explicar muchas cosas. La jalea es más espesa en el centro que en los bordes (es convexa) y concentra los rayos de luz como una lupa: los rayos se concentran en haz, las imágenes y las letras parecen más grandes de cómo son en realidad. Dos lupas de jalea puestas la una al lado de la otra, se convierten en gafas comestibles.

La jalea no sólo es pegajosa, puede llamar tu atención y la de tu hijo. Puedes usar estas gafas que deforman y luego comerlas.

La lupa de jalea: experimento para niños

¿Qué necesitas?

  • Un paquete de jalea que sea preferentemente clara.
  • Un recipiente grande.
  • Un recipiente pequeño o un cucharón
  • Un plato de cristal

Experimento infantil para hacer una lupa con jalea material

¿Qué hay que hacer?

1. Prepara la jalea siguiendo las indicaciones del paquete y échala en una fuente grande.

2. Cuando la jalea ya se haya enfriado un poco, echa un poco en un recipiente pequeño o en un cucharón, lo importante es que tenga el fondo redondeado.

Experimento infantil para hacer una lupa con jalea 1

3. Espera a que la jalea se enfríe del todo y viértela en un plato de cristal. Se pones agua caliente alrededor del recipiente la jalea se despegará mejor.

4. Mantén la lupa de jalea por encima de un texto o una imagen y verás que todo es mucho más grande.

Experimento infantil para hacer una lupa con jalea 2

¿Qué ocurre?

El cucharon o el cuenco da a la jalea una forma de lentilla semicircular. Es más espesa en el centro que en los bordes (es convexa) y junta los rayos de luz como una lupa. Los rayos se juntan como un haz haciendo que se vean las letras y las imágenes más grandes de lo que son en realidad. Además esta lupa es comestible así que se puede comer después de hacer el experimento.

¿Por qué ocurre?

Los rayos de luz se propagan de forma rectilínea. Pero cuando pasan de un material a otro, pueden ser desviados. Cambian de dirección y pueden tomar una nueva trayectoria rectilínea.

En la Edad Media ya se utilizaba este principio de refracción; utilizaban “piedras de lectura” que depositaban sobre el texto elegido como si fueran cristales que aumentan. Estas “piedras de lectura” eran berilo tallado (normalmente se trataba de aguamarina y esmeralda), un mineral claro como el cristal que ha dado el nombre a las gafas. Es en el siglo XVII que se empezó por primera vez a poner lentes sobre la nariz. Los venecianos eran los más avanzados ya que tenían la mejor técnica para tallar el cristal.

Hoy en día, las gafas se fabrican casi siempre con lentes de plástico. Hay lentes para corregir defectos de la vista y otras para proteger los ojos, tales como las gafas de soldador o gafas para el esquí. Hay gafas con las lentes convergentes para la presbicia (son convexas) y lentes divergentes para los miopes (son lentes cóncavas). También hay gafas para las personas que tienen problemas específicos, las cuales llevan lentes multifocales. Y por último existen las lentillas que se ponen directamente sobre el ojo.

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