¿Qué hacer si no podemos asistir a la fiesta del colegio?

El niño nos enseña encantado lo que ha preparado para la fiesta del cole. Se siente orgulloso de representar el papel para el que tanto ha trabajado con su profe. Pero no vamos a poder asistir al gran día. Sigamos estos consejos para no decepcionarlo y para compartir el acontecimiento con él.

Avisar al niño de que no podremos asistir

No debemos anunciar de cualquier modo a nuestro hijo que no podremos asistir a la obra de fin de curso. Hay que buscar un momento en que estemos disponibles para hablar (no mientras conducimos o estamos de compras). A veces, no nos atrevemos a expresar nuestra propia tristeza para no entristecer todavía más al niño. Es un error: un niño necesita escuchar la decepción de boca del adulto (siempre que se exprese con autenticidad y sin exagerar) para que pueda decirse a sí mismo: “Mis padres no pasan de la fiesta”. Con los más pequeños, hay que ser muy concretos. En la cabeza de un niño de 7 años todo es posible, siempre. Si los padres no van, es porque no quieren. Hay que explicárselo claramente: “a las seis de la tarde, justo a la hora de tu espectáculo, tengo que estar en una reunión”.

Preparar el espectáculo

Una vez pasado el mal trago inicial, podemos buscar soluciones juntos. Primero hay que dejar la puerta abierta a la imaginación del niño (seguro que nos sugiere que busquemos a alguien que nos sustituya en la reunión) antes de ofrecerle nuestra colaboración en la preparación, en función de nuestras habilidades: confección de disfraces, construcción del decorado, elaboración de las invitaciones... Ya que no vamos a estar el día D, ayudemos al niño a hacer una pequeña lista de gente (amigos, padrinos, abuelos...) a la que de verdad le gustaría invitar a la fiesta. Por último, si está un poco nervioso, tenemos que intentar tranquilizarlo hasta el día del espectáculo.

Revivir y compartir juntos los grandes momentos de la fiesta

Aunque no hayamos podido asistir a un espectáculo, hay muchos modos de revivirlo juntos y compartir emociones. Podemos pedir a alguien que lo grabe y verlo después en familia o con los amigos, animando al niño a que lo comente. ¿Qué no hay filmación? Pedid al niño que os cuente cómo fue todo y grabadlo: será vuestro vídeo del espectáculo. Y si al niño no le gusta explicarlo, a lo mejor quiere dibujarlo: pedidle que represente los asientos, la sala, los bastidores... Así sabréis cómo vivó el espectáculo. Es lo más importante, ¿no? Giaccone-Marcesche. Texto para la revista Astrapi de: S. Coucharrière.

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