Recta final del embarazo. Inducción al parto

Inducción al parto

La inducción del parto tiene como objetivo intentar que éste tenga lugar por vía vaginal cuando hay indicación de finalizar la gestación y el parto no se ha desencadenado de forma espontánea.

Por lo tanto, de trata de un procedimiento beneficioso para la salud de la madre y del bebé.

Las causas más frecuentes de inducción del parto son:

Causas maternas: diabetes, preeclampsia, rotura prematura de membranas y gestación cronológicamente prolongada (GCP). Con respecto a la GCP, en nuestro medio se suele indicar la inducción en la semana 41+3 días.

Causas fetales: retraso del crecimiento intrauterino (CIR), sospecha de pérdida del bienestar del bebé, infección. La embarazada, después de ser informada, debe firmar el consentimiento informado para la inducción del parto.

En la fase previa al parto, denominada pródromos de parto, el cuello del útero experimenta una serie de modificaciones:

-  Pasa de una posición posterior a una posición centrada.

-  Cambia  de una  consistencia dura a una consistencia blanda.

-  Se borra, es decir, su longitud (unos 3 cm) se acorta progresivamente.

-  Y por último, comienza a dilatarse (para considerar que el parto ha comenzado, el cuello del útero debe tener una dilatación de 2-3 cm).

Antes de comenzar la inducción, si el cuello del útero presenta unas condiciones poco favorables, suele realizarse una preinducción o maduración cervical con prostaglandinas.

Este procedimiento consiste en colocar un dispositivo vaginal (similar a un tampón) durante 12-24h con el objetivo de producir unas modificaciones del cuello del útero similares a las de la fase de pródromos de parto. La inducción propiamente dicha se lleva a cabo mediante la administración de oxitocina por vía intravenosa.

El objetivo es conseguir contracciones regulares que desencadenen la dilatación del cuello del útero y el descenso del bebé por el canal del parto. La amniotomía o rotura artificial de la bolsa de las aguas es un procedimiento habitual en el transcurso de la inducción, ya que refuerza la acción de la oxitocina.

Como puedes observar, inducir un parto es una tarea difícil. Supone interponerse en el curso natural del embarazo imitando el desencadenamiento del parto en poco tiempo. El comienzo de la inducción no es el comienzo del parto. Sabes cuándo empieza pero no puedes saber cómo y cuándo terminará. Por lo tanto, es importante afrontar este proceso con una actitud positiva y con mucha paciencia.

Estar acompañada por tu pareja, escuchar música, leer un libro o deambular son algunas de las actividades que pueden contribuir a distraerte, desviando así tu atención del largo proceso que supone la inducción del parto.

Aurora Fernández-Cañadas. Matrona

Comentarios (1)

17 dic 2013 12:00 MONICA

Que yo sepa la evidencia científica establece como normal una gestación de 42 semanas. Entonces ¿por qué inducir en la 41+3 si seguramente el bebé y el cuerpo de la mamá aún no están preparados para ello? Las FPP son eso, probables. Dejemos de medicalizar e intentar controlar un acto fisiológico utilizando protocolos que no respetan a la mujer. Esto solo comprometerá ese parto llevando en un alto porcentaje de casos a parto instrumental o incluso cesáreas que se puedieron evitar por una inducción fallida.
Que yo sepa ningún bebé se quedó dentro....

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