Los helados, una buena opción

Existen muchos tipos de helados y algunos de ellos no son una golosina vulgar, sino un alimento bastante equilibrado y, por lo general, seguro. Pero no todos son iguales. Aprende a distinguirlos.

En contra de lo que podría pensarse, los españoles no somos grandes consumidores de helados comparados con los habitantes de otros países. En los del norte de Europa, el consumo de helados es prácticamente el doble por habitante que en España y, en Estados Unidos, casi cuatro veces más. Además, mientras que en otros países el helado se come en casa y en cualquier época del año, en España es más frecuente el consumo callejero y ceñido a la temporada veraniega. La mayoría de la gente considera los helados como una golosina más. Sin embargo, desde el punto de vista nutritivo, son una buena opción frente a otros dulces, ya que suelen estar hechos a base de leche, lo que los convierte en una buena fuente de calcio, vitamina A y proteínas, y a veces incluyen huevo y frutas entre sus ingredientes. En cualquier caso, su composición es muy variable, lo que explica que una ración de 125 ml de helado pueda aportar desde 40 calorías (menos que una pieza de fruta) hasta 250, dependiendo de si se trata de un helado de crema, un sorbete, una mousse, etc.

Etiquetado

Las denominaciones de venta de los helados son muy variadas y conviene conocerlas, pues nos hablan de productos de muy distinto tipo: * Los “helados de crema” tienen un 8% de grasa láctea, como mínimo, y un 2,5% de proteínas lácteas, mientras que los “helados de leche” tienen un 2,5% de grasa láctea y los “de leche desnatada”, solo un 0,3%. * Los que se llaman simplemente “helados” tienen como mínimo un 5% de grasas no lácteas, normalmente de procedencia vegetal, aunque sus proteínas sí son lácteas. * Los “helados de agua” tienen al menos un 12% de extracto seco y lo demás es agua. Pueden ser “sorbetes” o “granizados”, dependiendo de si se presentan en estado sólido o semisólido. * Los “mantecados” son helados que llevan huevo en su composición. * Los helados “con” fruta tienen, al menos, un 15% de fruta o su equivalente en zumo; si llevan menos fruta o solo están aromatizados, serán helados “con sabor a” fruta (en el caso de que lleven frutos secos, el límite entre ambas categorías baja al 7%). * Las “mousses”, las “espumas” y los “montados” de helados son helados que se baten para que se esponjen con aire y adquieran una textura más ligera. * Los “postres de helado” mezclan distintas clases de helado e incluyen otros ingredientes (barquillo, bizcocho, etc.). Los helados que se venden a granel deben exponerse con un cartel que indique su denominación legal. Además, los establecimientos deben tener a disposición del cliente que lo solicite una lista de ingredientes de sus productos, aunque lo ideal sería que estuviera permanentemente expuesta.

Saber comprar

* Cuando compres helados, revisa la etiqueta y así conocerás, entre otras cosas, la proporción de grasa del producto, su procedencia, etc. Los helados de grasa láctea suelen tener mejor textura y sabor que los de grasa vegetal, que no se funden en la boca con la misma suavidad y resultan más pastosos. Cuanta más grasa lleve un helado, más cremoso resultará y más rápida será su descongelación. * Fíjate en la importante diferencia entre helados “con” fruta y helados “con sabor a” fruta. * Recuerda que los envases de helado no tienen la obligación de declarar su peso y pueden expresar únicamente su volumen: un envase de litro de helado de tipo americano, muy denso, pesará bastante más que una “espuma” de helado, que tiene una textura muy esponjosa. La ley pone límites a la cantidad de aire que puede contener el producto, ya que cada litro de helado corriente debe pesar al menos 430 gramos y cada uno de los espumosos, 375. Pero, para el consumidor, sería más revelador conocer el peso de lo que compra, ya que así podría comparar precios fácilmente (en una tarrina puede haber el doble de aire que en otra del mismo tamaño y precio, por lo que estaremos comprando aire a precio de helado, sin saberlo). * Los helados no se consideran productos ultracongelados y no es obligatorio exponerlos a –18 ºC. Pero quienes lo venden a granel deben respetar algunas normas. Comprueba que se cumplen antes de comprar: -Los utensilios para servir helados deben estar sumergidos en agua con una solución antiséptica, que se renueve frecuentemente, para evitar que en ellos proliferen hongos y bacterias. Además, deben lavarse bajo un grifo de agua corriente entre sabor y sabor. El vendedor no debe tocar el helado con las manos. -Helados, galletas y barquillos deben estar en recipientes cerrados, bien protegidos de la suciedad y fuera del alcance de los clientes.

Cómo conservar

El helado debe conservarse en el congelador, aunque en principio no sería necesario mantenerlo a temperaturas tan bajas como las que necesitan los alimentos congelados. Por eso conviene dejarlo un rato a temperatura ambiente antes de consumirlo, para que se temple un poco y se ablande. Sírvelo con cubiertos limpios y guárdalo inmediatamente. Si dejas que se derrita y lo vuelves a congelar, habrá perdido su estructura esponjosa y formará cristales de hielo. Algunos fabricantes establecen un plazo de consumo preferente de hasta dos años: es cierto que en ese tiempo el helado no presentará problemas sanitarios, pero a partir de los seis meses en el congelador su textura se resentirá (apelmazamiento, cristalización); es mejor, por lo tanto, no apurar ese plazo.

Qué riesgos

* Los helados tienen leche, grasa y, en el caso de los mantecados, huevo, por lo que son un buen caldo de cultivo para los gérmenes. La ley es bastante severa en lo que respecta a la higiene que debe acompañar su fabricación y puede decirse que los helados industriales son alimentos seguros, sin riesgos para el consumidor. Sin embargo, son relativamente frecuentes las intoxicaciones causadas por helados artesanos, por lo general fabricados en establecimientos de temporada, con instalaciones mal dotadas o personal poco profesional. Por eso es preferible comprar este tipo de helados en establecimientos de confianza. * En principio, los helados fabricados con grasas vegetales (a menudo grasas baratas de coco o palmiste) son peores para la salud cardiovascular que los que llevan grasas lácteas, ya que suelen tener una alta proporción de ácidos grasos saturados, que aumentan el colesterol “malo”. * Algunas personas sufren un dolor de cabeza repentino cuando comen helado. Esto se debe a que el contacto súbito de una sustancia muy fría con la parte trasera de la boca y el comienzo de la garganta puede provocar un reflejo espasmódico de los vasos sanguíneos y una interrupción del riego de los tejidos; para compensar esa interrupción, los vasos sanguíneos se hincharán, lo que puede provocar un intenso dolor facial. Para evitar esta molestia basta con comer los helados despacio. Artículo elaborado por OCU (Organización de Consumidores y Usuarios).

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