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La influencia de la enuresis infantil en la autoestima del niño

Cómo prevenir el efecto de la enuresis infantil en la vida social del niño

La influencia de la enuresis infantil en la autoestima del niño

La enuresis es una dolencia que puede padecerse a muy diversas edades: desde los 5 años en que se diagnostica de forma segura (se considera que a esa edad niños y niñas ya deberían ser capaces de identificar la sensación de ganas de orinar y tener cierto control sobre los músculos que intervienen en la micción) hasta la adolescencia.

Por ello la respuesta que cada niño dará al problema puede variar mucho, no sólo dependiendo de sus circunstancias personales, familiares... sino de una forma muy influenciada por la edad que tenga: para un niño de 5 años la enuresis puede llegar a tomarse como algo que puede ignorar, un problema que no va con él, mientras que para un adolescente la enuresis suele ser motivo de profunda falta de autoestima y confianza en sí mismo.

Enuresis infantil y autoestima

La repercusión de la enuresis en la vida del niño

A partir de cierta edad el niño comienza a entrar en la vida social, en un principio en un entorno tutelado bien por sus padres bien por los de una amigo, y más adelante, con la adolescencia, de manera autónoma, haciéndose de forma natural y progresiva con su propio espacio.

Es al comienzo de toda esta etapa cuando empiezan los problemas que la enuresis puede causar en el ámbito social del niño y crear, tal vez, un círculo vicioso entre la enuresis, la ansiedad que le producen todos estos retos y el agravamiento de su dolencia. Probablemente de pequeño empiece a dejar de querer ir a campamentos y a pasar noches en casa de sus amigos por miedo a tener un episodio de cama mojada.

Ante esto hay soluciones, como las fundas para el colchón y las braguitas y calzoncillos absorbentes. Incluso, para crear mayor complicidad a su alrededor, puedes hablar con la madre o padre del niño que ha organizado la velada: seguro que el problema no le es desconocido, aunque sea por episodios puntuales y no se trate de enuresis en su caso.

Cuando va siendo un poco mayor el problema empieza a agravarse, pues ya se entra en el terreno de la crisis de autoestima y la inseguridad; lo que le sucede algunas noches se convierte en una preocupación que le afecta en muchos planos a lo largo de todo el día: las dudas sobre sí mismo se extrapolan a todo aquello que se suponga un reto, y le puede afectar en el terreno emocional, social, académico, deportivo... De esta manera la enuresis se convierte para el niño en un peligroso lastre que puede impedirle lograr los resultados que podría alcanzar de no tenerla.

Ante esto último, hay dos claves: prevención y tratamiento del problema. Prevenir la enuresis es una muy buena manera de detectar el problema y atajarlo cuando el niño tiene una edad menos conflictiva, reducirlo mientras aún no le afecta demasiado. Y tratar el problema se hace desde dos frentes: el médico –si es su caso- y educacional, y el de potenciar su autoestima, para evitar que el problema tome unas dimensiones que lleguen a afectarle emocionalmente.

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