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El sentido cristiano de la Navidad


La navidad tiene su origen en una familia, la Sagrada Familia. Lo cual hace más sencillo identificarse con sus protagonistas. Tanto desde el punto de vista histórico, como desde una visión antropológica, la Navidad es fiesta de familia, porque es en el seno de una familia donde Dios vino al mundo. Igual que es en el seno de una familia donde todos recibimos la vida.

La Navidad es ante todo una fiesta; y esto, como el juego, es algo que los niños comprenden, y viven, divinamente. Podemos entonces podemos recurrir a cualquier imagen que el niño pueda asociar fácilmente con una fiesta. La imagen más adecuada sería entonces, la del cumpleaños. Sí, Navidad es celebrar el cumpleaños de nuestro amigo Jesús.
Lo primeros cristianos desconocían esta fiesta. Será en el año 354 cuando el papa Liberio instaurará por primera vez la fiesta de la Navidad, haciéndola coincidir con la época en que se celebraba el culto al sol en el Imperio romano. Era una forma de decir que para los cristianos Jesucristo es nuestro verdadero sol, Aquel que nos da la vida, que cuida de nosotros y nos alimenta.
La Navidad es una fiesta de familia. Lo cual es algo más que un tópico, es una realidad. En torno a las fiestas de Navidad las familias procuran reunirse y cuando esto no es posible se mandan cartas, felicitaciones, y todo tipo de mensajes con los mejores deseos de paz, de amor y de felicidad. Todo lo cual se entiende perfectamente porque el origen histórico de la Navidad está en una familia, la Sagrada Familia, la familia en la cual nació y creció Jesús de Nazaret. Sus padres vivieron grandes alegrías, y también sufrieron grandes dificultades como muchas familias de hoy en día. Pertenecían a una cultura y a una religión muy concretas, eran judíos. Y como tales educaron a su hijo en la fe y en el amor a Dios y a todo lo que Dios ama.
Por otro lado, desde el punto de vista antropológico, el amor y la ternura que se dan en muchas familias entre los esposos, y entre los padres y los hijos es el ejemplo más claro de cómo es el amor que Dios tiene por nosotros. ¡Dios desde mi infancia, me crió como un padre, y desde el seno materno me guió! Job 31, 18.
A menudo asociamos la Navidad con el consumo. Parece como si para ser felices necesitáramos gastar mucho, y comprar casi de todo. Pero la felicidad no la dan los muchos regalos sino el sentirnos queridos por los demás.
La Navidad es, cómo no, un tiempo para disfrutar de la familia y para amarla, pero no de cualquier modo, sino del mismo modo que Dios cuida de nosotros, con ternura, con infinito respeto. La Navidad es un recordatorio de cómo debemos amarnos todos los hombres. Es un tiempo para alabar y dar gracias a Dios por todo lo que nos da durante el año (salud, familia, amigos, alegría, ilusión, esperanza...) y lo que nos va a ofrecer en el Nuevo Año que pronto va a empezar.
La Navidad dura tan sólo unos días en el calendario, hasta el día del Bautismo de Jesús, pero “Navidad” puede ser siempre si nos dejamos guiar en nuestro vivir diario por esa misma estrella que guió a los sabios de Oriente hacia la Luz que no conoce final y que es principio y fin de todo lo creado, Cristo Jesús.
Artículo de Juan Antonio Sánchez

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      Comentarios
    Mary Hernández
    03-12-2011
    Excelente, Diso te bendiga por tu claridad de tus palabras,como cirsitian católica me honra sabr que estamos en el mismo camino
    la dura
    30-11-2011
    buena pag

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    Jueves 24 de Mayo de 2012
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