La vida a mil por hora

Las 24 horas del día se nos quedan cortas para los que somos padres

Antes de adentrarme en este blog y los que vendrán, lo justo es que me presente. Mi nombre es Alba y soy una de las redactoras de esta web. Hace 14 meses me convertí en mamáde un precioso bebé que se llama Jorge, también hace 14 meses mi vida cambió totalmente.

Antes de que llegara Jorge, mi vida estaba centrada en mí y mis necesidades, todo eso ha cambiado radicalmente. Aquello de ver una película en la tele abrazada a mi marido, viajar, cenar con amigos, echar una buena siesta en fin de semana, vegetar un domingo entero con el suelo lleno de periódicos o pasar una tranquila tarde de compras ha pasado a la historia.

La vida contemplativa se ha transformado en un torbellino de actividades que no acaban nunca. Levantarse temprano, preparar al bebé para que mi marido le lleve a casa de mi suegros, salir corriendo al trabajo mientras termino de arreglarme en el coche, dedicar la jornada al trabajo, salir corriendo para recogerle antes de que mis suegros se vuelvan locos, ir al parque, bañarle, darle de cenar, acostarle, hacer las tareas de la casa, caer rendida en la cama y levantarme unas cuantas veces en la noche si le da por estar guerrero o malito. ¡Agotador!

Sin embargo, no deja de ser una jornada igual a la de otros miles de mamás y papás que hacen lo mismo o más que yo y que tienen más de un hijo. Estas jornadas locas y exhaustas tienen esas pequeñas recompensas que hacen que todo merezca la pena. Cuando Jorge grita de contento porque le llevo a los columpios, cuando me acaricia por la noche mientras le mezo de camino a la cama, cuando al despertarse por la mañana oigo una vocecita que me llama “maaaamaaaaa”, cuando viene a ofrecerme un trocito de su pan favorito, cuando corre como un pollito detrás de mí por toda la casa…

Así que la independiente, viajera y juerguista Alba, ha dado paso a una mamá con ojeras, en ocasiones con mal humor y con necesidad de dormir una semana entera. Pero no hay nada en el mundo por lo que cambiaría el ser la mamá de Jorge. Todavía estoy adaptándome a esta nueva situación y tengo muchísimas cosas que aprender, pero el reto es estimulante y enriquecedor. Es una experiencia que no se puede comparar con ninguna otra.
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