Campaña de fomento de la lectura

El escritor, cuentacuentos e investigador, Paco Abril, nos da las recetas mágicas para convertir la lectura de los cuentos en un hábito muy especial para los niños.

Hablamos con Paco Abril, director de Programas Educativos.

¿Por qué son tan importantes los cuentos?

Por que son una necesidad vital para la infancia. Por eso le he puesto a un niño: “Los necesitamos más que el comer”. Necesitan relatos para comprenderse a sí mismos, a los demás y al mundo que les rodea. Sorprende que los cuentos, construidos con los materiales de las mentiras, nos lleven a la verdad de nosotros mismos y a la verdad de la realidad a través del laberinto de la imaginación. Los cuentos proporcionan a los niños dones fundamentales para su desarrollo.

 ¿Qué aprenden los niños en los cuentos?

Aprenden un sinfín de cuestiones, porque los cuentos, aunque los protagonistas sean animales o extraterrestres, tratan de problemas humanos, tratan de toda la complejidad que significa vivir con uno mismo y con los demás. Lo más interesante es que ese aprendizaje lo hacen sin la presión de los adultos, sin sus exigencias, sus amonestaciones o sus recriminaciones.Ya Kipling decía que las palabras son la droga más poderosa usada por la humanidad. O sea, que los cuento están hechos de palabras consoladoras. Y no solo alivian las penas, también nos permiten afrontar el miedo.  

¿Qué les dirías a los niños sobre los cuentos?

En los cuentos se puede convertir en realidad lo más imposible. Por ejemplo, los animales y los objetos pueden hablar, los humanos volar y los monstruos pasearse a sus anchas. Todo, todo es posible en los cuentos. Todo es posible a condición de que estén escritos de manera creíble. Atribuyes demasiadas virtudes a los cuentos. Hasta supones que mejoran el comportamiento, pues una niña dice: “Cuando me cuentan cuentos deseo ser mejor de lo que ya soy”. Parece un tanto exagerado que alguien pueda mejorar con un cuento. Reconozco que puede parecer exagerado, pero los personajes de los cuentos con los que se suelen identificar los niños, viven inmersos en todo tipo de vicisitudes, deben superar obstáculos, enfrentarse a problemas inesperados, modificar comportamientos. Al final, esos personajes, salen crecidos de su peripecia.

El niño o la niña que, por así decirlo, “vive un cuento”, participa de la aventura de sus héroes y sale del cuento igual que ellos, mejorado.  

¿Cuál es el mejor sitio para contarle un cuento a un niño?

La respuesta la da una niña “Cualquier lugar es bueno para escuchar un cuento”. Pues que se cumpla lo que dice otra niña: “Ni un día sin alimento, ni un día sin un cuento”. Que así sea, ese es el objetivo de esta campaña.

Entrevista realizada por Ana López Chicano para la revista CLIJ (Cuadernos de Literatura infantil y Juvenil) n.º 201, febrero 2007. Publicada por gentileza de CLIJ. Fotos: Paco Abril.

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