El baño del bebé

Te damos unas pautas que pueden serte útiles, sobre todo en los primeros baños

Bañar a un ser diminuto y frágil que se desliza entre las manos puede ser bastante estresante, sobre todo si el bebé no parece muy feliz con la idea. Antes de meter las manos en el agua, conviene tener claras algunas ideas.

Baño de esponja

Primero, la cara: Los baños de esponja (sin inmersión) son la mejor forma de asear a un recién nacido, al menos hasta que cura el cordón umbilical. Para ello, tumba al bebé sobre un resposabebés cubierto con una toalla o paño. Luego moja y escurre un guante de aseo o esponja bien limpia en agua tibia o con un poco de gel neutro y lávale la carita y la cabeza, frotando con mucha suavidad. Utiliza un algodón para limpiarle los párpados, desde el interior hasta el borde exterior.
El cuerpo.
Puedes continuar solo con agua (sin gel), a no ser que el bebé se haya ensuciado o despida olor. Mojando y escurriendo a menudo el paño con una mano, lávale la espalda y el resto del cuerpo, dedicando especial atención a los pliegues del cuello, las axilas, las orejas, y la zona del pañal. Lava también los espacios entre los dedos de los pies y de las manos. Para evitar que el bebé coja frío, destapa solo las partes que estás lavando.

Bañera para el bebé

Hay muchos tipos de bañeras: rígidas, inflables, plegables... Algunas madres prefieren incluso utilizar la pila de la cocina o un barreño, con una toalla o goma en el fondo, para que el bebé no se escurra. Como medida primordial de seguridad, debes asegurarte de tenerlo todo a mano antes de bañar al bebé (ver: Cosas que debes tener a mano...). No intentes nunca hacer otra cosa, ¡ni siquiera contestar al teléfono!, mientras bañas al bebé. Si algo te interrumpe, sácalo del agua, envuélvelo en una toalla seca y llévatelo contigo. ¡¡¡Jamás dejes al bebé solo en el agua!!!

Vigila la temperatura

No hace falta que llenes la bañera. Apenas 5 centímetros bastan. Otro gesto que hay que repetir cada vez es el de comprobar la temperatura del agua, que debe estar entre los 30ºC y 35ºC. (Para evitar sustos, lo mejor es mantener siempre el termostato del agua caliente de la casa por debajo de los 45ºC). La temperatura de la habitación también es importante: vigila que esté en torno a los 21-23º C.

Ofrécele apoyo

Un brazo y una mano sosteniendo cabeza y espalda dan al bebé sensación de comodidad y aportan seguridad. Para ello, rodea la espalda del bebé con el brazo y sujétalo firmemente con la mano en la axila. Para lavarle la espalda y el culito, inclina al bebé hacia adelante, sobre tu brazo, sin dejar de agarrarlo por la axila. Al igual que con los baños de esponja, no olvides limpiar bien los pliegues de las axilas, detrás de las orejas, el cuello, la zona del pañal y los espacios entre los dedos de pies y manos. Sostén firme y delicadamente la cabeza del bebé hacia atrás cuando le laves y aclares el cabello y procura no prolongar mucho esta operación (los bebés no suelen mostrarse muy felices cuando les lavan la cabeza...)

Y si el bebé llora•

Si el bebé llora intensamente durante el primer baño, mantén la calma. Lávale como mejor puedas y luego sácale y envuélvele en una toalla. Espera unos días antes de volver a introducirle en la bañera. Mientras tanto, puedes regresar a los baños con esponja.

Costra láctea: cuidados especiales

Algunos bebés desarrollan costras grasientas y escamosas, amarillentas o de color café, en el cuero cabelludo e incluso en las cejas, párpados, orejas, nariz y frente. Es lo que se conoce como costra láctea. No se trata de ninguna alergia o falta de higiene, sino consecuencia de un exceso de grasa cutánea.
Para combatir la costra láctea, lo mejor es masajear el cuero cabelludo del bebé con un cepillo suave que suelte las escamas y mejore la circulación en la zona y limpiar bien el resto de zonas afectadas. Hasta que las escamas desaparecen se recomienda el lavado diario del cabello con un jabón adecuado (el pediatra puede recomendar el más indicado). Luego, los lavados pueden reducirse a dos por semana.
Es importante aclarar bien el cabello del bebé después del lavado (para asegurar que no quedan restos de champú) y cepillarle suavemente. Se recomienda repetir el cepillado dos o tres veces al día. En los casos resistentes, resulta útil aplicar aceite mineral al cuero cabelludo y dejar que actúe una media hora (envolviendo la cabeza del bebé con una toalla para que no se enfríe) antes de proceder al baño.

Cosas que debes tener a mano antes de bañar al bebé

1. Reposabebés y toalla de apoyo
2. Guante y/ o esponja limpios
3. Gel y/o champú neutro
4. Toalla para envolver al bebé (mejor con capucha)
5. Toalla suplementaria (por si se moja la anterior)
6. Pañales
7. Ropita limpia
8. Bolitas y bastoncitos de algodón
9. Cepillo suave para el cabello
10. Crema para el culito

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