No te juegues su piel

Incluso con cremas protectoras, exponer la piel infantil al sol conlleva riesgos serios que conviene conocer y prevenir.

El verano asoma, y la delicada piel infantil que llevaba meses oculta bajo jerséis, bufandas y anoraks se expone al sol en los primeros días de campo, piscina y playa. Bien protegida por las cremas solares, la piel infantil toma ese precioso color dorado que tanto nos gusta a los padres. Nos sentimos felices de verlos, con ese aspecto tan “sano”. ¿La realidad? Como explica el doctor Enrique Alberdi, dermatólogo madrileño, “lejos de ser señal de salud, el moreno es el primer indicio de que el sol está produciendo alteraciones en la epidermis..., y puede que, incluso, en capas más profundas de la piel”.

Una eficacia sobrevalorada

Aunque los padres de hoy han comprendido perfectamente la necesidad de proteger la piel infantil frente a los rayos solares con cremas y lociones, las encuestas revelan que muchos sobrevaloran la eficacia de estos productos y no vigilan ni limitan debidamente el tiempo de exposición al sol de sus hijos. Un estudio europeo ha comprobado, en efecto, que la inmensa mayoría de los padres aplican a sus hijos cremas de protección solar cuando los niños se exponen al sol en playas y piscinas. El problema es que descuidan otras medidas, como ponerles sombreros, gorras o gafas de sol, vigilar que jueguen a la sombra o vestirlos con prendas frescas que les protejan el cuerpo cuando permanecen al aire libre. De hecho, el 15% de los niños –casi el 10% de los padres– que va al campo, a la playa o a la piscina en verano acaba desarrollando quemaduras solares en un fin de semana cualquiera. Los riesgos que conllevan esas quemaduras se extienden mucho más allá de las ampollas.

La exposición al sol se paga

No estamos alarmando trivialmente: los cánceres de piel que se presentan en la edad adulta están directamente relacionados no solo con las quemaduras solares en la infancia (apenas una o dos ampollas aumentan el riesgo de desarrollar melanoma, el cáncer de piel más letal, en años posteriores de la vida), sino con el número de horas de exposición al sol. Numerosos estudios han comprobado que exponerse al sol un día sí y otro también contribuye significativamente al desarrollo posterior de cáncer de células basales y cáncer de células escamosas, los tipos de cáncer de piel más frecuentes. “En realidad, seguimos valorando el moreno como algo deseable, cuando hoy sabemos positivamente que, cuantos más ‘morenos’ acumule una persona a lo largo de su vida, más riesgos tiene de desarrollar cánceres de piel y otras alteraciones cutáneas, como manchas y arrugas prematuras”, advierte el doctor Alberdi. “Es hora ya de cambiar esa percepción tan nociva”, añade. Según las encuestas, las madres de niños de piel clara o las que tienen antecedentes familiares de cáncer de piel son las más proclives a aplicar a sus hijos cremas solares de alta protección y a vigilar la exposición al sol. Otros datos relevantes que arrojan las encuestas son: * Que los padres solo aplican cremas solares a sus hijos cuando el día es soleado (aunque las quemaduras pueden producirse, y de hecho son frecuentes, con días de neblina e incluso completamente nublados). * Que muchos padres no aplican la suficiente crema solar a los niños o no la aplican con la frecuencia necesaria. * Que los padres que aplican crema con filtro solar a sus hijos les permiten estar un 25% más de tiempo al sol.

Consejos de especialista

“Hay que ser extremadamente precavidos con el sol, especialmente cuando se trata de niños”, señala el doctor Alberdi. “Tratando de ser esquemático, yo daría los siguientes consejos a los padres: * Las horas del día en que tu sombra es más pequeña que tú son peligrosas para la exposición al sol y, por tanto, los niños deben estar a la sombra. * Si, por cualquier razón, tu hijo tiene que permanecer al sol entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, debe llevar prendas que le cubran el cuerpo: mangas largas, pantalones largos y un sombrero o gorro en la cabeza. En las partes expuestas, como cara, manos, orejas... es necesario aplicarles cremas con factor de protección solar superior a 15. * Los bebés menores de seis meses deben permanecer el mínimo de tiempo al sol. Cuando salgan a la calle en verano, deben llevar prendas protectoras e incluso gafas de sol especiales para bebés (la recomendación de las gafas se extiende a años posteriores). * Los niños de más de seis meses deben estar siempre protegidos en el exterior con cremas solares con FP de al menos 15. Sin duda, los menores de 16 años son especialmente vulnerables a los daños producidos por el sol. Se calcula que, para esa edad, un individuo ha acumulado entre el 50% y el 80% de la exposición al sol de toda su vida. La traducción de esa situación en términos de riesgo: que los daños ya están hechos”.

Crema solar: cuándo, cuánto y cómo

El consejo de los dermatólogos es ser generoso con ellas. Hay que cubrir la piel cuidadosamente, extendiendo la crema en diferentes direcciones, para no dejar zonas sin protección. Como el sudor elimina las cremas, hay que volver a aplicarlas varias veces al día, y siempre que salgamos del agua. Sobre todo, debemos recordar que ni la mejor crema solar del mundo puede ofrecer un 100% de protección. Marisol Guisasola

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