Saber disculparse es positivo

También aprender a perdonar, y todo ello se aprende

Nadie es perfecto, todos cometemos errores. Disculparse es una forma de subsanar el daño provocado, pero antes de que un niño pueda pedir perdón ha de ser consciente de que ha cometido un error, lo cual es difícil para los más pequeños.

Largo aprendizaje
Hasta los tres años sus aptitudes sociales son todavía escasas, ya que son egocéntricos e impulsivos. Todavía les queda un largo camino para saber lo que está bien y lo que está mal y comprender los sentimientos de los demás. No es que no quieran pedir perdón, es que muchas veces no saben que se han equivocado. Por ello es primordial centrarse en establecer con claridad las normas y los límites.
A partir de los tres años es importante que entiendan que pedimos perdón cuando perjudicamos a otra persona y que hay que procurar que no se repita. Aunque todavía no son capaces de ponerse en el lugar del otro, hay que tratar de explicarle cómo se siente la otra persona y ofrecerle posibles formas de enmendar la falta. “Pedro está llorando ¿cómo te sentirías tú si te hubieran arañado? Ayúdanos a lavarle la herida”.
A partir de los 5-6 años, tienen un mayor sentido de lo que está bien y lo que está mal y tienen mayor empatía, pero aunque sean consciente de que han metido la pata, les sigue costando pedir disculpas, porque les importa mucho lo que pensarán de ellos los demás.


Arrepentimiento verdadero
Muchos niños pronuncian la palabra “perdón” con demasiada facilidad, como una forma rápida de complacer a los mayores, evitar reprimendas o reanudar su juego con mayor rapidez, sin embargo repiten las malas conductas con la misma facilidad. Asumir una culpa cuando realmente se siente no es nada fácil. Aprender a pedir perdón implica aprender a enmendar los errores, ser responsable de sus acciones y ser consciente de los sentimientos de los demás. No es lo mismo actuar de manera inapropiada de forma accidental, que comportarse mal deliberadamente una vez conocida la norma.

Aprender a perdonar
Tan importante es pedir disculpas como aprender a perdonar. Es necesario que los niños crezcan en un ambiente de benevolencia, generosidad y comprensión. Inculcar valores y comportamientos de respeto y tolerancia a los más pequeños es necesario para que además de reconocer ante los demás sus propias faltas, también sepan perdonar o comprender los sentimientos de quienes reconocen haber cometido algún fallo.

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