El verano, una época propicia para los aprendizajes de autonomía

El aprendizaje de los hábitos de autonomía, tales como lavarse los dientes, utilizar los cubiertos o atarse los zapatos, requier

Las vacaciones estivales son ideales para ello, ya que se trata de una época distendida en la que disponemos de más tiempo y paciencia de los habituales.

Ellos son capaces

Muchos padres se anticipan a las acciones del niño y no le dejan hacer cosas que podría hacer él solo. A veces por prisa -hacerlo nosotros tiene resultados más rápidos-, en otras ocasiones porque consideran que no tiene capacidad suficiente y alguna vez por evitar que se haga daño, el caso es que en vez de tomarse el tiempo necesario para enseñar al niño las habilidades necesarias, no le dejan aprender. Hacer las cosas por sí mismo es muy importante para el desarrollo del niño, porque no sólo le permitirá disfrutar de independencia con respecto a los demás, sino que incrementará la seguridad y confianza en sí mismo.

Sentirse mayores

Asearse, comer, vestirse, recoger los juguetes, poner la mesa, ir a comprar el pan, cocinar… son un ejemplo de las habilidades y hábitos de autonomía que el niño ha de adquirir para ser independiente. Los niños desean crecer y necesitan demostrar en todo momento que son “mayores”. Cuando diga “yo sólo”, respetemos su decisión.

Progresión adecuada

Antes de comenzar algún aprendizaje determinado con el niño, es importante conocer si está preparado para realizarlo. Conforme crece, va desarrollando más habilidades, pero naturalmente hay una progresión evolutiva. Lo primero es asegurarnos que entiende y atiende a nuestras instrucciones, después que posee la coordinación motriz suficiente. Por ejemplo, antes de andar, se sentará; o le será más fácil pinchar con el tenedor cosas sólidas que comerse una sopa con cuchara. Conseguirá cuidarse de sí mismo en la medida que se lo permitan sus propias posibilidades y nosotros le demos el tiempo necesario. Y si la tarea es muy difícil, conviene descomponerla en pasos más pequeños.

Recompensa al esfuerzo

Seguramente, antes de conseguirlo, tendrá experiencias de fracaso, pero nuestro apoyo y paciencia en forma de escucha, sonrisa, abrazo o elogio, harán que lo intenten una y otra vez hasta conseguirlo. Finalmente, el éxito será su mayor recompensa. La propia satisfacción del niño será suficiente para querer superarse.

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