Control de esfínteres

Comenzar a usar el orinal

El niño de dos años camina hacia su independencia. Adquiere grandes logros físicos, psíquicos e intelectuales que reflejan su progresiva madurez. El control de esfínteres es uno de ellos, pero cada cosa a su tiempo.

¿Cuándo comenzar?
Muchas veces por situaciones familiares, como por ejemplo la escolarización del niño, dejarlo al cuidado de terceras personas o por la presión social (compararlo con otros niños de su misma edad), se le exige comenzar a controlar esfínteres cuando todavía no está preparado. Esto puede ser contraproducente. Hay que asegurarse que el pequeño haya alcanzado cierta madurez física, psíquica e intelectual para no provocar en él ningún rechazo.

Requisitos previos
Cada niño es diferente. Las circunstancias y el entorno sociocultural de cada uno son distintos, pero hay señales que nos indican que el pequeño ha alcanzado cierta madurez y que está preparado para un primer intento.

-El niño percibe físicamente primero las sensaciones posteriores a la evacuación (estar mojado o sucio) y un poco más adelante las sensaciones previas (“ganas” de orinar o defecar), de forma que cambia la expresión de su cara, detiene su marcha o interrumpe su juego cuando va a ocurrir. Mantiene cierta regularidad en sus deposiciones, conservando sus pañales secos al menos durante una hora y media, y cuando se mancha manifiesta su desagrado y pide que le cambien.

-Psicológicamente, el niño muestra deseos de aumentar su autonomía, de imitar a sus padres o compañeros y permite con facilidad que le sienten en el orinal.

-Intelectualmente, posee cierta madurez en la comprensión del lenguaje, de modo que el niño entiende las palabras clave y las instrucciones del adulto para poder realizar lo que éste le pide.

Acompañarles en el proceso
Es aconsejable hablar del tema con el niño y que vea que los adultos también van al baño. Deben habituarse a sentarse en el orinal de forma voluntaria, por lo que hay que procurar que el niño esté cómodo, con una temperatura agradable y siempre acompañado. Hay que intentar sentarle en el horario habitual de sus deposiciones o micciones, por ejemplo después de las comidas, pero no más de 5 o 10 minutos. Y si tiene éxito, celebrarlo con una frase de reconocimiento, si no, no pasa nada, al principio será lo más probable. El control de esfínteres es un proceso más de aprendizaje y ha de hacerse paso a paso, de forma natural, sin reproches.

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